Mundo Maker
¡Bienvenid@ a Mundo Maker!

¿Quieres aprender todo sobre el RPG Maker?



Regístrate y forma parte de Mundo Maker.
Conectarse

Recuperar mi contraseña

Temas importantes
----------------------------------------
Páginas con recursos RPG Maker
----------------------------------------
----------------------------------------
----------------------------------------
----------------------------------------
----------------------------------------
----------------------------------------
----------------------------------------
----------------------------------------
----------------------------------------
Afiliados
Estadísticas
Tenemos 3762 miembros registrados.
El último usuario registrado es KinGzMC.

Nuestros miembros han publicado un total de 85765 mensajes en 12214 argumentos.

Ejercicios de improvisación: imágenes para inspirar

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Ejercicios de improvisación: imágenes para inspirar

Mensaje por silvanash el 2014-01-15, 00:32

Texto apañado con una de las imágenes que pasó wecoc: http://s28.postimg.org/qmnt704rh/concept2.png

Empecemos:

=========================================================================

El lugar es una habitación. Cuadrada, hogareña, cálida, y bastante desordenada. Es la clase de lugar de que la que esperas que salgan abuelitas ofreciendo cuencos de sopa caliente, mientras sus nietos brincan a su alrededor. Sin embargo, en esta habitación no hay amables ancianas arrugándose con paciencia ni niños saltando con el fervor de la juventud.

No, en la habitación no hay nadie. Sólo un montón de libros viejos y descoloridos, tirados en las estanterías, en el discreto escritorio que se esconde en una esquina y repartidos por el suelo. Hay un detalle que llama más la atención que las decenas de libros repartidos en la habitación, y es el foso que hay en el centro de ella.

Lo bastante ancho como para que dos personas se sienten dentro de él y con la profundidad suficiente para torcerse un tobillo en caso de caer dentro, el foso es una barrera excavada para proteger el caldero de su interior. O, más bien, para proteger el resto de la habitación de ese caldero. Nunca es recomendable poner un montón de papel junto a una pila de leña ardiendo.

Con un suave aleteo, uno de los lados de la habitación revela ser una cortina cubriendo una entrada. Un libro, sostenido por una mano, empuja la cortina, y el resto del cuerpo no tarda en aparecer dentro de la habitación.

Hagamos un breve descanso para describir a la persona que acaba de entrar. A primera vista, uno diría que se trata de una chica, y, a segunda vista, uno volvería a afirmar que se trata de una chica. Viste una gruesa capa de azul gastado, que la hace parecer un sólido bloque de piedra, así como un extraño gorro con cascabeles que ya hace tiempo que dejaron de sonar. Su mirada, que recuerda a dos zafiros incrustados en una estatua y que tiene la misma expresividad, está oculta por un pequeño par de anteojos.

La chica armada con el libro barre la habitación con la mirada, deteniéndose, cómo no, en el caótico montón de papel y cuero que ocupa el suelo del cuarto, así como en el caldero que se empeña en seguir dentro del foso. Tras la breve inspección, la chica se acerca al escritorio y se sienta, dejándose caer con pesadez encima de una silla que amenaza con partirse si sigue maltratándola.

No parece estar muy interesada en el contenido de ese lugar. Los extraños volúmenes de las estanterías tienen títulos esotéricos escritos en sus lomos, y los papeles del suelo dejan entrever símbolos mágicos e inscripciones ininteligibles para el mortal común y corriente. Cientos y cientos de páginas invitan a los visitantes a leerlas, y, pese a todo, la chica sigue ahí, sentada en una silla que está a punto de romperse, con el libro entre sus brazos.

Echemos un vistazo a ese libro. Al igual que sus compañeros, tiene un título escrito en una lengua desconocida. No obstante, este libro, a diferencia de los que están en la habitación, tiene las cubiertas desgastadas, y un pequeño manojo de marcadores sobresale de él. Ciertamente, debe de haber alguien capaz de leer su contenido, o, al menos, de curiosearlo lo suficiente como para haber puesto indicaciones en las partes más interesantes.

==================================================================

A partir de aquí empiezan las paridas de silva. Se recomienda precaución.

==================================================================

La chica deja caer su cabeza a un lado, con un movimiento tan repentino que uno juraría que acaba de desencajarse varias articulaciones importantes. El libro, que hasta entonces había permanecido entre sus manos, se resbala y cae al suelo con un ruido sordo.

Las cubiertas se abren y un viento imposible empuja las páginas. Líneas y más líneas de escritura desordenada e ilegible desfilan ante la chica, hasta que finalmente el baile cesa.

La chica recoge el libro, todavía con la cabeza en un ángulo anormal, y sus ojos recorren las líneas trazadas con tinta negra. No mueve los labios, pero es evidente que está leyendo. Sus pupilas persiguen los caracteres dejados en el papel, saltando de principio a final, de renglón a renglón.

Una vez acababa la página, la chica cierra el libro de golpe. Su cuello vuelve a su posición correcta, con la normalidad de un muelle, y revisa la habitación una última vez.

Nada. Los libros están en su sitio, incluso los que están encima del suelo. El caldero sigue en el foso. Nadie ha entrado o salido de esa habitación, nadie excepto la chica.

Suspira. Se pregunta cuánto tiempo ha pasado desde que alguien viviera en ese lugar. Todavía recuerda los días en los que el dueño de ese cuarto devoraba los libros con una pasión inhumana, buscando un sueño vetado para los mortales. Eran días felices, de eso no cabía duda.

La chica se levanta y empuja la silla con delicadeza, como si se estuviese disculpando por su comportamiento previo. Abraza al libro y abandona la habitación.

Antes de irse, se plantea la opción de abandonar ese cuerpo. La chica no está nada mal, pero no es un recipiente adecuado para un milagro. Después de todo, no hay muchas marionetas capaces de alojar una mente, ni muchos libros con inteligencia.

==================================================================

Y fin. Ahora a por mi dosis diaria de "cosas de silva".
avatar
silvanash
Aventurero
Aventurero

0/3

Créditos 1627

Gracias : 229

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.