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[Las Historiecillas de Llave] La Amistad de Gabriel y Ezequiel 1 y 2

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[Las Historiecillas de Llave] La Amistad de Gabriel y Ezequiel 1 y 2

Mensaje por llavebulacio el 2013-04-18, 00:17

Buenos días, gente. Pude ver que la zona de escritores ha tenido un gran aumento de actividad. Así que todos lo hacían, yo también quería ser popular decidí compartir con ustedes mis desastrosas historias. Tengo unas cuantas escritas por ahí, así que las primeras pueden no ser mis obras mas "maduras" (Hace dos años escribía, sinceramente, con una ortografía imperdonable).

Actualizaciones
16/7/13
-"El Ente" fue guardado en un spoiler, y queda pendiente de revisión y correción.
-Añadida "La Amistad de Gabriel y Ezequiel"
21/7/13
-Añadida "La Amistad de Gabriel y Ezequiel II: Recuerdos"
____________________________________________________________________________
Sin mas preámbulos. Aquí la primera historia. Espero sea de su agrado.
Esta historia es vieja, ni siquiera esta cien por ciento bien escrita. Disfrutenla.
NOTA: Esta historia esta pendiente de una revisión y correcion completa.

El Ente:
La Noche se cernía sobre los campos, mientras avanzaba a tientas en la oscuridad del bosque.
Generalmente plagado de ruidos, el bosque se encontraba silencioso, expectante. Como vaticinando el peligro que me perseguía. ¿A cuantas millas quedaba la Ciudad, desde casa? A través del bosque, por los senderos… No había otro camino. Recuerdo que mi padre intentaba enseñarme las distancias y yo… Ay, me duele pensar en el. Me duele creer que ahora esta muerto, todos están muertos.
BUM. Una tormenta se acerca.
Él, ella, y mi hermanita. Todos se han ido. Las lágrimas fluyeron de mis ojos mientras corría. Trate de no pensar en eso, pero me fue imposible. Recordé, con una realidad horrorosa, todo lo sucedido.
<Todo empezó con ella. Mi hermanita. Estábamos sentados en el comedor. Ella, distraída como siempre, miraba por la ventana. Esa cosa se asomo por la ventana. Mi hermana quedo completamente hipnotizada. Se levanto lentamente y camino hacia la ventana. Yo aún no me había dado cuenta de nada. De repente, mi mamá advirtió el extraño comportamiento de mi hermana y siguió la trayectoria hacia la que apuntaban sus ojos. Lo vio. Pegó un grito.
La ventana estaba abierta. Unas cosas negras, parecidas a tentáculos, se asomaron por el alfeizar y comenzaron a abrazar a mi hermana. Ella seguía silenciosa, como si no supiera nada. Mi padre agarro un cuchillo para carne de la mesa, mi madre me agarro de la mano, y me llevo escaleras arriba hasta su habitación. Lo último que vi de mi papá es que se acercaba lentamente, cuchillo en mano, al misterioso ente. Al llegar a la pieza, escuchamos un grito agudo. Era mi hermana. A continuación, como en una grotesca pesadilla, escuchamos forcejeos, maldiciones y gritos. Al cabo de un momento, que pareció una hora, escuchamos su voz
-¡Mierda! ¡Corran! ¡Amor, llévate a nuestro hijo, corran!
Sus gritos se apagaron. Y todo fue silencio. Escuchamos unos pasos lentos que subían los escalones. La ventana de nuestros padres daba al patio trasero, donde se amontonaba un montón de paja.
Los pasos estaban cerca. Mi mamá me dijo que me amaba. Los pasos se detuvieron en la puerta. Mi mamá me dijo que salte, y salté. Caí en el montón de paja. Mire hacia arriba y vi como mi mamá saltaba. Lo que pasó a continuación duro unos pocos segundos, pero lo vi en cámara lenta. Uno de esos tentáculos se aferro a la pierna de mi madre, y la metió dentro de la casa mientras gritaba. Eche a correr, rodee la casa y me interne en el bosque.
Mi casa esta rodeada por un espeso bosque, la única salida que había de ella era por un sendero de tierra, que se abría entre los arboles. El sendero se unía a la ruta, poco antes de que esta desembocara en el pueblo.
Me interne en el bosque, mientras la oscuridad se cernía sobre el mundo. >>
BUM. Los relámpagos iluminan brevemente el mundo.
Continúe corriendo en silencio mientras sollozaba. De repente, tropecé. ¿Con una rama? No, no podía ser. ¿¡Y porque la rama se había agarrado a mi pierna!?
BUM. La lluvia comenzaba, quede empapado.
Me di vuelta. Vi la silueta de un hombre, pero unos tentáculos salían de su espalda. Grité, pero el viento de la tempestad se llevo mis gritos muy lejos. El agua llovía torrencialmente, empapando mi cuerpo, agarrotando mis sentidos.

BUM. Grite más fuerte, pues un relámpago había iluminado al ser.
Era una especie de hombre, vestido de traje. Unos grotescos tentáculos salían de su espalda. Pero su rostro atrajo instantáneamente toda mi atención: un rostro completamente vacío y desnudo, sin rasgos, ni arrugas, ni nariz, ni boca, ni ojos. Una visión espectral y grotesca que alimento mis gritos, mientras los truenos y el viento componían la sinfonía de mi perdición, que retumbaba en mis oídos.
Mis ojos se cansaron, mi mente se nublo. Me sentí débil y caí sin sentido, en un sopor extraño. Mientras sentía como el ser aferraba sus tentáculos a mí, me dormí completamente. No volví a despertar.

La segunda historia... La escribí recientemente. Originalmente la inventé para entretener a mis hermanos (Un viaje de 14 horas en auto lo merece, ¿Eh?)
La Amistad de Gabriel y Ezequiel:

Hará muchos años ya, en un pueblito olvidado, vivía un joven llamado Gabriel. Rondaba los veinticuatro y tenía fama de vivo y aprovechado, por no decir sinverguenza. Le encantaba trepar, tanto por arboles como por paredes. Y en mas de una ocasión se valió de esa habilidad para sus travesuras. Por el pueblo corría la voz de que Gabriel se negaba a madurar, que por propia voluntad había conservado la mentalidad de un chico de catorce años: Le silbaba a las mujeres, se robaba tartas de las ventanas, comía dulces a por montones, mentía descaradamente, se aprovechaba de los demas y cualquier otra bajeza que solo tolerarían en un niño pequeño. A pesar de lo que decían, yo creo que era un poco su forma de ver las cosas: Un juego. Le encantaba ver la vida como una sucesión de retos. ¿Que lo motivaba a ser así? Ni yo lo se, todavía.
El pueblo en el que vivía no tenía ni nombre. Era un conjunto de granjas circundadas por un bosque. La tierra era arida, el clima hinospito y las cosechas malas. Como si no fuera bastante fea esa situación, don Francisco Hernandez, el alcalde, era un hombre adinerado, que poseía todas las tierras y se las arrendaba al resto de los ciudadanos. Esto significaba que gran parte de la cosecha se la quedaba el, ademas de los impuestos, y, por consecuencia, que no fuera, precisamente, muy querido. Diré a su favor que Hernandez no era un hombre malo, ni egoísta, ni cruel. De hecho, el odio de los ciudadanos provenía mas de la escasez de las cosechas que de los impuestos, ya que con lo poco que cosechaban, lo que les quedaba era una miseria. Aún así, debo aclarar que el alcalde era un hombre muy terco. A pesar de las penurias de sus vecinos, Hernandez se negaba a bajar los impuestos, no por maldad si no por principios.
Pero volvamos con Gabriel. No tenía apellido, vivía solo y trabajaba como leñador, uno de los pocos empleos en los que no se cosechaba ni se pagaba el costo de arrienda a don Francisco. Era alto, de un metro setenta, de pelo negro y, ademas de todo lo que se dijo previamente, era bastante timido con las mujeres. Eso no le impedía engatusarlas y manipularlas, si la broma o treta valía la pena, pero nunca pudo hablarle a otra con sinceridad. Añadiré, ademas, que su fama de sinverguenza lo había dejado con pocos o ningún amigo.
El día que nos ocupa, Gabriel caminaba desde el bosque, rumbo al pueblo. Ya estaba bien entrada la noche y iba silbando una tonadita pegajosa que, en uno de sus muchos momentos de vagancia, se había inventado. De repente, unos ruidos extraños lo hicieron pararse en seco. Risas, correteos y, por inverosimil que parezca, rugidos. De improviso, un hombre salió de entres los matorrales y cayó al suelo, riendose. Bastó una mirada para que Gabriel lo reconociera: Era Ezequiel Hernandez, ¡El hijo del alcalde! En ese momento, Ezequiel se incorporó y reparó en la presencia de Gabriel.
-¡Corre, corre de los perritos! -Decía entre risas. Estaba tan borracho que se tambaleaba.
-¿Perritos? -Preguntó Gabriel.
En ese momento, y a unos pocos metros de los jovenes, dos lobos, grandes y terribles, salieron de entre los matorrales. Gabriel, que solía usar su inteligencia para jugar malas bromas, rápidamente ideó una forma de salvar, al menos, a Ezequiel.
Se llevó la mano a la cintura y sacó de su morral una rama de un sauce que había hachado esa mañana y que había conservado por su especial dureza y longitud. Miró a Ezequiel, que había caído en el suelo, inconsciente de pura borrachera, y miró a los lobos, que lo miraban a él y al otro joven con una gran ferocidad. Acto seguido, les lanzó el palo y les acerto a ambos con una puntería que solo se consigue despues de practicar años con ventanas y cabezas de maestros.
Los lobos, como cualquier animal de fácil enojo que se precie, se enfurecieron y corrieron hacia Gabriel. Y Gabriel, como cualquier desvergonzado que se precie, corrió a una velocidad increíble a travez del camino y, cuando hubo llevado a los lobos a una distancia prudente de Ezequiel, se trepó a un árbol.
Los lobos rondaron el árbol por, al menos, media hora. Media hora en la que Gabriel, acostumbrado a los arboles los miró recostado en una rama. Al cabo de un tiempo, los lobos se dieron por vencidos y se fueron. Gabriel bajó silenciosamente del árbol y fue a buscar a Ezequiel, que seguía tirado en el piso, riendo como sí nada.
-¿Sos boludo o te hacés? ¡Casi te comen los lobos! -Le gritó Gabriel.
-Que lobos ni que lobos... ¡Hip! Eran perritos... -Le respondió Ezequiel. Acto seguido, se quedó dormido.
Gabriel se encontró en un dilema... No sabía si llevarse a Ezequiel o dejarlo ahí tirado. La buena voluntad pudo más y, no sin mucho esfuerzo, consiguió llevarlo al pueblo. Mas precisamente, hasta su casa. Ese fue el origen de una larga amistad...

He aquí la continuación. Pasé de un narrador testigo a uno onmisciente.

LA AMISTAD DE EZEQUIEL Y GABRIEL II: RECUERDOS
La vieja Sosa, escoba en mano, los corría.  Ellos, con una sonrisa de oreja a oreja y las manos llenas de panecillos, escapaban como los atorrantes que eran.
-¡Mocosos! ¡Ladrones! ¡Sinverguenzas!
-¡Corre, Ezequiel, corre! -Gritaba Gabriel.
-¡Dale que nos agarra la gorda! -Le respondío Ezequiel.
Ojos curiosos se asomaban por las ventanas al paso de los chicos y los gritos de la mujer. Ellos, indiferentes a las acusadoras miradas, atravesaron rápidamente la calle, saltaron una cerca, y se internaron en el bosque. Tras varios minutos corriendo, los chicos se detuvieron frente a un árbol identico a los demas. Miraron alrededor, asegurandose de que no había nadie, y, muy lentamente, comenzaron a treparlo. Cerca de la cima, y tan bien camuflada que solo podía ser encontrada por quien sabía donde estaba, había una pequeña casa de madera. Los chicos se subieron a la plataforma sobre la que se apoyaba la casa, se agacharon, y entraron por una pequeña puerta hecha solo para su tamaño. Nadie, ni siquiera sus padres, conocían la ubicación del tan querido escondite, que les servía de bunker, refugio y cuartel para cada una de sus travesuras (Y las consecuencias de estas). Por dentro, la casita estaba llena de libros de cuentos pues, por mas vagos y atorrantes que fueran, Ezequiel y Gabriel disfrutaban leyendo historias de aventureros y cruzadas epicas. Había, ademas de los libros, unos cuantos juguetes, un par de sillas, una mesa y un mapa, todo preparado para planear su proximo "golpe". Descansaban también, amontonados en una esquina, decenas de trofeos obtenidos en sus travesuras: El balero de Jimenez, por ejemplo, que lo había presumido tanto que una noche entraron en su casa y se le quitaron. O, guardado en una cajita, el collar de Alejandra, una chica que le gustaba a Ezequiel desde hacía varios años.
Apenas entraron, los sinverguenzas se sentaron a comer la delicia que, robada con esfuerzo, les supo mejor que nunca. Una vez comidos, ríeron. Ríeron a mas no poder, por varios minutos, como pibes que eran. Ríeron mas cuando, bajo del árbol, escucharon los gritos de la vieja, que los buscaba a mas no poder. Sabían que la treta les iba a costar. Sabían que apenas entraran al pueblo sus padres les iban a agarrar de la oreja y arrastrarlos cada uno a su casa. Pero no les importaba, pues el goze de haber disfrutado con el otro, como hermanos de distintas madres que eran, compensaba cualquier castigo. Anochecía cuando bajaron del árbol, y ellos, aunque con menos ganas, seguían riendo. Lástima que las risas acabarían pronto...

Diez años despues, Gabriel recordaba ese día mientras miraba las estrellas desde la ventana de su casa. De vez en cuando bajaba la vista hacia el joven recostado en su cama. Ezequiel. Su hermano de otra madre, que hacía años no veía. ¿Cuando había regresado? ¿Porque no había recibido noticias suyas?
En ese momento, Ezequiel despertó y miró, sorpendido, a su alrededor.
-¡LOS LOBOS! ¿Que...? ¿Donde...? -Dijo.
-Yo te salvé, boludo. -Le dijo Gabriel. Ezequiel lo miró, extrañado.- ¡Hacía tanto que no te veía, viejo amigo! -Continúo Gabriel, e intentó abrazar a Ezequiel. Este lo miró, confundido, y apartó sus brazos de un manotazo.
-¿Viejo amigo? ¿Quien...? -Comenzó a preguntar, pero se interrumpió bruscamente. - ¡Agh! ¡Mi cabeza! ¡Santa madre de...!
Y volvió a dormirse.
<> Pensó Gabriel <>
Alcohol. Odiaba esa palabra. Era lo que había desencadenado en su miserable situación actual... Gabriel no pudo mas que seguir recordando ese día...
Todo ocurrió como siempre. Su papá le dió una golpiza, su madre le dió un castigo, lo obligarón a disculparse con la señora Sosa... Asunto saldado, Gabriel a la cama. O eso pensaban ellos, porque apenas se acostaron sus padres, Gabriel se escapó por la ventana, se subió al techo y, mediante una tapia que había entre las dos casas, pasó al techo del señor Lopez, que había tenido la muy oportuna idea de construir su casa con un extravagante diseño en el que la pared trasera descendía como una pequeña rampa. Gabriel se deslizó suavemente y, tarareando una tonadita de las que le gustaba inventar, caminó rumbo a la casa de su amigo.
Al llegar, se deslizó hacia una de las paredes laterales de la casa y se sentó bajo la ventana de la habitación de Ezequiel. Todo ocurriría como siempre: Cuando don Francisco, su padre, se acostara a dormir, el saldría por la ventana para juntarse con él.
Pero este no fue el caso. A traves de la ventana se escuchaban las voces de Ezequiel y su padre discutiendo.
-¡ESTOY HARTO! Harto, ¿Entendés? No podes ir por la vida comportandote como un mequetrefe... Fue el colmo, Ezequiel, el colmo. -Decía su padre.
-¡No es justo! ¡No quiero! ¡No podes obligarme a ir! ¡NO! -Le respondió el.
-Soy tu padre, vos haces lo que yo diga. Y vos vas a ir al internado, te guste o no.
Un hilo de sudor frío recorrió la espalda de Gabriel. Por un momento, todo pareció detenerse. Todo pareció irreal, inexistente. Solo existían él y las voces de su mejor amigo y de su padre. Porque era imposible, era inpensable, era irreal, la idea de que Ezequiel se iría para no volver por largos años.
La discusión se prolongó por una hora más, pero nada de lo que Ezequiel dijo pudo cambiar la decisión de su padre. Despues de eso, su padre se marchó. Y Ezequiel se tiró en su cama, llorando sin disimulo. El sabía que Gabriel lo había estado esperando debajo de la ventana, que había escuchado todo. Aquella noche, confundidos con los llantos a gota tendida de Ezequiel, podían oírse los sollozos reprimidos de Gabriel.

La noche moría lentamente, impotente al nacer de un nuevo día, cuando Ezequiel volvió a despertar.
-¿Donde estoy? ¿Que hora es? ¿Esta servido el desayuno? -Preguntó.
-Estas en mi casa, son alrededor de las seis de la mañana y si, el desayuno esta servido. Puedo ver que, al menos, no has perdido tu apetito, Ezequiel. -Le respondió Gabriel mientras le daba un vaso con leche y algunos panecillos.
Ezequiel comió como muerto de hambre, sin dejar ni una migaja de pan. Una vez la comida se hubo acabado y su esofago se hubo destapado, Ezequiel continúo hablando.
-¿Quien sos vos? ¿Porque quisiste abrazarme? ¿Como sabes mi nombre? ¿Donde estoy? -Dijo, volviendo al ataque.
-Soy Gabriel, ¿No te acordas de mí? Se tu nombre porque fuimos amigos de toda la vida. Y la última pregunta ya la respondí. Pero la ampliaré si es necesario: Estamos en el mismo pueblucho sin nombre donde naciste y pasaste toda tu infancia.
-¿Amigos? ¿De toda la vida? ¡No te recuerdo! ¿El pueblo donde nací? Yo... -Ezequiel se llevó las manos a la cabeza- Agh... Me duele... No... No puedo recordar...
Gabriel posó su mano sobre la frente de Ezequiel.
-Fiebre no tenés... ¿De verdad no te acordas de nada? ¿De mí? ¿De todas las cagadas que nos mandamos juntos?
-Nada... ¿Gabriel, no? -Gabriel asintió con la cabeza- No recuerdo nada... ¿"Las cagadas que nos mandamos juntos"?
-¿Cuando le robamos el ajedrez de bronce a Gonzalez? ¿Cuando nos agarramos a las piñas con los hermanos García? ¿No te acordas? ¿De Alejandra? ¿De nuestro refugio?
-¿Alejandra? ¿Quién...? ¿Refugio?
-Si, nuestro refugio. ¿Queres verlo?
-Eh... Si.
Ezequiel se incorporó de la cama y, aunque algo mareado, siguió a Gabriel hacia fuera de la casa, con rumbo al bosque. Gabriel estaba preocupadisimo, ¿Como podía ser que Ezequiel no se acordara de nada? ¿Tan superflúa era su amistad? No, eso era una estupidez. Solo le quedaba rezar por que Ezequiel recordara algun que otro objeto de los que había en el refugio. Mientras caminaban por el bosque, Gabriel recordaba..
Eran las doce del mediodía de un día nublado. La amenaza de una proxima lluvia había puesto a todos en sus casas. Excepto tres personas. Ezequiel, don Francisco y Gabriel. Los dos chicos se abrazaron entre sollozos, y se prometieron no olvidarse. Entonces Ezequiel se tiró al suelo, tragandose su orgullo, se abrazó a las rodillas de su padre y suplicó su perdón, le suplicó que no lo mandara al Internado. Pero todo fue en vano. Don Franciso obligó a Ezequiel a entrar en la carreta que lo llevaría a su destino. El, desde uno de los agujeros improvisados que servían de ventanas, miró a Gabriel, con los ojos anegados en lagrimas. Gabriel solo puedo responderle con una mirada de desolación antes de que el conductor azotara a los caballos y que el carro comenzara a avanzar a toda velocidad. Gabriel siguió la carreta a traves del bosque durante varios kilometros. No se detuvó ante el viento, ni siquiera cuando una lluvia torrencial cayó sobre el mundo. Finalmente, cayo rendido. Solo pudo contemplar, llorando a moco tendido, como su mejor amigo se iba.
Gabriel guió a Ezequiel a través del bosque, hasta detenerse frente a un árbol que no tenía ninguna particularidad con respecto a los demas. Ezequiel miró confundido a Gabriel, que le guiñó el ojo y comenzó a trepar el árbol.
-¡Espero que de esto no te hayas olvidado! -Le gritó.
Ezequiel, con una sonrisa, comenzó a trepar, aunque sin tanta confianza ni agilidad como Gabriel. Milagrosamente, las ramas del árbol seguían soportando el peso de sus ya bastante crecidos cuerpos. Tras varios minutos de subida, pudieron ver una pequeña y mohosa casita de madera construída donde solo podrían encontrarla quienes sabían donde estaba. Una vez arriba, se colaron por una abertura hacia el interior de la casa.
-Tuve que traer el hacha y ensancharla a la entrada -explicó Gabriel- Porque ya no entraba mas.
-¿Que... es este lugar? -Pregunto Ezequiel, mirando alrededor como atontado.
-Dale, Eze, ¡Dale! Mira a tu alrededor... ¿Nada reconocés? Mira acá, por ejemplo -Dijo Gabriel mientras se acercaba a la mesa- En esta mesa nos comimos los panecillos de la gorda Sosa, y con ese mapa planeamos todas nuestras travesuras... ¿No te acordas? -Continúo, dirigiendose hacia los "trofeos"- El balero de Jimenez, ¡El ajedrez de bronce de Gonzalez! Eran los dos unos presumidos... Fijate bien aca, porque este diente es tuyo y es de la vez que nos cagamos a palo con los hermanos García... ¿Nada? -Dijo, perdiendo la esperanza al ver el gesto negativo de Ezequiel. Pero entonces...- ¡Ajá! De esto no te podes haber olvidado, estabas como loco por ella...
-¿Ella? -Dijo Ezequiel, arqueando las cejas.
-Alejandra, boludo, Alejandra. Tu amor platonico desde que la conociste por primera vez. ¿Nada? -Aún sonreía- ¿Y si te muestro esto? -dijo mientras abría la caja en la que se encontraba...- Su collar, Ezequiel. El collar de Alejandra. Y esta... -Dijo mientras sacaba el fondo falso de la caja- ...es su foto, Ezequiel.
Gabriel sacó la foto del fondo falso de la caja y se la entregó a Ezequiel, que, por un momento, se quedó mirando la foto de una niña pelirroja que no conocia. Por un momento, Gabriel perdió la esperanza. Pero entonces...
-A ella yo la conozco... Sí, creo que pensé en ella los primeros días en... ¿En donde? Pensé en ella y en él como loco. ¿Él? ¿Quién es él? Me acuerdo que con él... A esta chica le afanamos algo... Pero... ¿Que...? -Ezequiel pensaba, completamente concentrado. Por un momeneto pareció no dar con la respuesta, hasta que fijó los ojos en el collar que Gabriel sostenía en su mano. Luego volvió a posar su mirada en la foto y pudo reconocer, en el cuello de la niña, el mismo collar.
Lentamente, levantó la cabeza. Tenía una cara de atontado que solo se tiene cuando se descubre algo inconcebible. Miró a Gabriel un momento, luego volvió a mirar la foto, y por último posó su vista en el collar.
-¡GABRIEL! -Gritó como loco mientras lo abrazaba- Gabriel... Amigo mío... ¿Como he podido olvidarte?
Gabriel le devolvió el abrazo. Se miraron a la cara y comenzaron a reír de pura dicha.
Y Gabriel y Ezequiel ríeron, rieron como niños. Ambos sabían que había algo raro. Ambos tenían la intención de llegar al fondo del asunto. Sin embargo, en ese momento de felicidad, se abrazaron y olvidaron todo. El sol salía, marcando el inicio de un nuevo día. Los pajaros emprendían vuelo, llenando el aire con sus canticos. Gabriel no podía estar más feliz, pues había recuperado a su amigo. Y, posada sobre un árbol identico a los demas, una vieja casucha volvía a llenarse de risas.


Última edición por llavebulacio el 2013-07-21, 17:24, editado 3 veces
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Re: [Las Historiecillas de Llave] La Amistad de Gabriel y Ezequiel 1 y 2

Mensaje por silvanash el 2013-04-18, 16:22

Edit de silva:
El oscuro buitre que era la noche se acercó más y más a los campos, mientras sus gigantescas alas del color del alquitrán se cernían sobre mí. Corría, corría con todas mis fuerzas, espoleado por el pánico e insensible al cansancio. El bosque, que otrora estuviera lleno de vida y ruidos, se encontraba ahora en silencio, como si sus moradores tuvieran miedo también de la criatura que me perseguía.

¿A cuántas millas quedaba la Ciudad? ¿Cuánto tiempo tendría que seguir corriendo, arrastrando mis pies a través de la tierra fría y húmeda, para encontrarme a salvo? No lo sabía. Mi padre había intentado enseñarme a medir las distancias cuando era un niño, pero nunca le había prestado atención.

Una lágrima asomó por la comisura de mis ojos, atraída por la intensidad del recuerdo. Sí, cierto, recordaba a mi padre. A mi madre, y a mi hermana. Todos ellos, los recordaba con nitidez. El calor que desprendía el fuego durante el invierno, las risas de mi hermanita cuando le hacía cosquillas, los castigos de mi padre al darse cuenta de que no había hecho bien mi trabajo, el tazón de gachas con leche que me preparaba mi madre todas las mañanas.

Pero aquello ya no volvería a suceder. No más llantos, no más risas. Deseé, con toda mi voluntad, que mi padre pudiera castigarme otra vez.

Y seguí corriendo, huyendo de la horrible criatura que había destrozado mi vida, el abominable ser que me había obligado a dejar atrás mi pasado.

¿Cómo...? ¿Cómo había sucedido todo?

No lo entendía, pero lo sabía. Después de todo, uno no puede negar lo que han visto sus propios ojos, ¿verdad?

Todo empezó con mi hermana. Era una tarde normal, una vida normal. Mi madre estaba preparando algo en el puchero grande de la cocina, mientras mi padre golpeaba el suelo con sus botas, impaciente y hambriento a partes iguales. Mi hermanita también estaba sentada a la mesa, con un cucharón de madera en la mano, jugando a remover un caldo imaginario en el aire. En algún momento, mi hermanita pareció aburrirse del juego y se dirigió hacia la ventana con sus pies diminutos.

Y entonces apareció esa cosa.

Todos la vimos, porque mi madre estaba sirviendo la cena en la mesa. Al principio, pensamos que era la noche, simple y llanamente. Había caído el sol en el horizonte, y antes de que nos percatásemos había oscurecido.

Pero nos equivocábamos. Porque la noche, aun siendo oscura y temible, no tiene forma propia, y aquel ente sí que la poseía. La ventana reventó, bañando la habitación de cristales rotos, y unos tentáculos hechos de negrura pura emergieron de la criatura que acechaba al otro lado del marco.

Mi hermana no gritó. No pidió ayuda. No dijo nada. Lo único que hizo fue acercarse a eso y dejar que la criatura la rodeara en su oscuro abrazo. Y, después, sin ningún ruido, desapareció en su interior.

Fue tan rápido que tardamos en reaccionar. Mi padre se levantó de un salto de la mesa y cogió el cuchillo que usábamos para cortar el pan, en un intento desesperado de rescatar a mi hermana. Mi madre, sin fuerzas, me cogió en brazos y trató de cubrirme con su cuerpo. No pude ver nada de lo que sucedió a continuación, pero lo que oí quedará para siempre en mi memoria.

Hubieron golpes sordos contra la mesa. Hubieron maldiciones e improperios. Y, finalmente, hubieron súplicas, poco antes de que la voz de mi padre se extinguiera para siempre.

Me aferré a mi madre, con los ojos cerrados, esperando despertar, acabar el sueño, la pesadilla que habría cobrado forma en nuestra casa.

Y entonces oí gritar a mi madre. Pude verlo, uno de los tentáculos cerrado como una garra sobre su pierna y tirando de ella. Quise ir tras ella, evitar que compartiera el destino de mi hermana y mi padre, pero me apartó de un golpe.

- ¡No te acerques!

- ¿Por qué, mamá?- sollocé.

- Por favor, no mueras, hijo mío.

Mi madre, que nos amaba a mi hermana y a mí, cerró los ojos y siguió gritando, diciéndome que me alejara y suplicando a la criatura que me dejara marchar. Mi madre, que amaba a mi padre, ofreció su vida para salvarme, luchando contra los tentáculos para darme tiempo.

Permanecí allí de pie hasta que dejé de oír su voz. Sin fuerzas, sin voluntad, sin guía, sólo con el firme propósito de no dejar que la última voluntad de mi madre fuera en vano.

Y corrí. Corrí, atravesando el sendero de tierra que separaba la casa del bosque. Corrí, descalzo y sin abrigo, al amparo de la noche. Corrí, con lágrimas en los ojos, mientras las imágenes se repetían una y otra vez en mi cabeza.

(No he escrito todo el fragmento porque me llevaría demasiado tiempo. Pero con lo que hay de momento ya deberías poder hacerte una idea general).

Bueno, tema cliché y tal... Al margen de eso, las frases son demasiado cortas e inconexas. Hay errores de concordancia verbal (empiezas narrando en pretérito, saltas al presente y luego sigues narrando en pretérito, todo ello en la misma línea temporal). La sensación de dolor está poco definida. Si quieres que el lector se conmueva, sé cruel con los personajes. Sobre todo con la hermana.

"BUM. Tormenta".

NO HAGAS ESO. Puedes decir que cayó un rayo, que algo pareció partir la tierra en dos, que un relámpago atravesó el cielo, pero no puedes hacer "BUM".

Puedes hacerlo mucho mejor, llavebulacio. Sé que puedes hacerlo mucho mejor. Así que esfuérzate. La idea está bien, pero falta definirla un poco más.
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silvanash
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Re: [Las Historiecillas de Llave] La Amistad de Gabriel y Ezequiel 1 y 2

Mensaje por Khaizen el 2013-04-18, 17:34

¿El hombre ese es Slender? Lo digo por esto:

Spoiler:
Bueno, el caso. Creo que silvanash ha sido bastante clara y coincido con ella en todo. Usas frases demasiado cortas abusando siempre del punto, no creas en ningún momento una narración continua y haces que el lector se pare demasiado en su lectura. Repites mucho determinadas palabras y haces uso de la onomatopeya (BUM) que, en este caso y sintiéndolo mucho, queda horrible. A parte de eso, abundan las faltas de ortografía, puntuación y acentuación. Por citarte un ejemplo:
"Ay, me duele pensar en el" vendría siendo: "¡Ay! Me duele pensar en él."

En cuanto al tema de emociones y sensaciones que le quieres transmitir al lector (en este caso dolor, tristeza y angustia) como dice silvanash tienes que ser cruel con los personajes y, al mismo tiempo, muy descriptivo con los detalles para que el lector se imagine lo que de verdad está ocurriendo. No sé, algo así como esto:

Spoiler:

Cuando aquella cosa agarró a mi hermana, vi como ella abrió los ojos de par en par mientras comenzaba a levitar en el aire. Se echó las manos al cuello agarrando con fuerza aquel viscoso tentáculo que la asfixiaba lentamente, pero era inútil. Rodeaba su cabeza atrapándola y consumiéndola mientras ahogaba sus gritos, apagándola y debilitándola. Mi padre corrió cuchillo en mano para rescatarla mientras mi madre horrorizada me sujetaba con fuerza y me sacaba de allí...
No sé, algo así pero más detallado aún. Son cosas, que sin las dejas en el aire, el lector no podría imaginárselo tal como tú lo piensas debido a la complejidad de lo que está ocurriendo.

De todas formas, decirte que es un buen comienzo, que como todos pues tenemos nuestras faltillas pero que con la práctica se corrigen. Mucho ánimo.

Saludos, Khaizen.
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Re: [Las Historiecillas de Llave] La Amistad de Gabriel y Ezequiel 1 y 2

Mensaje por llavebulacio el 2013-04-18, 19:48

Realmente les agradezco a los dos sus opiniones. Nada, absolutamente nada de lo que dicen me sorprende. Ya que es un copy-paste de una historia escrita por mí hace... ¿Dos años? Mas o menos. Una correción no le vendría mal... La haré pronto. Les agradezco que hayan leido, pero les agradezo aún más sus opiniones, pues quiero mejorar mi forma de escribir.

De hecho, esta es mi historia menos original, puesto que la escribí en aproximadamente media hora. Estaba "audicionando" para ayudar en el proyecto de Katus... Dijo que me enviaría un mensaje.... y aún no lo hizo. ¡Y de eso hace mas de un año! xD

Pronto subiré la segunda historia (obviamente modificando el post principal), así que veremos que pasa con esa.

Gracias por leer la peor de las historiecillas de llave, y mas aún por sus opiniones ;)

EDITO:
Leí de cabo a rabo el edit de Silvanash (Antes solo lo había ojeado) y me he dado cuenta... ¿Saltos? ¿Montones de paja? Parece una mala película de acción.
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Re: [Las Historiecillas de Llave] La Amistad de Gabriel y Ezequiel 1 y 2

Mensaje por llavebulacio el 2013-07-16, 05:11

"El Ente" esta pendiente de revisión y correción. Ademas, lo guarde en un spoiler para que puedan seguir humillandome por él.

Ademas agregé "La Amistad de Gabriel y Ezequiel", una nueva historia escrita mucho mas recientemente. Espero que, ademas de la critica a la historia en sí, hagan una comparación, ¿Eh? xD

Otra cosa... Espero que no cuente como doble post. Pero no creo, porque tecnicamente estoy dando una "actualización" del post principal.
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Re: [Las Historiecillas de Llave] La Amistad de Gabriel y Ezequiel 1 y 2

Mensaje por Ledai el 2013-07-17, 21:39

Bueno, pues aquí te dejaré mi critica:

En resumen te diré que me parece buena la historia, buen planteamiento y resolución; en especial del personaje principal, su descripción te hace verle haciendo alguna e las suyas y logras dibujar su carácter y personalidad; cosa que tal vez marque una incongruencia al costarle tan poco decidirse por ayudar a Ezequiel, tal vez me lo imaginaba más reticentea a prestar ayuda tan rápido, quizá hubiera hecho falta mostrar una razón más enfática para que se decante a dar su ayuda al borracho sin ser amigos todavía; la primera impresión suele ser salvarse uno mismo...

La mecánica del escrito es coerente y logra formar un todo, igual sería necesario pulir más algunas partes y hacerla más extendida, plantear más decorado y tal vez presentar alguna trabesura en tiempo real antes de meter el suceso de los lobos.

Por cierto que logras sacar partido de tus escritos; pues trasmiten fuerza; aún así creo que podrías superarte en el tramo de los lobos, añadiendo más tensión al suceso.

En general la nota es muy buena, pues me ha agradado el estilo. Supongo que la historia tendrá continuidad pues queda intrigante ya que por el momento no se vislumbra contenido de trama alguna, así que si la prosigues, por favor no caigas en la trampa de las historias monótonas y haz una obra maestra.

Nada más que decir; Leda
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Re: [Las Historiecillas de Llave] La Amistad de Gabriel y Ezequiel 1 y 2

Mensaje por Haku-Shinigami el 2013-07-17, 22:09

Me toca opinar tambien :B

Pues el del Ente, si se ve que fue escrito sin reparo, pero igual es bastante interesante (Aunque al final es demasiado obvia la identidad del Ente xD) igual, no está tan mal.

Ezequiel y Gabriel: en lo poco de historia que es, lográste darle buena profundidad y firmeza a la historia, no tiene casi cabos sueltos y se entiende de inmediato (No redundas ni tampoco omites detalles)

Muy buenos señor Saruman!
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Re: [Las Historiecillas de Llave] La Amistad de Gabriel y Ezequiel 1 y 2

Mensaje por llavebulacio el 2013-07-18, 00:30

La-espada-de-Auron escribió:...cosa que tal vez marque una incongruencia al costarle tan poco decidirse por ayudar a Ezequiel, tal vez me lo imaginaba más reticentea a prestar ayuda tan rápido, quizá hubiera hecho falta mostrar una razón más enfática para que se decante a dar su ayuda al borracho sin ser amigos todavía; la primera impresión suele ser salvarse uno mismo...
Pues, en todo el texto, nunca dije que no hubiera otro motivo. Notese que usé un "Narrador Testigo" (Lo narra en tercera persona, pero no es omnipresente), así que no sabemos (Aún) que se le pasa por la cabeza a Gabriel. De todas maneras (Y como dije antes del texto) fue una historia que inventé para entretener a mis hermanos, así que me la pensaré bien antes de escribir una continuación.
Les agradezco a las dos haber leído mi historia. Es un honor (Aunque les pedí en la chatbox, podrían haberse negado o no haberlo hecho) y me da ganas de seguir escribiendo :D De todas maneras, esto no significa que el proximo texto que publique tenga relación con Gabriel y Ezequiel. Las horas libres en mi escuela y el aburrimiento siempre se combinan para dar sitio a todo tipo de borradores que, en su gran mayoría, no pasar de ser borradores xD Ya volveré a publicar. Les agradezco su lectura :D

ATTE,
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Re: [Las Historiecillas de Llave] La Amistad de Gabriel y Ezequiel 1 y 2

Mensaje por llavebulacio el 2013-07-21, 23:14

Actualización
Añadida la segunda parte. A partir de ahora este post es exclusivo de Gabriel y Ezequiel, pero dejé el Ente porque.... Si no los otros comentarios no tenían sentido xDDD
Disfruten.
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Re: [Las Historiecillas de Llave] La Amistad de Gabriel y Ezequiel 1 y 2

Mensaje por axl1235 el 2013-07-23, 20:51

Bueno, eh leido "El ente", y antes de que me olvide comento :P

Me encanto las palabras que utilizaste, hizo que mi imaginación pudiera ver exactamente lo que quería que el relato viera. Me gusto, pero como dices, hay que darle una corrección... Yo no soy un excelente escritor xD, pero por lo que vi, has puesto puntos donde debían ir comas. También, me gustaría, que la descripción del ente, no se de tanto, por que inmediatamente, al comienzo, me di cuenta que era Slender y estaría mejor la sensación de "¿Quien sera?".

Lo de BUM ya te lo han aclarado por haya arriba, jeje.


el ente:
-¡Mierda! ¡Corran! ¡Amor, llévate a nuestro hijo, corran!
Sobre eso, ¿Amor? estas en una situación de peligro, no creo que gritarías amor y apurado, osea quedaria mejor algo asi:

El ente:
¡llévatelo! ¡corran!

LUego un poco mas abajo de eso, pusiste muchas veces "Mi Mama" deberías buscar un sinónimo.


Estoy algo apurado, después me pasare por los otros
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Re: [Las Historiecillas de Llave] La Amistad de Gabriel y Ezequiel 1 y 2

Mensaje por llavebulacio el 2013-07-23, 22:45

xD Te felicito! Leíste mi historia mas bastardeada. La hubiera sacado, pero entonces los comentarios de los otros no hubieran tenido sentido. Igual, como no me cansé de repetir, es una historia de hace dos años. Las otras dos historias son escritas recientemente.
Gracias por leer! :D
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Re: [Las Historiecillas de Llave] La Amistad de Gabriel y Ezequiel 1 y 2

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