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Escrito sin nombre. Hace 1 año.

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Escrito sin nombre. Hace 1 año.

Mensaje por BlacklordXV el 2011-01-08, 04:32

Buenas gente de MM, casi nunca suelo poner artículos literarios como la mayoría de ustedes, pareciese que no tengo mucha creatividad para ello jejeje, pero bueno, esto que les presento es un escrito en el que trabajaba hace un año, no lo termine debido a que bueno...
Hace mucho comente, que cuando estaba creando mi primer juego de maker, se perdió debido a que respalde mas mis archivos, entre esas cosas se perdió esto que era un libro "según yo" , tenia casi 800 paginas. Pero bueno... basta de blablabla, aquí lo tengo, no esperen una obra al estilo Shakespeare jeje.

Nunca había pensado en lo mucho que pude extrañar mi hogar…
Aquí solo hay un fétido olor a muerte… me siento tan incapaz de poder seguir con esto. Pero sé que tarde o temprano acabare con esto. O quizás… simplemente acabe para mí, como está dicho.
Mi nombre es Jackson Flambritch, hijo único de un herrero llamado Valdroc Flambritch cuya esposa, Eleonor Drisloth una Valiente Sacerdotisa que murió al darme a luz.
Eh vivido los últimos veintitrés años de mi vida vagando por el mundo en busca de un final… de mi fatídico final… hace ya 30 años que soy un respetado Caballero de Elite de la antigua orden del reino de Railum. Creo que extraño mi antigua vida como soldado de infantería, tal vez si la vida no me hubiese hecho tan habilidoso hubiese muerto como todos aquellos que estuvieron a mi lado, a veces siento que eso debió haber sido lo correcto.
De joven creí que todo estaba lleno de grandes expectativas. De grandes logros. Creí ilusamente que podía formar parte de un mundo que podría vivir pacíficamente sin discriminar ninguna raza o tipo de pensar. Pero también eso fue un terrible error.
Ahora debo vivir mi vida matando y exterminando a aquellas personas y seres con las cuales creí que podría vivir en harmonía, aprendiendo de ellos y ellos de mi, ahora lo único que me han podido enseñar es la triste cara que ellos me dan cuando mi espada atraviesa su pecho. Aun no eh podido vencer a mi espíritu combatiente. No eh podido dejar de luchar por mas que no quiera. Siento que la única manera de morir seria si todo el mundo me odia. Si todos en este mundo desearan aniquilarme. Pero para eso debo tomar otro camino. Uno que odio pero que quizás sea la única manera para poder descansar en paz.
Es la hora de Destrozar los principios que tanto protegí y que tanto ame. Debo acabar con todos para que ellos acaben conmigo…
No me odien por lo que haga en un futuro. Ódienme por no poder encontrar otra solución…
Soy Jackson Flambritch… y esta es mi historia…


Capítulo I
Todo Por un Sueño.


Recuerdo que siempre era demasiado tedioso tener que levantarme tan temprano para poder cuidar nuestro ganado. Alguien como un niño de siete años no era lo correcto para este trabajo. Pero la falta de comida en mi Hogar lo valía. Y alguien debía llevar la comida a la mesa. Mi padre lo podía hacer, pero creo que era justo que ambos pusiéramos de nuestra parte. Así quizás el deje de mirarme como algo que no debió de existir.
Ya había terminado de pastear el ganado y Lord Ticarus prometió adelantar mi paga. Eso me ponía contento, puesto que no había nada para comer ese día, ya que mi papa no había tenido clientes desde hace ya dos semanas y nuestras reservas de dinero se habían agotado. Cuando llegue a la propiedad de Lord Ticarus fui bien recibido por el criado de mi señor, el cual me guio hacia su salón de entretenimiento. Al llegar alguien le hacía compañía a Lord Ticarus.
Un Hombre encapuchado de aspecto muy tenebroso. Llegue silencioso ya que no quería echar a perder mi esfuerzo con alguna intromisión innecesaria. Fue cuando escuche cosas que no debía haber escuchado nuca…
-Creo que con esto terminamos nuestro trato… esta será la última reserva que te enviare Ashidi, sabes que me pueden colgar por esto…
- Tranquilo Ticarus, un poco de comercio no le hace nada a nadie. Recuerda que el cliente es quien toma la responsabilidad de inversión. En la mañana recibirás la llegada de diez carretas de carga. Todas ellas repletas de Oro. ¿Crees que será suficiente para pagarte?
- ¡Claro que sí!, quizás si todos los de tu clase sean como tú no tendríamos diferencias sociales. ¿No te parece?
- Ashidi rio levemente y luego pareció que mirara fijamente a su comerciante... Si… Yo creo que tienes razón…
Ashidi se levanto de la silla y se dirigió hacia el acceso de la habitación, al ver que se acercaba a mi regrese por el pasillo y fingí como si hubiese acabado de llegar, pero sentí cuando paso alado mío. Que él sabía perfectamente que lo había escuchado todo… pero a el no le importo.
-¡Ah! Pequeño Jack, me alegro que llegaras. ¿Dime ya terminaste tu trabajo?, Preguntaba Lord Ticarus con una alegría misteriosa.
- ¡Ya señor!, el ganado esta limpio y bien alimentado.
- Bien, ya que te tengo una sorpresa. ¡Toma!.
Lord Ticarus me dio en ese momento algo increíble. Aquella bolsa contenía trescientas piezas de Oro. ¡Era quince veces mi paga de lo que trabajo en un mes! Al verlo me fascine pero me llego a la mente el recuerdo de aquella conversación…
-¡Lord Ticarus!, no puedo aceptar tanto dinero… no he trabajado lo suficiente como para ganarme tal cosa. Os pido me perdone. Pero…
-¡Tranquilo pequeño Jack!, es un regalo para ti, nadie de los chicos que han pasteado mi ganado lo hace como tú, has mostrado que tienes los ánimos de un buen trabajador noble y servicial. Y por eso además... ¡Eh decidido darte ahora cincuenta monedas de oro por cada mes que trabajes!
-Gracias mi señor… valoro mucho su gentileza… pero no puedo aceptarle esta cantidad tan grande ahora. Quizás los cincuenta por mes si. Pero tanto oro ahora no. Discúlpeme pero creo que debo ganármelo con un verdadero esfuerzo que lo merezca. Me llevare solo cincuenta, solo eso, Con su permiso me retiro…
Y sin dudarlo ni un momento más, me aleje de aquella tentación a la que algún otro no se hubiese resistido. Sé que el oro era necesario en casa. Pero… las personas se deben ganar el derecho de ser premiados por algo, o simplemente no ser premiados. Tan solo reconocer su esfuerzo digno es suficiente para estar bien consigo mismo. Ya se hacía tarde y los guardias de la ciudad empezaban a sonar el toque de queda. Era hora de regresar a casa…
Cuando iba caminando por las calles de la ciudad note como ya era cosa de la historia nuestra ciudad. No había ningún atractivo monumental o cultural que hiciera que nuestra ciudad fuera visitada por extranjeros de otros reinos. No desde las disputas por el Oro de esta región. Hace tres años atrás nuestra ciudad brillaba en su esplendor, recibiendo visitas de Magos y brujos de todas partes del mundo, al igual que de cientos de aprendices de caballero, incluso venían de todas partes para conseguir el trabajo más indigno que hubiese. Tan solo por vivir en nuestra ciudad que estaba tan llena de prosperidad y paz. “La ciudad de Galeyts” ¡donde el pobre se volvía rico!, al menos eso decían antes.
El descubrimiento de grandes minas de Oro subterráneas atrajo a más gente que antes. Pero con ello también los problemas con los bandidos y asaltantes que parecían multiplicarse por cada mina que se encontraba en la ciudad. Todo aquello provoco que el mismo rey Northit II mandara guarniciones enteras de caballeros a proteger la ciudad. Estos disturbios más tarde alejaron lentamente a la gente que no quería problemas. Así fue como esta ciudad termino casi desolada. Extraño las peleas en la vieja Taberna de Royer. Eso le daba un aire muy común de ciudad. Ahora es raro siquiera ver a un ebrio en la ciudad. Los soldados del rey están autorizados para arrestar a cualquier civil que ronde por la ciudad pasado el toque de queda, ya no se podía jugar nocturnamente, las amas de casa ya no podían asistir a las reuniones santas de las iglesias y tampoco podías ver a los inagotables guerreros entrenando por la noche. Mi ciudad se volvió más que una prisión, debía darme prisa para llegar a casa si es que no quería ser mandado a la orca como el niño que juzgaron hace tres días atrás, por suerte no paso a mayores y salió libre al siguiente día. Pero puede que no corra la suerte de aquel chico.
Cuando llegue a casa vi a papa preparando la cena, parecía demasiado disgustado. Lo único que pude hacer fue saludarlo y darle la bolsa de mi paga, Como siempre el la tomo sin decir nada y saco el oro para poder contarlo y suministrarlo para la semana, de repente se sorprendió por no ver la cantidad acostumbrada.
-¡Oye Jack!, ¿Por qué trajiste más dinero que de costumbre?...
-¡Ah!, es que Lord Ticarus me recompensó por trabajar muy duro esta semana. Y me dio trescientas monedas de oro, pero no las acepte por que sentí no haberlas ganado justamente, así que solo me lleve cincuenta y el dijo que de ahora en adelante mi paga será de cincuenta por mes.
-¿De veras dejaste trescientas monedas y te fuiste?
-Si… créeme que no me tente. Es mejor así.
Mi padre puso una cara muy rara, parecía como confundido, de hecho creí que me regañaría por haber dejado el oro, pero parecía dentro de el estar orgulloso de mi decisión.
-¿Trabajaste hoy padre?
- No Jack…, sabes que nadie pasa por esta ciudad ya, y menos con armas. Sería un milagro si viniera tan siquiera un miserable ladrón a reparar su daga o herrar su caballo.
- Ya veo… Oye papa, ¿y si vuelves al ejercito?
Esas palabras perecieron que eran prohibidas de mi vocabulario…
-¡Claro que no Jack!, ¡sabes que desde que naciste no he vuelto a combatir y no lo hare jamás!, Valdroc se levanto y le dio la espalda a Jack, Desde ese día perdí la única inspiración que tenia para combatir…
Esas palabras herían más que cualquier castigo que mi padre me pudiese haber dado, y no pude hacer otra cosa más que ir a mi habitación. A veces pensé que el hecho de vivir era un crimen, yo mate a mi madre, debería morir en la orca o de una manera más vil y cruel, pero le temía… le temía tanto a la muerte. Siempre me preguntaba si mi madre haya desde las estrellas me odiaba, si me maldecía por haberla matado. Por más que quería esa respuesta nunca me la imaginaba.
Más tarde vi a mi padre husmear en su viejo baúl, para el ese baúl era algo que le traía recuerdos felices y recuerdos de dolor. Todas las noches sacaba su vieja espada y la miraba con el mismo amor que un hombre le tiene a su mujer. Pareciese que la espada cobraba la forma de mi madre en aquellos momentos de soledad de mi padre, pero más tarde el lloraba en silencio por aquellos momentos que ya no pueden volver a repetirse.
Recuerdo que Karter mi amigo dueño de la carnicería me había contado que mi padre había sido un General del reino. Según sus historias, me contaba que mi padre combatió con feroces criaturas del bosque en sus largas travesías por el mundo cuando era más joven, era un temerario guerrero que como todos buscaba la gloria y el honor en las batallas. Más tarde me conto que conoció a mi madre, Eleonor quien en esas épocas apenas se había internado en uno de los conventos de nuestra en ese entonces joven ciudad. Eran l uno para el otro, mi padre tan solo con verla acababa más rápido con las misiones que se les eran encomendadas todo para poder estar con ella. Mi madre parecía estar siempre preocupada por el bienestar de mi padre, era lógico estar así cuando se es la mujer de un Caballero que siempre esta tras las líneas enemigas. Pero todas esas cosas hacían más y más fuerte a mi padre en batalla. Más tarde mi madre se embarazo de mí, esto puso a mi padre muy contento. Siempre eh deseado ver a mi padre así de contento como me lo contaba Karter, la verdad todo ese odio que mi padre emana hoy en día es por mi mera culpa… Tras nacer mi madre murió, y todo por lo que mi padre había pelado se había hecho trisas en un abrir y cerrar de ojos. Tiempo después mi padre deserto de las fuerzas armadas del reino, esto enfureció mucho al en ese entonces rey Northit I, quien era un hombre muy orgulloso de el trabajo que desempeñaba mi padre por su reino, Así que decreto que debido a aquel desacato que el considero como traición relevo de todos sus privilegios a mi padre tanto como sociales y títulos militares, pero para esto mi padre ya era un hombre que ni siquiera su propia vida importaba en lo absoluto así que nada de eso haría que mi padre regresara al ejercito.
Pasados los años… mi padre aprendió a herrar por su propia cuenta ya que ningún herrero o mercader quería comerciar con el debido a la deshonra que llevaba su nombre… de ahí empezó a trabajar para mantenerme a mí y a él, solo que cada día que pasaba el me miraba con ojos de odio, y así cada vez mas hasta que por totalidad mi padre termino aborreciendo mi existencia. En aquellos tiempos difíciles, el único amigo de mi padre Royer quien más tarde también deserto del ejercito, debido a que en uno de sus combates finales fue herido de gravedad de su mano derecha, desde ese momento no ah podido levantar una espada otra vez. Royer se volvió más tarde un cantinero de nuestra ciudad, el cual se entretenía escuchando las penas de los ebrios que llegaban a su taberna además de escuchar cualquier chisme reciente entre los reinos eso debido a la mayoría de los extranjeros que antes venían, Royer aun sale con mi padre por las noches a escondidas, eh temido que sea capturado por los guardias… pero sé que mi padre es lo bastante astuto para eludirlos. La verdad es que no se qué harán ellos dos tan tarde y a media noche, pero sé que no es nada malo… al menos eso quiero imaginar.
Paso un largo rato y fue así como mi padre se dispuso a prepararse para su salida de media noche, ya tiempo a tras me había prometido a mi mismo que irá a seguir a mi padre, pero siempre me acobardo cuando voy a salir. Pero este día no me quedare con las ganas. ¡Iré cueste lo que cueste!
Cuando vi a mi padre Salir por la chimenea me quede asombrado de su agilidad para subirla, la escalaba como si sus manos estuvieran hechas para eso. En tanto a mi me tomo un rato lograr subir pero cuando lo logre vi a mi padre a lo lejos saltando sigilosamente por los techos de las casas, tan solo de ver su habilidad para hacerlo me quede fascinado… luego recobre la conciencia y me aproxime a la orilla del techo, ¡la distancia era demasiada! Y mis piernas aun eran demasiado pequeñas y jóvenes para lograr hacer un salto tan alto. Por suerte la casa que esta atrás de la nuestra era más pequeña y podía dejarme caer con facilidad en su techo además de que había muchas cajas apiladas a la pared de la casa vecina lo cual me ayudo a subir al techo de esa otra casa más grande con facilidad, aquella hilera de casas estaban pegadas unas a las otras lo que me dio la facilidad de solo irme corriendo y seguir a mi padre con la mirada desde lejos.
Más tarde vi que mi padre descendió al piso y corrió hacia la muralla de la ciudad con una velocidad increíble, para luego dar un enorme salto que la atravesaría. Eso me dejo atónito mas que lo de saltar por las casas. ¡Era una muralla de casi tres metros! ¡Y la salto sin ningún esfuerzo!, estaba empezando a creer que mi padre era un demonio o una criatura extraña al ver tal cosa. Cuando por fin llegue a la muralla y la patrulla nocturna de guardias habían pasado encontré más alejado de ahí una escalera, la cual era usada por los constructores de la ciudad. Al subir me encontré con que los guardias de las murallas habían sido noqueados… al menos eso pensé… todos estaban inconscientes y sentados, unos en barriles otros en sillas, parecía que mi padre les había hecho algo y para no dejar rastros sospechosos los coloco en esa posición para hacerles creer que se quedaron dormidos, de pronto vi como uno de los guaridas empezaba a despertarse y me vi forzado a arrojarme rápidamente hacia un árbol que estaba en la parte exterior de la muralla, algunos arbustos amortiguaron la caída pero aun así me herí mi pierna derecha, y afortunadamente el guardia no me vio.
Cuando baje del árbol me dispuse a buscar a mi padre. Cosa que no logre… creo que ya tenía mucho tiempo caminando y buscando a lo tonto eso imagine al ver que la luna ya estaba bajando demasiado. Fue entonces que vi a lo lejos un resplandor, como de una fogata, ¡y por fin había encontrado a mi padre!, y al ver lo que estaba haciendo me sorprendió más que todo lo que había visto hasta ahora en esta alocada noche.


Capítulo II
El Honor de un Guerrero.


-¡Te has vuelto muy lento con el tiempo Valdroc!, exclamaba Royer quien casi tenía a su compañero con la espada al cuello.
-¡Es cierto!, ¡Pero tu aun sigues bajando la guardia por pequeñeces! Vladroc con un rápido movimiento desarmo a Royer sin problemas, y lo único que pudo hacer ya su amigo… fue reír.
-Ya con esta son tres a uno, ¡Ha!, unas noches mas y te hare comer el polvo, parece que ya estas olvidando muchas cosas… mas de las que debes.
-Lo sé… Sabes que la extraño… Valdroc se sentó en una piedra que estaba cerca de la hoguera, parecía que quisiese llorar…
-¡vamos viejo!, no vas a estar lamentándote por ello toda la vida. Sabes que ella se ah ido por algún motivo, además tu sabes que a ella donde quiera que este no le agradaría saber que odias a tu propio hijo.
-¡Ya lo sé Roger!, es que aun es difícil para mí no recordarla viéndolo a él, hace que me hierva la sangre…
Royer se hacerlo a su amigo, y le dio unas palmadas en la espalda, pero aun así Vladroc no daba señas de estar mejor para nada, luego Royer fue y recogió su espada la cual miro con un aire de rarees.
-Oye Val… Dijiste que no volverías a levantar una espada otra vez desde que murió tu esposa. ¿Por qué entonces vienes conmigo todas las noches aquí?...
Valdroc se vio sorprendido por la pregunta de su amigo, era tan extraño… ni siquiera el sabia el por qué aun seguía haciendo tal cosa, bajo unos instantes la mirada y luego dijo…
-Por que así es como puedo recordarla feliz… por más que lo desee creo que nunca dejare de blandir una espada, al menos no en una guerra.
-Sabes que no es bueno que un caballero deje su oficio… más tarde si la practica uno se hace inútil además de viejo… ¡Ah…! Un extraño los viejos tiempos… ¿recuerdas cuando fuimos a darle muerte a aquel dragón rojo?
-¿Te refieres a Ratzerd?, si aun lo recuerdo… el desgraciado me alcanzo a quemar un poco de mi cabello. De coraje lo deje tuerto al malnacido.
-Yo todavía conservo sus colmillos de recuerdo…
Al decir esto Royer se levanto y se alejo un poco de Valdroc, luego cuando estuvo a cierta distancia, de una manera muy desapercibida saco lentamente un par de cuchillos arrojadizos que guardaba a un costado de sus botas… y rápidamente se volvió para lanzarlos contra su amigo.
Valdroc quien tenía aun la mirada hacia debajo de la nada con un movimiento veloz de su espada rechazo ambos cuchillos sin siquiera mirarlos.
-¡Sigues siendo muy rápido!, siempre alerta…
Y tú sigues haciendo estas estupidez… ¡algún día estaré tan distraído que me vendrás matando imbécil!
-¡Hahaha! Exageras… sabes que es divertido además de que se que jamás estarás tan distraído, además… sabes que es la única manera en la que puedo entretenerte y en la que impido que tus habilidades se echen a perder.
Vladroc levanto la mirada una vez y le sonrió muy macabramente…
-Si... ¡creo que tienes razón!
Terminando aquella frase lanzo un ataque sorpresivo hacia Royer quien aún seguía distraído por la conversación, rápidamente Royer fue clavado de las mangas de su camisola en el árbol que estaba a su espalda por otro par de cuchillos… Vladroc se levanto y saco su cantimplora para beber un poco de agua y luego dijo…
-Insisto que aun sigues bajando la guardia por cualquier pequeñez…
-Sabes…, sus palabras despedían una sensación de susto, no era necesario hacer eso…
Luego de eso ambos se agarraron a reír felizmente, aunque Valdroc no del todo…
-¿Oye y por qué no mejor te dedicas a dar clases de espada?, eso es mucho mejor que ser un simple herrero… además de que quizás lograríamos atraer un poco de gente a la ciudad, ¿No lo imaginas?, “Academia de Combate del Gran Vladroc” el caballero que…
-Deserto cobardemente del ejército y dejo toda la gloria solo por perder a su esposa… ¿Qué no lo ves Royer? ¡Ya se acabo!, para mí no hay futuro para algo así… la fama que tengo ahora solo hace que la gente me odie sin motivo alguno, mucho menos podría atraer gente de esa manera… todo mundo necesita un herrero aunque no siempre, pero esa es la única manera en la que me puedo ganar la vida ahora que ya no soy soldado…
Royer terminaba de quitarse los cuchillos y se sentó y se recargo en aquel árbol, poniendo una mirada muy triste…
-Sabes Val… creo que le das mucha importancia a lo que dice todo el mundo, estoy seguro que en algún lado tu nombre debe ser aun recordado como un héroe, ¡Valdroc la bestia de guerra!, ¡el asesino de Dragones!, debes ser la inspiración de alguna persona, créeme que de seguro tu hijo te admira aunque no sepa que fuiste un caballero, el admira a su padre porque es el único que tiene en este mundo y el te quiere. ¿Y que si te dicen cobarde?, nadie de los que ha osado decirte eso haría lo que tú hiciste ni teniendo mil vidas, muchos se hubieran acobardado al pelear solo contra treinta hombres, o Ogros o al haber derrotado a cientos de bestias del valle de la muerte.
-Tú me ayudaste contra esos treinta soldados, tú me ayudaste a matar a esos Ogros de la montaña, y tú y yo le dimos muerte a todas esas bestias del valle…
-¡Eso no cambia las cosas!, si te ayude… pero tú me diste el valor de combatir, tu le das valor a cualquiera que esté a tu lado. Siempre te he dicho que serias capaz de reinar esta tierra, estabas a punto de lograrlo. La gente te admiraba más que al rey, quizás tengas tus razones por las cuales hayas decidido no combatir más… pero créeme que sean cual sean tu no debes denigrarte a ser herrero, sin combatir realmente puedes ganarte la vida y darle a otros la habilidad para poder formar un reino mejor…
-¡Basta!, ¡ya no quiero oírte más!, sabes que nada de lo que digas me hará cambiar de idea, ¡además mi hijo es el responsable de Eleonor haya muerto!
-Es cierto… eres un cobarde por hacheare la culpa de tus desgracias a tu hijo, ¡el vino al mundo con sudor y sangre de su madre, de tu esposa! ¿Crees que él es la culpa de todo?, ¿por qué no lo matas y asunto arreglado? ¿Y que será después? ¿A que le echaras la culpa de todo? ¿A mí?... quizás es cierto… tú no eres más que un simple cobarde… qué bueno que ya no tienes el honor de llamarte Caballero, de ser así me daría asco el tan solo serlo aun…
Royer se alejo del lugar y Vladroc quedo inmóvil ante las palabras que había dicho su amigo, quizás todo lo que dijo era cierto… ni la muerte de su pequeño Jack le devolvería al amor de su vida… quizás estaba equivocado… Ya casi amanecía y era la hora de regresar… había muchas cosas que hacer…


Jack quien estaba a lo lejos y había observado y escuchado todo estaba demasiado perturbado… por suerte reacciono antes que su padre empezara a emprender el regreso a casa, claro que para Jack seria muy difícil…
Cuando iba de regreso a la muralla vio como a lo lejos venían entrando por la puerta de la ciudad las carretas que había oído mencionar por el extraño amigo de Lord Ticarus, era la oportunidad perfecta ya que podía escabullirse dentro de una de las carretas y así entrar fácilmente sin ser visto.
Cuando Jack se aproximo al camino para poder abordar una de las carretas vio algo que lo paralizo del miedo…



Capítulo III
El cobarde que murió siendo todo un Héroe


-¡Vamos!, ¡mi Hacha necesita cortar algo daos prisa!, exclamaba uno de los Barbaros que se encontraban dentro de la carreta.
-¡Prometieron que habría muchos a quien matar, espero que así sea!
Descuida mi señor se los prometió y así será…, exclamo un hombre quien cubría su rostro con un turbante oscuro… Solo hagan lo que mejor saben hacer… y no dejen ningún sobreviviente…
Los Barbaros sonreía de emoción con las órdenes que se les habían dado…

El miedo casi hizo que me vieran aquellos asesinos que iban en la carreta, lo mejor que pude hacer fue subirme a un árbol para observar todo con detenimiento, tenía que hallar la menara de decirle al guardia que no les permitiera el paso, pero Lord Ticarus estaba con él ya y parecía ser que le entrego una cantidad de oro razonable al guardia por lo cual este le cedió el paso a las carteas sin revisar lo que llevaban… aproveche el descuido de el guardia para meterme rápido a la ciudad. Ya adentro para mi desgracia parecía que la mayoría de los guardias de la ciudad se habían ido inexplicablemente, ya solo me quedaba una alternativa antes de que pasara algo malo… debía encontrar a mi padre lo más rápido posible…
Cuando iba a llegar a la casa vi a lo lejos como decenas de barbaros corrían rápidamente por hacia los barracones de soldados, ¡rayos!, ¿qué había pasado con todos? Cuando abrí la puerta mi padre estaba esperándome sentado en la mesa… parecía muy molesto…
-Hijo… tenemos que hablar… Sabes yo…
-¡Lo sé todo!, ¡dejemos eso para después! Algo malo pasa, ¡no hay ni un solo guardia en la ciudad y hay barbaros que han logrado entrar a la ciudad!
-¡¿Qué?! ¿Dónde?...
-¡Afuera!, ¡se dirigen hacia los barracones!
De pronto un estruendo capto la atención de ambos y corrieron afuera de la casa para ver algo horroroso… el Barracón de Soldados había sido demolido… los gritos de agonía de cientos de soldados se podían escuchar esto hizo que todos en la ciudad salieran de su sueño.
-¡Hijo!, hagas lo que hagas no salgas de la casa!, ¡No!, ¡mejor no te despegues de mi!, ¿querías que volviera al ejercito?, pues ya lo conseguiste…
Mi padre rápidamente corrió a su viejo baúl y se puso su armadura de mallas vieja y saco sus dos espadas, se coloco un escudo en la espalda y me dio a mí su mochila de soldado la cual pesaba demasiado…
-¡Descuida se que podrás cargarla!, ¡ahora vámonos!
Mi padre me llevo de la mano hacia fuera y corrimos directo a la taberna de Royer donde todo parecía estar bajo control…
Al llegar ahí. Royer ya había matado a varios Barbaros… y seguía con una habilidad demasiado excelente...
-¿Te diviertes sin mi Royer?, Valdroc desenvaino sus espadas y corrió a atacar a uno de los barbaros que iba a tomar por sorpresa a Royer.
- ¡Lamento no haberte invitado, es que creí que aun no estabas en condiciones para fiestas!
-¡Bromeas! , Decía Valdroc quien desenterraba su espada del pecho agonizante de uno de los barbaros, ¡Estas son las cosas que me hacen sentir vivo!
-¡A mí también!, ¡es por eso que quería quedarme con la diversión!

Aquello era una batalla espectacular que no podre olvidar jamás… mi padre quien creía que solo sabia herrar y odiarme estaba arrasando con cualquier bellaco que se atravesaba en su camino al igual que Royer quien estaba sonriente con aquella carnicería. Los barbaros eran guerreros rudos y fuertes, pero parecían tener honor de lucha… puesto que atacaban a mi padre y a Royer uno a uno y así continuamente. Ver la cara de aquellas bestias humanas con la sed de sangre y batalla me daba tanto miedo… pero aun así estaba seguro… me sentía protegido, casi inmortal, el ver a mi padre protegerme me dio cierta confianza.
Paso un rato largo y mi padre y Royer habían aniquilado con facilidad ya a trece guerreros… pero aun faltaban mas, al salir de la cantina de Royer la ciudad se estaba llenando de ellos, se podía ver con claridad como las puertas habían sido abiertas a totalidad y los guardias asesinados todos por completo, en las murallas los centinelas lidiaban con algunos barbaros pero era solo cuestión de tiempo para que estos cayeran bajo el filo mortal de aquellos verdugos. Los pocos soldados que habían logrado sobrevivir a la destrucción de los barracones estaban peleando a duras penas… sin equipo… o armamento bueno, algunos luchaban valientemente con varas o cuchillos de mano… pero era inútil ganarle así a un enemigo bien armado y protegido.
Mi padre nos llevo a mí y a Royer al Fortín que se encontraba en el centro de la ciudad, una fortificación difícil de penetrar, la mayoría de los soldados y arqueros sobrevivientes se estaban replegando hacia el pero algunos morían en el trayecto por algunos arqueros forajidos que de pronto llegaron de las afueras de la ciudad… así como mas y mas guerreros.
-¡Royer!, gritaba Valdroc mientras se replegaban hacia el fortín, ¿no crees que estos desgraciados vienen muy organizados?, es decir… míralos… saben donde atacar, yo creo que esto esta dirigido por alguien mayor…
-¿Eso crees?, respondía Royer cubriéndose con su escudo de los ataques de los arqueros, ¿quieres discutirlo en otro momento?
De pronto… unos cuantos guerreros nos taparon el paso hacia el Fortín, mi padre y Royer se dieron la espalda para cubrirse a sí mismos la espalda y por supuesto… a mí, el bárbaro que salió frente a mi padre era un hombre que se veía demasiado fuerte, su complexión era muy gruesa y tenía unos brazos que eran creo quizás de lo ancho de mi cintura… llevaba una cadena con una maza llena de púas muy afiladas que giraba como abanico frente a él amenazando a mi padre, de pronto nos soltó un golpe que parecía que aniquilaría a cualquiera, pero mi padre con un movimiento rápido de una de sus espadas corto la cadena de un golpe haciendo que la maza saliera volando hacia otra dirección y con la otra espada le dio un golpe directo al pecho… el cual al recibirlo una persona ordinaria hubiese muerto en un instante…
Pero aquel sujeto permaneció de pie y se retiro la espada del pecho para así arrojarla junto con mi padre quien no la soltó ni un instante. Aquel hombre se saco una hacha de la espalda y se dirijo para embestir a mi padre quien en respuesta de ese movimiento se rodo hacia un lado y en ese movimiento le intento cortar una pierna lo cual fue inútil, aquello fue aun más sorprendente… que lo del primer golpe, puesto que era probable cortarle el pie con aquel corte que le propino al bárbaro, este aun seguía de pie y con ansias de combatir a pesar de estar desangrando gravemente por su pecho, este intento lanzar un movimiento muy desesperado a mi padre… un ataque directo hacia él, el cual fue inútil ya que mi padre al ver venir a su enemigo le arrojo un cuchillo justo en medio de los ojos… lo cual nos dejo a ambos sin habla puesto que el bárbaro se detuvo y lo retiro de su rostro ¡increíblemente!
-¿¡Que acaso no te mueres con nada desgraciado!? , Gritaba Valdroc quien ya estaba muy fatigado por el combate.
El bárbaro se aproximo lentamente a mi padre con su hacha en posición de ataque… que para nuestra fortuna a escasos tres metros de nosotros se derrumbo como un gran bulto gigante…



Bien eso es todo, les comparto este recuerdo que encontré apenas hace unas horas en una memoria usb vieja, esto es todo lo que quedo de aquello, no es nada pero bueno, espero que al menos se entretengan en leerlo. Un saludo



























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Re: Escrito sin nombre. Hace 1 año.

Mensaje por Vientos Sagrados RPG el 2011-01-08, 16:21

WOW IM-PRESIONANTE EL ESCRITO XP (deseando leerlo , pero tngo un tiempo en el pc limitado XD)
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Re: Escrito sin nombre. Hace 1 año.

Mensaje por reyerta el 2012-04-18, 23:58

Me facino la introduccion, pero si se me permite un juicio subjetivo, el escrito va perdiendo sentido al imprimirle tanto detalles a los sucesos y hace olvidar la idea principal, aunque creo que tambien seria aceptable verlo como la perspectiva de un alma que busca la eterna paz y que es capaz de ver todo a su alrededor buscando una oportunidad de obtenerla, sea como sea, creo que deberas esperar otros comentarios y sacar un juicio acerca de este punto.
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Re: Escrito sin nombre. Hace 1 año.

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