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Reparación de Conjuros

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Reparación de Conjuros

Mensaje por kyonides-arkanthos el 2017-10-12, 02:12

Reparación de Conjuros


Escrito por Kyonides


Capítulo I : Desvío


A Entregar Pronto Guías Personalizadas A Solicitud


Luego de meses de trabajar en la versión portátil del tonto videojuego Farmhand, su mente ya no podía soportar a otro presunto granjero. Él era un mal reparador de averías o troubleshooter, quien había perdido toda voluntad de trabajar más hasta que un correo electrónico llegó a su buzón. Poco después él sintió sin duda como si un pico de adrenalina le pudiera permitir volverse más creativo que nunca antes. Sus jefes habían abandonado el salón de conferencias en el que finalmente confirmaron que habían asignado a su equipo para empezar a brindarle soporte técnico a un divertido juego, Lands of Plunder.

Para ustedes eso no significaría nada, pero jóvenes como él lo consideraban como más que una simple tarea, como un gran premio. Ellos se volverían parte de un grupo de élite responsable de desarrollar el muy conocido videojuego en línea y mantenerlo funcionando para que todos esas personas aburridas que estaban en sus casas pudieran pasar agradables horas matando malignos monstruos y problemáticos hechiceros; matar o incendiar a zombis era un bono sin lugar a duda. En algún punto él había dudo que él fuera incluido en el grupo, lo hicieron pensar que era un miserable sin esperanza.

Él como un fanático de pura sepa ya tenía algunas ideas sobre cómo mejorar el juego. Aun así él no era un desarrollador y esto dejaba poco margen para convencer al equipo correspondiente de que las implementaran. Incluso si escucharan sus ruegos y el juego terminara presentando sus brillantes ideas en la siguiente mejora de menor cuantía, él estaba seguro de que tenía el derecho de ver su nombre incluido en los créditos del juego. Obviamente él tenía algunos problemas, él no tenía manera de dejar de trabajar en el soporte sin dejar colgado a alguno que otro cliente. Esto era inevitable si estaba hablando por teléfono o brindaba soporte en línea por medio de la exclusiva sala de chat.

Dudas, quejas, exigencias. Tratar de abrirles los ojos para que encuentren un estúpido botón de enviar mensaje o de ir al mapamundi era algo que consumía mucho tiempo. Sí, lo sabemos, eso nunca excluiría a aquella gente que frecuentemente usa un traductor en línea como su único medio para preguntar cosas extrañas. De veras él no tenía necesidad de mentirles, sus inquietudes tenían que ver con conseguir alguna especie de libro guía. Podía tratarse cualquier tema como la forma de alimentar a las monstruos mascotas o hacer que suban de nivel o hacer que sus compañeros espirituales trascendieran los límites que les impedían alcanzar un nuevo estado de conciencia.

Necesitaríamos hacer una pequeña pausa para evitar que nuestras mentes terminen dispersas luego de leer sus explicaciones sobre cualquiera de las cosas que inicialmente pensaron que debían de ser la versión del más allá para los compañeros. ¿Habría alguna segunda vida para aquellos candidatos a compañeros de héroes? No, no había ninguna, a no ser que se refirieran a un disco de respaldo que algunos técnicos pudieran mantener como forma de cuidarse las espaldas. En ningún otro lado esos estúpidos bastardos podrían conseguir una asombrosa experiencia que congele el tiempo de gratis sin bebidas ni un buen masaje.

Después de las ocho, él simplemente ingresó en un supermercado, tomó una cerveza fría de tipo lager, unas zarza parrillas, bebidas de abedul, más unas latas de cola y las pagó mientras le plantaba un beso a la cajera china en su mejilla. Se dirigió a casa para celebrar su buena suerte solo con la transmisión del partido de fútbol americano ¿o era de balompié? Su tentadora cerveza y algunas mezclas experimentales no le permitieron confirmar sus sospechas o enterarse de quién había ganado esa noche más allá de su último sorbo.

El Día En El Que Las Cosas Definitivamente Cambiaron


Las cinco, era el momento justo para salir a trotar y tratar de capturar en video a algunas bellezas mientras ellas corrieran alrededor del extenso y verdoso parque. Este estaba ubicado no muy lejos de su apartamento. ¿O era un parque común pero casi extremadamente verde con un libidinoso estudiante de programación que acechaba el lugar para atormentar a chicas de apariencia promedio como si él mismo fuera todo un fantasma? A veces era difícil distinguir cuál era lo peor, las descripciones exageradas o el sonreír como un cerebrito acosador como él lo hacía entonces.

Era condenadamente obvio que él nunca abandonaría su hogar sin proveerle a su esbelto cuerpo todos los nutrientes que pudiera requerir. Su desayuno, ¿es así como llamas a una hamburguesa compuesta por mucha carne, largas tiras de tocino, queso derretido, un poco de chile rojo, unas rodajas de verduzcos pepinos, una casi inexistente hoja de lechuga, retorcidos ríos de mostaza, cascadas de salsa de barbacoa de agradable olor y cientos de papas a la francesa con una fuerte esencia marina y que no tienen nada de francesas por definición? ¿No había allí un platillo servido a su lado con bastantes dedos de pollo? Cierto, cómo podría olvidar él su invaluable cola dietética con un misterioso reemplazo de azúcar...

Saltémonos la desagradable parte de consumir alimentos y vayamos directo al grano. Una vez que arribó al parque Longhorn Valley, las chicas no paraban de reírse de él por vestir un atuendo pasado de moda, el cuál había comprado solo unos veranos atrás justo antes del siguiente otoño. Milagrosamente ninguna fémina se percató de su dedo puesto sobre su teléfono móvil. Ignoraban he tomaba fotos en modo veloz. Al menos lo hizo hasta una larga sombra que mostraba un típico sombrero de policía lo hizo brincar como un loco, no mucho después de que unos ligeramente fríos y delgados dedos rozaran la base de su cuello. Escalofriante y de la nada fue como estos alcanzaron a tocar su hombro, que entonces estaba con la guardia baja.

–Señor, temo preguntarle esto, pero ¿se encuentra usted bien? –preguntó la joven antes de que él se volteara para contarle que estaba bien, lo que sea que eso signifique en esa embarazosa situación. Ella era una camarera que él había divisado varias veces al pasar cerca de una soda. ¡Entonces la misma chica estaba vestida como una oficial de policía!

–Cuénteme cómo vio mi aprovechamiento de esta oportunidad, fue genial, ¿no le parece?–la chica le preguntó y mostraba una maligna sonrisa como si se sintiera completamente realizada. Nuestro héroe de TI quedó mudo y no pudo encontrar la respuesta apropiada que pudiera sacarlo de ese lío.

De pronto ella lo abofeteó mientras le decía–tan solo me imaginé que usted podría representar un desagradable papel en un caso de persona desaparecida, ya que usted luce justo como un acosador promedio que desesperadamente desea obtener una pieza de su próxima víctima; como policía novata debía probarme a mí misma y averiguar lo que usted hacía bajo esos frondosos árboles.

Ella revelaría más tarde sus más recientes sospechas acerca de él, lo que hizo que el sudor frío manara de la piel de nuestro héroe. Mientras lo miraba directamente a sus nerviosos ojos le dijo–Siempre estuve segura de que eras el tipo de sujeto que prefiere vivir rodeado por la oscuridad, el fotógrafo demente que está a punto de secuestrar a mujeres como la corredora que está justo a unos paso de nosotros y me dije que este era el día perfecto para que finalmente yo pudiera librar al mundo de un bastardo sin redención alguna.

Los latidos eran lo único que podía escuchar aparte de todavía más palabras amenazantes de parte de ella–ahora se hará justicia al enseñarte cómo se siente estar totalmente impotente como mi huésped de honor en este oscuro cuarto con un fuerte hedor.

Él empezó a correr en vano de repente, la policía lunática lo agarró del brazo al punto de estar muy cerca de quebrar su brazo derecho.

–Déjalo así, ya sabes que es inútil escapar, porque para pusilánimes como tú la locura es la única forma de salir de este embrollo–murmuró ella en sus temblorosos oídos.

¿No esperarían que lo llevara directo al coche patrulla o vagoneta para después hacerte desaparecer para siempre sin que la gente siquiera sospechara que ella tenía otros planes para su sospechoso? Bueno, él sin falta lo hizo, mientras se acercaba el desmayo un enfermizo paso a la vez. Luego su plan maestro fue cuidadosamente revelado como si no tuviera caso el ocultar la verdad a un hombre que creía que el mundo dejaría de ser una vez que sus ojos se cerraran por completo y su último aliento escapara libremente de su cuerpo sin vida.

–No hay necesidad de mentirte, soy una camera, pero–dijo la mujer–también audiciono para un papel como mujer policía dentro de cuatro días; de paso conseguí un bonito disfraz además de escribir mi propia novela corta y escogí este preciso capítulo por simple diversión. Sí, he venido sospechando que sería alguna clase de película de horror y creo que es el comienzo adecuado para una novata como yo, sabes...

Ira, eso se supone que describiría su presión alta, su rostro enrojecido, sus gruesas venas y sus inolvidables colmillos. Se preparaban para morderla y agitar su cabeza en un vals de carne desgarrada y sangre.

–¡Guau! Realmente me ayudaste a meterme en el personaje–afirmó contenta con un extraño pitido incluido. Luego agregó–por favor toma estos cupones de descuento y siéntete libre de gastarlos en nuestra soda un día de estos. La chica le guiñó el ojo una vez y lo besó con ternura en su mejilla izquierda. Ella agitó su mano brevemente antes de desaparecer minutos después, nuestro perturbado héroe seguía babeando en el rincón más oscuro de su mente. Entonces solo pudo responder–eres… bienvenida, te veo después–mientras seguía agitando su mano.

–¡Estúpidos teléfonos! Nunca puedes confiar en ellos sin importar cuán inteligentes se suponga que sean–gritó él luego de notar que todas sus preciadas fotografías digitales se fueron en uno o dos flashes en algún momento mientras trataba de apagarlo y esconderlo en su bolsillo de la falsa policía. Al menos estaba feliz de haber prevenido que cayera y probablemente quedara destrozado sin esperanza de arreglo. –No, aquí yo soy el inepto, ¡nunca le pregunté si podía tomarle una foto para my colección!–exclamó lleno de desesperación y una decepción deprimente; sin embargo, todavía tenía esperanza. Su adolorido brazo todavía podría tener las marcas que necesitaba para probar que su desquiciada experiencia de la vida real sí ocurrió, sus amigos y colegas tendrían que creer su demencial historia, por cuanto no podría hacer algo semejante por sí mismo.


Todo Noble y Valiente Caballero y Leal Siervo Escuche Mi Llamado



El reino de Fuente, un rico y vasto territorio que ya no podía mantenerse lejos de la agitación, era un lugar que no estaba en evidente peligro en esta ocasión, pero su monarca había convocado a prácticamente todo noble, caballero, mujer caballero, inspector y espía que pudo reunir en los últimos tres días con el fin de informarles sobre serios asuntos que acontecían en sus tierras últimamente. Las circunstancias no le permitían ignorar más las extrañas advertencias de un loco había pronunciado tiempo atrás y había llegado la hora de que nobles y súbditos supieran la verdad sobre el significado de dichas palabras.

El rey Angus habló entonces–mis estimados nobles y leales súbditos, los he convocado hoy en mi palacio para comentarles algo que todos nosotros hemos ignorado por varios años, a pesar de que pudiéramos imaginarnos cuáles podrían ser las consecuencias de no tomar en serio las advertencias de este demente.

Su Majestad se tomó un descanso para prestarle atención a las reacciones de todos los presentes, quienes no perdieron el tiempo para cuestionarse si la salud mental del rey estaba en juego. Simplemente no comprendía por qué su rey se molestaría en recordar a semejante loco en un día tan brillante como ese.

Minutos después el rey levantó su mano para pedirles que guardaran silencio y luego agregó–este hombre, que hace algún tiempo recorría las calles de las ciudades proclamándose como el gran sabio de la realidad y la ilusión, ahora descansa en paz–. El palacio estalló en júbilo en cuanto lo escucharon confirmar el fallecimiento del sabio.

–Lastimosamente esto sucedió justo ahora que más lo necesitábamos, su deceso ahora nos impide indagar más sobre lo que le depara el futuro al reino de Fuente–comentó el rey sin esperar a que los oyentes se calmaran un poco al menos. Se alcanzaron a escuchar algunas risas burlonas por parte de algunos nobles como el conde Nil antes de que la audiencia se callara al fin.

Luego el monarca le concedió la palabra a su canciller, quien habló con un tono muy serio–esta inquietud de la que Su Majestad nos comentó hace unos momentos resultó ser más alarmante y compleja de lo que todos jamás habíamos previsto, ahora de verdad es menester que tomemos medidas adecuadas para evitar que el reino se haga trizas.

La incredulidad se apoderó de las mentes de nobles, caballeros y súbditos de forma abrupta, el conde Nil se dirigió al canciller en ese momento–en verdad espero que pueda explicarnos apropiadamente qué podría ser tan preocupante como para asustar a Su Majestad y a su leal canciller de esta manera, no veo motivo alguno para estudiar ahora las palabras de un viejo desquiciado.
El preocupado canciller respiró hondo antes de aseverar–el sabio había anunciado que sucederían extraños eventos que ahora ocurren en todo el mundo, ya hemos confirmado al menos cuatro de ellos por el momento; uno de ellos es la repentina aparición de un gran número de sujetos misteriosos con acentos muy marcados en muchas ciudades de nuestro amado reino.


Escuchemos La Misma Historia De Siempre


No hace falta contarles lo que sucedió luego de que saludara a algunas personas minutos antes de que su turno empezara, excepto por cómo sus colegas solo pretendían prestar atención o claramente lo interrumpían antes de que llegara a la mejor parte de su novedoso cuento de hadas recién inventado. La anciana que pretende ser una laboriosa miscelánea era la única que deseaba saber más acerca de su reciente aventura, pero el tiempo apremiaba y él nunca se perdería el chance de empezar a trabajar en su videojuego favorito.

–Mi computadora, ya verás cómo nuestra mala suerte se convertirá en una buena de ahora en adelante, es una promesa–le dijo él–que cumpliré, tan solo confía en mí, compañera!

Sin que lo supiera entonces el pernicioso destino volvería a trabajar en su contra. Era todo un hecho que su equipo había sido asignado recientemente a brindarle soporte técnico al popular juego Lands of Plunder, a partir de ese miércoles, pero eso nunca implicó que no fuera menester que ayudara a sus viejos amigos, los fanáticos de Farmhand. Así sería cuando ellos tuvieran otro extraño inconveniente por resolver como la manera de conquistar el corazón de Amelie si Fitz no había hallado aún aquello o él no la había atiborrado de legendario pastel de limón de hadas porque la puerta a otro mundo nunca se hubiera abierto en el último año o algo así.

–¿Es en serio? ¿Es alguien capaz de seguir jugando esta basura por más de un año solo porque está esperando que una maldita puerta se aparezca frente a él?–pensaba el joven mientras luchaba contra su dolor de cabeza.

Zack, nuestro triunfante héroe del pasado estaba a punto de dar inicio al segundo diluvio, era como si no pudiera contener sus sinceras lágrimas.

–¿Por qué tenían que escogerme como el consejero hada otra vez?–se preguntó, unos momentos más tarde agregó–¿por qué no eligen a otro miembro del grupo?

Ese fue el momento justo cuando él pudo ver el reflejo de su jefe en su pantalla, se estaba acercando.

–¡Bastante cerca sin duda, como en el fin está cerca, idiota!–pronto murmuró mientras un colega se reía un poco. Lo único que lo mantenía fuerte durante esa terrible prueba era el dolor que le dejó atrás su desquiciada chica policía. No había manera de que él no le fuera a hacer una visita a ella, la linda, pavorosa pero divertida y atractiva mujer, más tarde, por la noche.

Un compañero se le aproximó silenciosamente para abofetearlo en su nuca para decirle–¡deja de actuar como si hubieras encontrado el amor, grandísimo tonto!

Risas rodearon a Zack al poco tiempo, pero él no reaccionó violentamente como lo habían esperado. Podría decirse que su estilo de amar era un tipo de verdadero amor apache, a nuestro héroe no parecía importarle detalles tan irrelevantes en ese momento. Su propia búsqueda de la felicidad prefirió hacerse la ciega por conveniencia.

Guy Drummer, sí, el mismo jefe con el ridículo nombre que debía de odiar a nuestro querido héroe, apareció en un momento inoportuno.

–¡Hey equipo! Necesitamos a un voluntario para mantenerse en línea mientras nuestra contraparte asiática investiga una dudosa señal de alerta de intruso–su jefe les informó. ¿Estaría esperando que Zack levantara su mano al instante? Las siete menos quince, eso terminaría de disuadirlo de escuchar con atención a alguien. Obviamente nadie ofreció su ayuda, así que se dio por hecho que era su turno de sacrificar su vida privada “por el bien de su equipo”.

No, no sería así realmente porque usó su cerebro por primera vez. Se le acercó a un compañero, que estaba en el baño durante la corta reunión, y le dijo con pesar–lo siento, amigo, te atraparon esta vez y ahora deberás quedarte para respaldar a esos fenómenos del animé.

Su compañero de equipo reacción exageradamente al gritar–¡no pueder ser, Zack! ¿Por qué nadie se inventó una buena excusa en mi defensa?

Así logró nuestro heroico “troubleshooter” salir con facilidad del edificio C de NetWare rumbo a esa soda tan especial. Todos sus colegas se habían retirado minutos antes sin sospechar nada.


¿Por Qué No Salimos Con Alguien Que Esté Disponible Justo Ahora?


Las calles, un lugar ruido pero intenso, eran el ambiente que le permitió captar la atención de una joven. Bueno, podrías discutir bastante sobre quién atrajo a su contraparte o no lo hizo, pero el hecho es que ella no pudo perderse la gruesa billetera que él portaba entonces. Descuidadamente él ingresó en una caseta de cajero automático (¿o una trampa para incautos?) sin revisar el cerrojo o la misma máquina. Cada billete nuevo que tomaba debía ser olfateado como si fuera su billete lotería de la suerte, él incluso los guardó en su billetera sintética una vez que salió a la acera. Es de importancia mencionar aquí que ella le respiraba en la nuca durante todo ese tiempo.

¡Rayos! Su frente y su nariz le dolían sin previo aviso. Voltearse a gran velocidad probaría ser nefasto, incorrecto, una verdadera desgracia, pero solo porque la golpeó sin querer.

–¡No, no te vayas! ¡Dame una oportunidad de compensártelo, querida!–le gritó preocupado por ella, ella no era ni una super modelo sueca ni una chica de pueblo con llamativas pecas en sus lindas mejillas, pero él siempre la vio como una increíblemente bella cerebrito. Por favor, no le pregunten a la gente, eviten averiguar más sobre qué rayos se supone que eso significa. Él es el único que alguna vez se atrevería a describir así a una mujer.

–¡Vamos ya a ese lugar con la tajada de pizza faltante, Zack!–gritó ella extremadamente entusiasmada. Él no recibió ese correo, si es que había alguno. ¿Qué se suponía que era esa infernal tajada faltante? No había tiempo para entrar en explicaciones detalladas, los brazos de ella lo rodearon en breve porque ella realmente quería ir allí.

–¡De acuerdo! ¡Totalmente de acuerdo! ¡Lo que sea que te haga sentirte mejor, preciosa!–él le respondió mientras su mente estaba perturbada pero nunca bajos los efectos de alguna droga. No necesitaba ninguna substancia para permanecer lejos de la realidad en ese momento.

La extensa tienda de bocadillos lo hizo regresar a este mundo a la brevedad. Docenas de chocochips, pretzels, perros calientes, sus queridas hamburguesas, rebanadas de pizza, todas ellos habían hallado el lugar perfecto para ellos.

–¿Cómo podría conocer esta chica desconocida un lugar tan maravilloso?–pensó mientras no dejaba de asombrarse bien boquiabierto.

–Nunca me quejaré de esta comida, pero la mejor parte se ubica por el otro lado, cariño–explicó ella con lo que interrumpió su sueño.

Después de voltearse notó que era un local de juegos de arcadia como el que su hiperactivo amigo Cheesie James describió durante su última visita. –Por supuesto, estas máquinas son el verdadero centro del universo para todos estos fanáticos reunidos justo aquí...–dijo para simular que estaba muy asombrado.

Ingresaron y él le tomó la mano derecha para decirle–sabes, no se trata de una pizza a medio comer como dijiste antes, es solo otro pacman…

Sí, ella ya sabía algo sobre ese representativo símbolo, pero ella consideró que era menester brindar una breve explicación sobre dicho tema. –Sé claramente su nombre real, cabeza hueca, pero nunca logro recordarlo de inmediato, así es que lo asocié con una pizza con un mal sabor–declaró ella de una forma muy amistosa. De hecho ella también comenzó a ruborizarse un poco y pretendía cubrirse la nariz.

–¡No seas tímida ahora! Me gusta tu rubor de linda chica cerebrito, ¿lo sabías?–le dijo él al confesar cuán interesado ya estaba en seguir conversando. No quedaba claro por qué estaba tan envuelto en su red, aun así le contó–de todos modos no comprendo por qué estabas pensando en comida cuando tratabas de hallar una conexión entre el símbolo...

La inesperada cita fue interrumpida de pronto por un regordete empleado, quien paraba la oreja y gustosamente se ofrecía a iluminar a sus colegas jugadores en lo concerniente al verdadero origen del personaje. –Saben, chicos, su creador de hecho se basó en una pizza real–explicó en pocas palabras.

–Supongo que el hambre vence a la creatividad de vez en cuando–nuestro iluminado Zack comentó riéndose un poco sin perder de vista a su buena compañía.

Alegremente ella dijo–¿lo escuchaste? No soy una tonta como pensaste al inicio.

Él la corrigió entonces–no, cariño, yo ya iba por el camino correcto cuando te conocí un rato antes–. Nuestro héroe aprovechó la oportunidad para besarla no en sus tentadores labios sino bastante cerca de ellos.

–¡Detente ya, cabeza hueca!–ella gritó mientras lo golpeaba en el hombro.

Al volverse más atrevido de lo común él le comentó–no sé cómo hacerlo, dulzura, me lo pones muy difícil el detenerme ahí abruptamente.

Ella había tomado un panfleto en la entrada y lo utilizó para distraerlo, y cielos que ella lo consiguió en poco tiempo. –¡Esto es raro! ¡No dejaron las reglas realmente claras!

Zack revisó el condenado papel en búsqueda de una excusa para hacerla ignorarlo; sin embargo, terminó confirmando que era sospechoso debido a las líneas como la siguiente “recibir premio 1 si puntos > 1000”.

Sin proponérselo ella rozaba su cuerpo contra el de él mientras leía eso en voz alta–recibir premio uno si puntos pacman reverso mil… ¡esto no tiene sentido del todo!

Zack sintió como si hubiera estado adormecido todo ese tiempo antes de que se diera cuenta de que algo no encajaba ahí. Pronto él aseveró–ignoraba que alguien planeara relanzar el juego incluyendo a un archienemigo de pacman recientemente revelado o algo así...

No le tomó mucho tiempo antes de que ella aclarara eso diciendo–para nada, tontuelo, es ese condenado símbolo antes del monto.

Zack fue incapaz de contener su risa, no había forma de que previera que alguien lo llamara reverso. –Cierto, pero jamás me imaginé–le respondió él–que alguien lo llamaría así, como si el símbolo de menor que fuera su odiado némesis, mi dulzura.

Probablemente recordarán al entrometido empleado, bueno, se apareció de nuevo para dejar las cosas en claro. Estaba de pie cerca de él cuando su regaño sin muestras de piedad comenzó–¡hombre, realmente lo arruinaste! ¿Desconocías que ella tiene una condición especial que le impide aprenderse los términos correctos de las cosas como lo hacemos el resto de nosotros? ¡De verdad que eres un insensible!

Después de escucharlo, Zack, que estaba incómodo, sentado en el sillón, solo podía pensar en golpearse la cabeza y en la terrible vergüenza que lo carcomía a un paso acelerado. –Por favor créeme cuando te digo que lo lamento mucho, querida...–le comentó antes de percatarse de que jamás le había preguntado por su nombre real. –Estarías en lo cierto si crees que soy todo una escoria, incluso me olvidé de preguntarte cuál era tu melodioso nombre. Ahora supongo que no merezco saberlo, soy ese cabeza hueca del que tanto has estado hablando, estoy más allá de cualquier intento de redención… Probablemente necesito retirarme ya.

Se levantó para demostrar su triste resolución, tenía la intención de desaparecerse de inmediato, pero sintió que algo hacía falta. Caminó hacia el empleado regordete y le preguntó–¿por qué rayos no imprimieron unos panfletos decentes en vez de esta basura que carece del formato apropiado?

Su frustración e ira iban incrementándose con cada palabra pronunciada.

–Lo siento, sé que esto debe de verse como una locura, pero le aseguro que ya tratamos de arreglarlo en tres oportunidades, pero fue en vano–el empleado comenzó a explicar. Parecía que los clientes se rieron al inicio, pero luego les terminó agradando su falsa sintaxis de lenguaje de programación. Era probable que fueran verdaderos cerebritos o “geeks” que verdaderamente apreciaban cualquier cosa indirectamente relacionada con el desarrollo de videojuegos. Zack tan solo deseaba que jamás hubieran cometido un error tan estúpido, porque nada más podía haberlo inducido a burlarse de su cita de forma tan despreocupada.

–¿Es esta una verdadera señal de que nunca debí haber reemplazado a mi desquiciada camarera por esta simplona?–pensó eventualmente, al dudar que él estuviera donde debía de estar. Una pequeña y temerosa lágrima se escabulló de su ojo derecho en ese entonces. Ella se acercó para limpiarla solo para terminar mostrándole su propia tristeza. Zack no sabía que pensar al respecto, ¿por qué en esta vida tendría ella que ir tras él? No podía soportarlo, de ninguna manera podía manejarla más. –Por favor, no hagas eso, yo… yo… solo quería que nos divirtieras con alguien que realmente te apreciara, no con un imbécil como yo–comentó avergonzado–. ¡No merezco tu compañía!

–Sylph...–ella de pronto susurró, mientras se volteaba con lentitud.

Nuestro descuidado héroe se confundió de nuevo, ¿qué quiso decir ella con eso de sylph? ¿Estaba tratando de contarle que ella era toda una criatura mitológica que aparentemente deseaba forjar una amistad con él? –No pretendas ahora que eres una elemental, linda, de hecho es una broma pesada, además yo no…–decía él antes de que lo interrumpiera al colocarle su delicado dedo índice en sus atribulados labios.

Pronto ella le contó–¡silencio! Tan solo llámame Sylph como lo hacen todos los demás y quizás algún día me sienta lo suficientemente segura como para contarte cuál es mi nombre real, si es que vale la pena que te preste mi atención.

Luego de eso él debía tomar una decisión, debía permanecer con ella y conocer a la verdadera Sylph, como se suponía que debía de hacerlo, o debía dejarla y no volver atrás. Su problema que había empezado a adorar cómo ella se comportaba, la manera en que ella solía hablar sobre todo.

–Espero que no te importe si continúo abrazándote por un rato más, pero ¡no te rías al ver mis lágrimas!–él le pidió en voz baja. Con costos palpó su espalda antes de dejarle saber–tan solo tratan de mostrarte cuán agradecido estoy porque me dieras una segunda oportunidad; fue bastante inesperado…

La inquisitiva nariz de Zack estaba olfateando su perfume con cuidado, cuando ella tocó su mejilla, lo que lo hizo mirarla con ojos aguados. Nada lo había preparado para lo que sucedió después, Sylph se atrevió a robarle un beso algo prolongado al chico que tenía que ganar su corazón antes de abandonarla sin razón aparente.

–¿Qué he estado haciendo todo este tiempo? ¿Cómo pude hacer siquiera el menor intento descarado de engañarla? No sé qué hacer ahora, pronto ella–pensaba el joven–podría robarme a mí, este despreocupado soltero, que pertenezco a mi tentadora mesera, quien podría ser mi verdadero amor. ¡Rayos! ¿Por qué esto es tan complicado?

Zack aún estaba ocupado lidiando con sus sentimientos cuando ella le pidió que la compensara todavía más al jugar algunos videojuegos con ella. Él ya no podía decirle que no, así es que caminaron por ahí y luego se sentaron justo frente a algunas de esas máquinas.


¡Buenos Días Amigos!


Un sueño relajante, después un extraño sueño, se tornó más y más extraño luego de confirmar que no estaba solo. De alguna forma una rara figura comenzó a hablar sobre una chica desconocida. –Thea, será mejor que mantengas tus ojos bien abiertos o esa truculenta y algo infladita mujer te llevará a casa para divertirse siempre y cuando no puedas recordar lo que ella hace contigo o a ti, pero no te culparía si aún la encuentras interesante por una noche. Ella no es buen material para una novia o amante, asi que mejor mantén a esa llorona que conociste antes bien cerca…–Sombra le dijo antes de que Zack lo pausara para comprender quién era ese misterioso ser.

¿Sería él su propia mente que pretendía ser alguien más para develar una verdad escondida en lo profundo de su mente?

–¡No, idiota! ¡De seguro sabes quién soy porque Zack también es mi nombre!–la Sombra de Zack le reveló.
–¡Son las cinco en punto! ¡Es un bueno momento para mover tu gordo trasero por tu bien, condenado dormilón! ¡No hay tiempo para quejarte–gritaba alguien por ahí–de tu maldita resaca tan fuerte! ¡Deja ya de pensarlo tanto y tómate tu bebida energizante de una buena vez!

El encargado de las averías se despertó asustado por esas palabras, provenían de su estúpido reloj con alarma. En poco tiempo lo apagó por su propio bien. Una vez que se aclaró su mente lo suficiente, Zack se dio cuenta de que le era imposible decir cuándo había regresado a casa.

No podría explicarles con honestidad cómo un hombre que trabajaba en su estación de radio favorita podría haber adivinado que él tenía una jaqueca terriblemente punzante en ese momento. De la nada un olor familiar capturó a su nariz con sus dedos invisibles. Entonces él volteó a su alrededor, buscaba a quien estaba detrás de los extraños eventos que se ocurrían esa mañana; en vez de eso encontró unas pantaletas negras tirados sobre una silla de madera. Zack realmente deseaba celebrar lo que fuera que hubiera sucedido la noche anterior, lo extraño era que no se sentía nada distinto. Lo único cierto era que él estaba desnudo y su cita estaba desaparecida. –¿Acaso Sylph me hizo una visita?–se preguntó a sí mismo, al mismo tiempo ocultaba su boca con su propia mano.

–Eh, Sylph… querida Sylph...–nuestro héroe trató de llamar a su amante en voz baja, si es que había alguna. Pasos, de veras podía escuchar unos pasos, y no eran pesados en lo absoluto. Sus nervios iban a explotarle, solo pudo pensar entonces–¿podría ser ella su bella cerebrito Sylph o una fea y horrenda vieja?–. Lentamente una silueta se asomó, de hecho le pertenecía a una mujer con un cuerpo decente en el peor de los casos. –¿Fui extremadamente suertudo anoche?–preguntó descuidadamente.

Ella solo se acercó más y más, llevaba dos jarras de café, entonces la misteriosa mujer le respondió con un tono sensual–no lo sé con certeza, ¡mejor dímelo tú, amor!


Última edición por kyonides-arkanthos el 2017-10-26, 03:28, editado 3 veces (Razón : Actualizado)
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Re: Reparación de Conjuros

Mensaje por kyonides-arkanthos el 2017-10-24, 03:23

Reparación de Conjuros

Escrito por Kyonides

Capítulo II : Preguntas


Las Consecuencias Imprevistas


Ella se le quedó mirando fijamente con una curiosa sonrisilla en la cara, de alguna manera ella parecía que había deducido que Zack no podía recordarla del todo, sin importar cuán difícil él tratara de recopilar todas las memorias relacionadas con lo que había ocurrido la noche anterior. La mujer se sentó con su pierna izquierda rozando la suya y le dijo–¡deja ya de buscar la manera de recordar los eventos de anoche, solo harás que tu mente se funda al poco tiempo, amor!

El joven técnico no podía comprender lo que todo ese patético discurso significaba, ¿qué habían hecho anoche? ¿De qué se estaba perdiendo? ¿Por qué no podía acordarse de lo que realmente pasó entonces? Debía de hallar unas muy buenas respuestas pronto o se volvería loco, principalmente después de que miles de demenciales pensamientos hubieran podido cruzar por su atribulada mente. Para serles completamente honesto, había una ligera posibilidad de que él solo necesitara beber un buen café para terminar de despertarse. No le tomó mucho antes de arrebatarle la jarra de café y empezar a sorber de ella como un desesperado. Él pensó en ese momento–¡sí, el café es mi mejor amigo!

–¡Espera un minuto, chica de buena apariencia! Esta marca de café–aseveró Zack–es justo la que yo he mantenido escondida en un contenedor extremadamente secreto que había comprado el año pasado. Empecé a guardarlo ahí después de que me cansé de las periódicas intrusiones de mi vecina. Aparecía para pedirme algo de azúcar o arroz o sal y mi mejor café siempre tenía que desaparecer misteriosamente, esto según sus propias palabras. ¡Dime cómo te las arreglaste para descubrir su actual paradero! Se suponía que sería bastante dificultoso el adivinarlo por sí mismo...

La mujer no pudo evitar que sus calladas risas se volvieran cada vez más ruidosas, después ella trató de responderle–sabes, los hombres usualmente piensan que son los amos del universo…

Su repentino ceño fruncido le dejó saber cuán incómodo se sentía después de escuchar semejante comentario sexista. Aun así ella solo terminó ese pensamiento–y realmente cren que debe de ser imposible que alguien más se imagine algo como eso por sí mismo, sin romperse la cabeza o hallar formas de jugar sucio, pero la verdad es que no es tan fácil esconderle tales cosas a una chica experimentada como yo.

Ella acarició su mejilla derecha en ese instante, no la de allá arriba sino la que estaba justo debajo de sus caderas no preparadas para ello.

–¡Ahora sé con certeza que me estás gastando una broma al pobre de mí, mi desconsiderada cita!–exclamó abruptamente quejándose de su lúdico discurso y su propia ignorancia tan perturbadora.

Ella pronto le pinchó ya saben dónde por decirle cosas tan duras y ásperas y le contó–deberías de estar agradecido de que te he ayudado a salir de un terrible embrollo, al menos por esta vez, tonto amor.

El significado de tal afirmación era un verdadero misterio para nuestro querido héroe de TI, ¿qué ignoraba que pudo haberlo hecho perder cada una de sus amadas posesiones?

Antes de que Zack se hubiera terminado su café, que era indudablemente capaz de despertar a un oso que haya estado hibernando por unos meses, debía de preguntarle algo vergonzoso, siempre basado en sus pasadas experiencias. Le dijo a un ritmo un poco lento–ehm, lo siento, pero también necesito pedirte algo, sería tu nombre, linda…

¡Condenado rubor! Solo lo hacía más dolorosamente obvio el hecho de que recientemente se había acostado con una completa extraña sin pensarlo dos veces. En su defensa se le ocurrió pronunciar una frase inusual–solo para tu información, yo no pretendo ser un despreocupado playboy, de veras yo necesito saber el verdadero nombre de mi pareja.

–¿Qué cosa? Pero si tú ya lo sabes, amor, es Sylph…–ella respondió con celeridad, al mostrarle claramente cuán preocupada estaba por su estado actual.

No había manera de que él pudiera creer que ella era Sylph, la chica estaba muy cerca de deshacerse de él por sus infames comentarios tan negativos. La mujer, al mismo tiempo, era hermosa, un buen material para ser la esposa trofeo en su muy humilde opinión. Ella definitivamente tenía ese atractivo que tanto había estado buscando; sin embargo, ¿cómo es que realmente se las ingenió para llevarla a casa? Hasta donde él sabía en ese momento, él no era un experto en hablar con chicas; siempre había pensado que aún le tomaría otros cinco años o más de serio e intensivo entrenamiento.

Sus encantadoras risas regresaron momentos después, lo que lo hizo perderse en un viaje al que llamaba enamoramiento o lo segundo mejor que existiera. Ella volvió a hablar–ne, solo bromeaba, cariño; no estarías aquí del todo de ser esa entrometida chica que se te pegó por tantas horas.

Como salido del cielo azul o de su hiperactiva mente, ella amorosamente le mordió el labio inferior antes de besarlo por lo que Zack consideró que fueron unos muy largos segundos desde su confundido punto de vista. De alguna forma se percató de que su compañía era completamente agradable, sin importar cuán ambiguas eran su identidad y sus propias palabras hasta ese punto.

Los dedos de nuestro inquieto héroe no podían evitar que jugaran con su largo cabello negro con un travieso mechón rosado que lo enloquecía. –De veras, debo de admitir que eres impresionante, realmente fantástica, cariño, pero de verdad me gustaría que me dieras tu melodioso nombre cuanto antes–aseveró con atrevimiento, en un intento por convencerla de confiar en él más de lo que ya lo venía haciendo. Complementó su anterior comentario con una explicación que tal vez fuera refrita–cosas como tu adorable nombre me ayudarían a comprender cuán especial eres, linda.

Su invitada solo pudo sonreírle antes de contarle la verdad–muy bien, mi valiente chico, entonces debes saber que mi melodioso nombre es... Anielka Willowmina Gertrude Splodge.

Zack tan solo pudo mirarla fijamente con sus ojos bien abiertos, hasta el punto de hacerle pensar a cualquiera que se le iban a salir de la cara. No tuvo más opción que comentar–bueno, no me atreveré a escoger un nombre, mejor me dices cómo prefieres que te llame de ahora en adelante.

Aparentemente ella se ofendió en alguna medida por sus dolorosas palabras, era su maldita culpa. –¡Qué insensible fui! En verdad lo siento, mi querida rescatadora–le hizo saber eso y luego la besó con sus atribulados labios.

Más tarde ella le informó con alegría–hoy por hoy la gente me llama la espléndida y bella Mina Spencer luego de haber logrado cambiarme el nombre por la vía legal.

No le tomaría mucho tiempo al “troubleshooter” para confesarle cómo él se sentía al respecto, le dijo–¡definitivamente adoro ese hermoso nombre, linda!

Ella simplemente soltó unas risillas y pronto le contestó–¡lo sé, también lo adoro, mi tonto amor!

Cualquiera estaría de acuerdo conmigo si les contara que su nombre no era lo único que hacía de la señorita Spencer una muy sospechosa y adorable mujer. También estaría claro que nuestro héroe ha estado haciendo estupideces por varios días ya, sin cuidarse las espaldas, aun así él también temía que ella tuviera un oscuro pasado, el cual ella prefiriera dejar atrás por su propio bien. Su actual problema era determinar correctamente cuán lejos debían de llegar con sus válidas preguntas para no detonar una reacción contraproducente, especialmente una que pudiera devolverlo al punto de partida a la mayor brevedad.

–Ahora supongo que es tiempo de advertirte sobre tus dos citas, amor, son más de lo que puedes manejar–vagamente ella trató de explicarle la situación actual.

Solo pudo mostrarle su asombro mediante su cara indignada, luego de que ella se atreviera a aseverar que él no podía lidiar con chicas promedio.

Ella se vio forzada a ampliar aquello para evitar confusiones–la verdad es más incómoda de lo que puedes procesar ahora, así es que solo digamos que hay mucho más por averiguar sobre ellas de lo que ya hubieras anticipado.

Zack no permaneció tranquilo y con cuidado acarició su cara como una rara manera de solicitarle que siguiera hablando al respecto.

Una muy preocupada Mina, quien ya tenía una mirada triste, solo acató entonces a mencionar algunos otros detalles horribles sobre esas jóvenes. Le contó–incluso después de una segunda o tercera ojeada, aun después de algunas pesadas revelaciones concernientes a sus siniestros pasados, siempre son capaces de engañar a sus víctimas varones, sus principales metas son un verdadero misterio hasta para nosotros, la gente a cargo de la investigación en curso; sin embargo, puedo decirte con certeza que Sylph luchará por robarte de vuelta… Realmente preferiría que no te le volvieras a acercar, si es que eso fuera posible, pero su naturaleza excesivamente entrometida no te lo hará nada fácil, pobre cariño.

Todavía tenía Zack algo que preguntarle–entonces dime, dulzura, ¿cómo es que esa horrenda historia está relacionada en alguna medida con nosotros durmiendo en mi cómoda cama?

La señorita Spencer comprendía su desesperada necesidad de que ella arrojara alguna luz sobre este turbio asunto, permaneció en silencio por un rato y luego le comentó–digamos por ahora que ella no obtuvo ese apodo por mera casualidad, mi amor.

Él solo pudo agitar su cabeza como señal de total incredulidad antes de que ella lo aclara–además seguías ignorando todos mis intentos para captar tu atención, al menos hasta que te conté que yo estaba lista para volverme toda una traviesa en tu cama y la de nadie más…

El héroe de TI, que aparentaba ser valiente y audaz, pronto fue capturado por la sensual Mina mientras se quedaba boquiabierto, como si no esperara haber tenido toda una epifanía de alguna clase. Debió admitir algo con todo el descaro–bien, tú ganas, my adorable Mina, yo jamás le diría que no a tan encantadora y placentera propuesta!

Para la fortuna de ambos amantes ellos se rieron del tonto comentario. La mayor y más inconcebible preocupación de él era entonces que él no tenía ninguna estúpida cámara o algo similar. Implicaba que él no poseía los medios para mantener un registro de tan extraña pero memorable conversación, la cual la habían tenido por los últimos treinta minutos. Estaba convencido de que sería un milagro si a otro jugador alguna vez le creyera nada de lo que le narrara sobre su querida señorita Spencer y su atrevida naturaleza.

A pesar de eso, un hombre muy consciente de sí mismo como lo era él, debía preguntarse, sobretodo por su propio bien, si ella le estaría diciendo la verdad sin siquiera exagerar un poco. Cabía la posibilidad, una grande, de que ella le estuviera escondiendo algo a propósito para mostrarse ante él como su mejor opción…


Esos Notables Eventos Lúdicos


Las seis menos veinte, Zack se sentía bastante mal por haber dejado a Mina en casa hacía tantas horas, una rapidita de veras lo habría ayudado a soportar su maldita jornada tan prolongada. No era sorprendente que él fuera el consejero hada de nuevo ni que no pudiera aguantar a su cliente femenina a quien venía ayudando por algún rato, bueno, por los últimos cuarenta a cincuenta minutos.

–¡Usted no comprende, ninguno de ustedes lo hará jamás, Fitz finalmente debe convencer a Melanie de tener una cita romántica, una de esas que ella jamás podría olvidar por el resto de su vida!–la señorita Beacon exclamó antes de estallar en salado llanto. Sus sueños lúdicos se resquebrajarían en poco tiempo si ese imbécil no tenía éxito en ganar el corazón de ella, hecho de un arreglo de puros bit.

¿Está consciente, estimada señorita Beacon, de que algunas relaciones no supone que tengan éxito del todo?–el aburrido técnico le dijo. Su declaración indolente desató una gritería, por lo que él debió explicarse mejor para aplacarla al comentarle–verá, cariño, incluso si dos personas parecen ser justo el uno para el otro...

No pudo continuar hablando porque su triste cliente le contestó–¡pero ellos realmente lo son, apostaría un millón a que no hay una mejor pareja en ninguna otra parte!

Estaba claro que las emociones de ella ya estaban tomando el control de su infantil mente. Con la necesidad de ignorar sus quejas, Zack reanudó su labor diciéndole–aun así a veces las condiciones eventualmente pueden llegar a impedirles que formen un lazo duradero y los errores del pasado tampoco ayudan a la causa...

Debía hacer una pausa entonces, se levantó y buscó la cafetera más cercana. Una vez que fue hallada él caminó en silencio hasta la mesa, se preparó una taza caliente luego de echarle el contenido de tres sobres de reemplazo de azúcar. Después tiró la taza sucia y regresó a su estación con la esperanza de que la señorita Beacon se hubiera ido, pero no fue así para su infortunio. Lo único bueno para Zack fue que ella se mantuvo hablando como una joven cotorra y nunca se percató de que él no le prestaba atención.

–Siento decirle esto, señorita Beacon, pero no hay manera de que usted pueda borrar sus errores pasados al vuelo; Melanie no es conocida por perdonar con facilidad a sus pretendientes una vez que le han fallado–el héroe, ahora convertido en un villano insensible, le reveló la insoportable realidad. Su única oportunidad para hacer las cosas bien y lograr que Fitz la conquistara era reiniciar su consola portátil y descartar su vieja partida guardada al sobreescribirla sin piedad alguna.

Si la suerte le sonreía, su sesión de juego en línea no se volvería aburrida como en los días anteriores, en los cuales dos retrocesos consecutivos prácticamente habían borrado su personaje recién creado. La primera vez que él jugo Lands of Plunder él había controlado a un mago de mediana edad de nombre Magic Wand Scammer. Este fue un desastre total porque Zack había tratado de combinar dos o tres artes mágicas distintas, algo que hizo imposible para su avatar que se le confiriera el grado de maestro por parte de ninguna de las autoridades académicas involucradas. Sus oponentes se burlaban de él en cuanto se enteraban de que Scammer no era siquiera un “jack-of-all-trades” decente.

Un chico rudo como Zachary nunca permitiría que lo afectara, así es que decidió comenzar un nuevo viaje al escoger a algún tipo de arquero élfico. ¡Qué error tan fatal! Al ser una vagabunda versión en línea de un pantallazo azul de la muerte, Arboliel el Emboscador se volvió mundialmente famoso por ser precisamente el que era emboscado y asesinado en poco tiempo, incluso cuando luchaba en un bosque denso. Ciertamente él no era buen material para ser elfo y debió decirle un “adiós para siempre mundo cruel” a todos sus viejos enemigos.

–Esta vez la cosa serán completamente diferente con mi nuevo personaje, porque yo Zack he aprendido de mis errores como nadie más pudo hacerlo. ¡Así que tengan cuidado con Quick Daggers, mi estimado asesino, quien recuperará mi honor de jugador sin duda!–proclamó con ferocidad, los demás pasajeros solo podían mirarlo con suma perplejidad.

Tal vez necesitarían saber que él había tomado un autobús algo peligroso debido a que su auto estaba varado desde hacía varios días y su mecánico tenía muchos otros carros qué reparar primero. De acuerdo con Bobby eso podría tomarle como tres días para conseguir los repuestos, lo que implicaba que nuestro héroe no recogería su vehículo negro antes del lunes por la tarde noche. Zack, sin saberlo, corría un gran riesgo por no prestar suficiente atención a todas esas escorias a las que les encantaría obtener dinero fácil de verdaderos imbéciles como él.

Solo por suerte, el criminal que deseaba robarle su billetera sintética se había caído de espaldas debido al frenazo repentino que dio el conductor, todo gracias a un estúpido niño que corría para recoger una tarjeta de béisbol que un rapazuelo había lanzado lejos. Guarden la calma, estimados lectores, ninguna tarjeta de béisbol fue herida durante este viaje tan problemático. Es cierto, el niño idiota no tenía ni un solo raspón.

El bajarse de ese maloliente bus era muy conveniente para Zack, entonces podría hacerle una visita a la cajera china con quien adoraba hablar, excepto por el hecho de que en esa ocasión un viejo estaba cerca de ella. Tan solo pretendió que nunca la había tratado de besar y en silencio tomó sus provisiones vitales y los pagó a la brevedad, esto antes de dirigirse a su adorable apartamento. ¿Estaría la bella Mina allí por alguna casualidad? ¿Estaba ella lista para darle un beso inolvidable?

El exaltado joven subió mientras su mente era distraída por todas las cosas divertidas que ellos dos podrían hacer a solas. En cuanto se detuvo justo frente a su puerta de madera de color castaño, insertó su llave para abrirla con la esperanza de que ella lo sorprendiera de alguna manera. Esa noche él no olvidaría cuánto sí disfrutó su compañía...


Acostúmbrate A Las Sorpresivas Decepciones


Su apartamento estaba muy callado obviamente, tuvo que encender las luces y no halló nada que valiera la pena de emocionarse, ni siquiera sus pantaletas negras pudo encontrar en ningún lado. Zack nunca se molestaba en cerrar su puerta principal, justo después de tirar su salveque a la aburrida mesa y guardar sus llaves en su bolsillo izquierdo alguien lo amenazó con su afilada navaja. Estaba a punto de punzar su condenado cuello, su corazón bombeaba más sangre de lo usual, su sudor era congelante; respiraba con mucha dificultad.

–Tu billetera, de veras la quiero, ¿dónde está, basura?–el misterioso pillo dijo con una voz ligeramente femenina. El joven Zack pensó que podría ser su adorable mesera que le gastaba un broma una vez más, pero algo era distinto en esta ocasión. Su olor no lo hacía pensar en fresas ni en alguna otra fruta, así que podría, solo podría tratarse de un verdadero robo al final de cuentas. Ella entonces le torció su brazo izquierdo como respuesta a su insoportable silencio y luego le advirtió–me vas a decir dónde está tu maldita billetera o my fría y filosa amiga de aquí será la que se encargue de ti de ahora en adelante, estúpido hijo de...

Un pesado sonido metálico de repente interrumpió esa amenaza con brusquedad. Mientras tanto Zack se cortó y empezó a sangrar, pero luego de una cuidadosa revisión de su cuello descubrió que sobreviviría sin lugar a dudas. Su herida era superficial después de todo. Se volteó para ver a quien le había salvado su patético trasero de ser cortado por la peligrosa criminal y se sorprendió al ver una cara sonriente muy familiar allí, era como si ella estuviera esperando obtener alguna retribución de su parte.

¿Era ella su querida Sylph? No, él jamás había sido así de suertudo, ¿porqué su suerte iría a cambiar sin razón aparente? La triste verdad era que su nombre no era ningún misterio, la vergüenza llenó cada célula de su cuerpo porque ella era su vecina Rebeca, la misma chica que solía robarle su costoso café hasta que él empezó a escondérselo, quien la noqueó como una profesional. Como consecuencia de eso él pronto dedujo que ella adoraría tomarse una taza de café caliente como mínimo. Zack comenzó a preparar algo de café sin ganas, incapaz de lidiar con su profunda decepción, esperaba que ella no notara que no usó su marca de café favorita.

Con gusto ella aceptó su humilde regalo lleno de un fuerte aroma, sorbió una o dos veces antes de decirle–gracias, Zack, pero realmente pensé que estarías totalmente agradecido como para ofrecerme tu mejor café en vez de esta marca mediocre; esto de veras me deja triste, ¿lo sabías?

Ignorar casi todo sobre su pasado no les permitiría comprender bien su situación actual porque Rebeca era más que solo la chica de al lado, ella era la primera a la que él se atrevió a hablarle luego de mudarse a su apartamento hacía más de un año. Beca de hecho era la única chica que le había prestado atención a sus risibles historias y las había hallado graciosas o hasta intrigantes. Su relación se fue por el caño después de que nuestro héroe intentó robarle un beso. Ustedes estarían equivocados si pensaron que ella lo abofeteó o lo rechazó de alguna manera, él fue el que rompió con ella.

Lo que su temblorosa mano había tocado en ese baño del restaurante esa noche fatídica fue el persuasivo detonante que él jamás pudo olvidar, pudo palpar como ella jamás se afeitaba las axilas. Fue extremadamente asqueroso en su humilde opinión. Aun así varias semanas después él accedió a ayudarla porque su compañera de cuarto se mudaba lejos de allí y desesperadamente necesitaba algunas manos extras. Una vez que ella levantó una caja algo pesada le quedó claro que ella nunca se afeitaría, además su sudor era un poco más fuerte esa tarde. Definitivamente fue un día que lo cambió profundamente, dejó de ofrecer su ayuda sin pensarlo antes al menos unas mil veces.

Rebeca se aprovechó de su distracción, dejó una bandeja metálica en la mesa y se le acercó para abrazarlo con firmeza y reclinó su cabeza en su espalda. Ella entonces le preguntó–¿por qué simplemente no podemos pretender que podemos volver al pasado y estar juntos y ser una feliz pareja de nuevo, querido Zackie?

Él realmente no sabía qué responderle, sus horribles recuerdos no se desvanecerían así de fácil. También su dulce Mina y su misteriosa pero tierna Sylph cruzaban por su mente entonces. ¿Cómo podría escoger a Rebeca por encima de ellas? De todas formas Beca no era ni la mitad de bella que Mina o Sylph. Zack no podría traicionarlas jamás porque él realmente creía que una de ellas debía convertirse en su novia en cualquier momento; sin embargo, ¿era su error algo realmente imperdonable? ¿O existía alguna forma de convencerla de empezar a afeitarse ahí con regularidad?

La infame ladrona de café Rebeca tenía que preguntar algo curioso de la nada–Zackie, ¿no has llamado a la policía aún?–. Ella se dio cuenta de que no podrían intimar lo suficiente de estar aún su estorbosa invitada yaciendo ahí en el suelo, entonces Beca le dijo–no te preocupes, cariño, puedo hacerlo por ti porque, ya sabes, ¡siempre puedes contar conmigo!

Nuestro nervioso héroe no pudo responderle de inmediato, pero momentos después él aseveró–bueno, Beckie, yo podría hacerlo solo, aun así aprecio tu ayuda un poco, solo un poco, así que no te emociones demasiado; además creo que yo he…

Las interrupciones, Zack ya debería de irse acostumbrando a ellas porque su otra vecina pasó por ahí solo para decir hola y no para terminar hallando a una chica con una vestimenta patética y muy desgastada que yacía inconsciente, la cual la hizo gritar por un momento. No esperaba ver algo así allí, solo estaba buscando a Beca para preguntarle–¿Qué rayos pasó aquí, cariño? Estuve tocando a tu puerta para que salieras–. Hanna evitó pisar a la asaltante con cuidado y luego agregó–yo solo quería pedirte que fuéramos al centro comercial, sabes muy bien cómo detesto ir sola allí, ¿crees que todavía podamos ir en una o dos horas?

Como la única víctima ahí, él les dijo de repente “oh, sabes Hanna, eso me suena a un excelente plan, más ahora que todos necesitamos olvidar todo lo ocurrido aquí, ¿no estás de acuerdo con el pobre de mí, Beckie?

Rebeca no pudo expresar ninguna condenada palabra por la confusión, no era una mala idea salir a divertirse de ser posible; empero, ella prefería no dejarlo tan solo. De verdad deseaba pasar más tiempo con su exnovio. Luego se le ocurrió que tal vez era mejor quedarse a su lado, lidiar con los policías y todas sus preguntas y solo después de eso salir en una cita. ¿Cómo se las arreglaría ella exactamente para convencerlo de volver a empezar? No podía darse el lujo de perderlo por segunda ocasión…

–Sabes qué, Zachary, yo ahora me iré a cambiar de ropa y saldré al centro e incluso veré una película sin ti, así que vámonos, Hanna, aún tenemos mucho qué hacer antes de que podamos divertirnos de verdad–Beca les informó, estaba muy segura de que esa era la única manera de hacer que él finalmente reaccionara y dejara salir algunas de sus emociones ocultas.

El pobre de Zack sintió como si Rebeca lo hubiera amenazado con una navaja gracias a esa frialdad repentina. Siempre terminaba siendo el chico malo, no, el patán al que no le importaban los sentimientos de una chica ni un poco. A su vez no era justo para él, debía llamar a la policía, explicarles su situación sin involucrar a Beca, permitirles inspeccionar su apartamento con detenimiento y mantenerse lejos de casa hasta que los forenses hubieran terminado su trabajo allí. Encima de eso había una ligera posibilidad de que necesitaran regresar al día siguiente para verificar cualquier evidencia sospechosa. Simplemente tenía que admitir que las cosas no estaban de su parte.

A nuestro héroe de TI sorprendentemente se le ocurrió la solución perfecta, en su propia opinión demencial, eso resolvería todos sus problemas en un parpadeo. –Veras, Beckie, yo no quiero maltratarte, ya deberías de saberlo, no podría hacer tal cosa y como muestra de mi profundo aprecio todos vamos a salir juntos esta noche hasta que ambas piensen que fue suficiente–exclamó con un tono de voz lleno de seguridad. Las perplejas chicas no lo captaron hasta que él lo aclaró–solo necesitamos olvidarnos de los policías y tirar pronto a esta escoria allá fuera, entonces nos podremos cambiar de ropa y prepararnos para pasarla genial!

Parecía que por alguna razón a Zack se le olvidó que a esas chicas se les podía ocurrir un plan como el de hacerlo cargar todas sus bolsas, sería prácticamente imposible impedir que compraran cada uno de los vestidos, blusas, jeans, zapatos y carteras de los que se enamoraran perdidamente.


Su Típico Viaje al Centro Comercial


Nuestro estimado “gamer” estaba aliviado, no muchas tiendas seguían abiertas en ese momento, lo que significaba que no sería tratado como un burro. ¿A dónde deberían de ir entonces? ¿Cuál sería su mejor opción? ¿Bastaría o no bastaría con ir al cine a ver una película? Pronto él se percató de que se metería en unos muy serios líos si esa película duraba más de ochenta o noventa minutos.

Permitir que las emocionadas chicas escogieran el filme sería una verdadera espada de dos filos, pero él no podía recordar si había algo que valiera la pena de ver. ¿Cruzar las dedos probaría ser de ayuda? ¿Acaso podría prevenir que Beca y Hanna escogieran la película equivocada, aburrida y extremadamente melodramática?

Repentinamente Rebecca detuvo su caminata de golpe, había encontrado un lindo teléfono móvil rosado con una deforme y blanca gata en su cubierta. Ni Zack ni Hanna podían creer que a ella le gustara semejante payasada hecha teléfono. Eso no impidió que de la felicidad Beca maullara como minina, al menos hasta que se acordó de que pasarían un par de meses antes de que lograra ahorrar el dinero suficiente para comprarlo. Pedirle ayuda a Zackie no era una opción, eso arruinaría su plan de recuperarlo. La vida actual podía ser una verdadera bastarda en ocasiones.

Ella entonces giró y dijo en voz baja–fue bueno verte, pero es hora de seguir nuestros caminos, mi pobre teléfono–. Los tres siguieron caminando hacia el cine mientras hablando de cualquier cosa, esperaban encontrarse con una boletería que todavía estuviera abierta.

El chico despreocupado no prestaba atención a sus alrededores hasta que de sorpresa reconoció un dulce rostro luego de echar una segunda mirada. De pronto se le olvidó todo junto con Beca y Hanna, corrió detrás de esa mujer y la tocó en el hombro para hacer que se volteara. –¡Hola Sylph! Ha pasado un tiempo desde que nosotros...–decía Zack hasta que pudo contemplar toda su cara, ella era una linda mujer con quien él jamás se había encontrado antes.

Una voz algo enfadada se dirigió a él por detrás en ese entonces–¿con quién crees que estás hablando ahora, condenado cabeza hueca?

No podía creerlo, mas sus ojos terminaron de confirmar sus sospechas, ella era la verdadera Sylph. Ella estaba justo ahí viendo lo que él estaba haciendo y pronto llegarían Beca y Hanna para empeorar más las cosas. Claramente esa no parecía ser su noche de suerte, aun así la saludó con la mano; pretendía que todo estaba bien.

De lejos un hombre de traje y corbata grises lo observaba a Zack, sus gesticulaciones dejaban claro que le disgustaba ese encuentro e hizo una llamada para tratar de contactar a alguien misterioso, quien no estaba disponible en ese momento. Se estaba desesperando y decidió hacer su extraña jugada por más que estuviera atado de manos. –Chico, definitivamente no sabes en lo que te estás involucrando, ¡mejor déjala por tu propio bien!–el sujeto sin nombre le aconsejó al sujetarle por el brazo derecho brevemente antes de desaparecer entre las sombras.

Sylph entonces confrontó a nuestro héroe, esperaba recibir una buena explicación sobre su comportamiento reciente, él solo pudo decirle–lo siento, no sabía cómo contactarte y estaba desesperado por ver una película esta noche, ¿sabes?

Su semblante cambió rápido, inesperadamente lo abrazó con firmeza y le sugirió–muy bien, yo estaba a punto de comprar un único boleto para un filme de horror, ¡pero ahora estoy alegre de que me acompañes en esa oscura sala de cine, tontuelo!”

Y sin pensarlo dos veces, Zack compró otro boleto para un asiento ubicado cerca del de su linda chica cerebrito, quien de repente saltó de emoción y luego lo besó en los labios por unos segundos. Rebeca había estado muy preocupada por él luego de buscarlo por algún rato y no pudo creerlo cuando los vio besándose; su rabia con costos pudo ser contenido por su amiga Hanna y cierta gente a su alrededor que aún no comprendían su motivación.

El suertudo hombre no pudo resistir las ganas, ignoró todo consejo y le preguntó con su rostro algo ruborizado–después de lo acontecido esta noche y como una manera efectiva de evitar futuros malentendidos, ¿no crees que sería genial que ahora me dieras tu número telefónico?

La sonriente Sylph mordió su labio inferior brevemente y desempacó el teléfono de él para ingresar su número allí, lo guardó en la memoria del teléfono al finalizar el procedimiento. Entonces ella se atrevió a decirle en el oído izquierdo con un sensual tono de voz–allí lo tienes, cariño, solo asegúrate de mantenerlo a salvo–. Luego ella sujetó su brazo para tratar de cubrir su rostro lleno de rubor, era muy inusual en ella que fuera así de atrevida.

Mientras Zack se sentía bien y caminaba tranquilo como si nada pudiera impedirle jamás que besara demasiado a su adorable cita, Rebeca ya planeaba la manera de matarlo lentamente por su traición imperdonable y de estrangular a esa zorra que se atrevió a robarle el corazón a él al instante. Su asustada amiga Hanna de veras trató de hacerla recapacitar, pero era en vano.

Pocos instantes antes del comienzo de la película de terror, un hombre extraño que de seguro lucía como un fanático del rock pesado ingresó y se sentó lejos de todo mundo. Su mirada era intensa, tanto como su propia camiseta, sus colmillos estaban preparados para desgarrar cualquier carne ensangrentada, no portaba nada excepto un alimento desconocido que no pudo ser comprado en la dulcería. Zack lo alcanzó a ver y creyó que se trataba de algún loco contratado específicamente para hacerle promoción a la película, simplemente prefirió ignorarlo con tal de prevenir que Sylph se preocupara por eso.
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Re: Reparación de Conjuros

Mensaje por kyonides-arkanthos el 2017-10-24, 03:33

Reparación de Conjuros

Escrito por Kyonides

Capítulo III : Viajeros


El Despertar De Sus Egos


Beber alcohol era divertido de hecho, pero siempre se convertía en una pesadilla cuando el lucero de la mañana salía y su resaca despertaba y tomaba el control de su estúpida cabeza. Deseaba que pudiera quedarse en cama por unas cuantas horas más; sin embargo su estúpido reloj alarma no le permitiría ignorarlo. Había algo distinto esta vez, no podía escuchar su estación de radio favorita, nadie le gritaba como ya era costumbre.

¿Estaba de vuelta en casa? No, no podría ser ese el caso, los gritos de su madre no se podían oír del todo. Ella siempre había sido una mala cocinera y usualmente terminaba quemando sus desayunos una o dos veces hasta que ella finalmente se rendía.

Algo muy raro debió de haber ocurrido allí porque podía escuchar el horrendo canto gallo de la localidad que saludaba al sol como todos los días. ¿Cuándo exactamente es que el vecino consiguió un gallo? No sería extraño ver a un anciano que cuidara de unas malportadas y gordas palomas pero ¿de un gallo? ¿Que hacía un condenado gallo en los suburbios?

Un gato flojo odiaba los lunes porque sí, Zack aborrecía los viernes por ser los mismos días en que él era obligado a ser el consejero hada en el trabajo y porque el café solo ofrecía sus asquerosos emparedados de camarones. El aire, no era el mismo, olía mucho mejor, más sano de lo normal. Entonces echó un vistazo a la pared y no halló ningún aire acondicionado, es más, su color no correspondía con el que él había escogido junto con Beca hacía más de un año. ¡Su colchón, su querido colchón fue reemplazado por uno patético hecho de paja sin valor! –Al menos debieron de dejar atrás un colchón de plumas…–simplemente comentó lleno de tristeza porque lo adoraba sin duda alguna.

Mientras nuestro confundido héroe lidiaba con sus erráticas emociones y el hecho de que ya nada era como antes, otro viajero caminaba por ahí sintiéndose muy seguro de sí mismo. Este hombre vestía una capa negra con una cadena de plata, su fría mirada pertenecía a la de un verdadero asesino al que ya no le asustaba más el derramar sangre. Se dirigía directo al ayuntamiento, no le importaba empujar a la gente a un lado ni golpear a cualquiera bastante duro. Aparentemente tenía una presa qué cazar y no planeaba mostrarle nada de misericordia. La mejor prueba que tendríamos sería la manera en que a sangre fría asesinó a los guardias con armadura ligera en la entrada y a dos chismosos que observaban el evento desde la acera del frente, a quienes les lanzó sus filosas navajas a sus cuellos desprotegidos.

–¿Dónde demonios se está escondiendo ahora su condenado invitado, alcalde?–el peligroso hombre le preguntó a él sin mucha prisa, lo que resaltaba cuán iracundo ya estaba él. Ante la falta de una respuesta de utilidad, de repente rompió el silencio para agregar–quizá deba hacerle varios agujeros a un par de sus funcionarios con tal de confirmar cuán roja es su sangre para forzarlo a aflojar su maldita lengua.

El alcalde Jason Newell sudaba y temblaba un poco cuando le contó–para ser honesto, me veo en la necesidad de pedirle que sea más específico, señor, porque de veras no sé quién se supone que ese invitado del que me habla–. Obviamente esa no era lo que el recién llegado esperaba escuchar de él.

Enfurecido apuñaló a un hombre de mediana edad en un parpadeo y lo golpeó en la cara para hacerlo caer de espaldas, su ojo izquierdo explotó, así quedó expuesta esa cavidad. Ese nauseabundo espectáculo estaba a punto de convencer al alcalde de inventar una historia falsa para tratar de mantener a salvo a sus empleados, pero alguien más arribó al ayuntamiento sin previo aviso y captó la atención de todos de inmediato.

El hombre cubierto de metal se presentó a sí mismo–la hora ha llegado para que conozcas a tu infernal carcelero, sabandija, porque yo, Julius el broncíneo caballero, en nombre del sabio Barón Fiehl de Murne, te he juzgado y encontrado culpable de grotescos delitos que ahora pagarás con tu propia vida!

Aun después de semejante aparición el asesino sin nombre no se dejó impresionar ni un poco y le lanzó sus cuchillas en vano porque el caballero las bloqueó con su confiable espada. Esto le hizo pensar al sanguinario criminal que ya era hora de abandonar las instalaciones, pero no sin antes decirle–¡no deberías sentirte tan lleno de confianza, estúpido escudero, porque no tienes lo que se necesita para atrapar a un profesional como Quick Daggers!

Julius no le prestó atención a su evidente falta de modales y solo se concentró en desarmar a su enemigo. Así ellos chocaron sus hojas en varias ocasiones mientras el homicida no dejaba de lanzarle gente encima a su perseguidor, quien hacía lo posible por no lastimarlos sin perder de vista a su presa.

Gracias a su poco peso o a sus pies ligeros pudo correr más de prisa que el pesado caballero, así logró huir del apestoso pueblo en cuestión de minutos, luego de saltar por una ventana y robarse un corcel marrón. Solo más tarde se daría cuenta de que su oponente había logrado herirlo en su costado derecho con su hoja.

De vuelta en el pueblo, Zack salió de su cuarto para buscar a alguien que le pudiera explicar lo que le había ocurrido mientras dormía. Una mujer cuarentona se apareció en el pasillo, le gritó por unos instantes y luego desapareció sin darle alguna oportunidad de hablar, lo que lo dejó aún más confundido que antes. Solo pudo rascarse la nuca y seguir revisando la casa a la espera de hallar a quien lo acogió allí.

Luego de abrir una puerta verde, una adolescente que rebosaba de alegría lo abrazó firmemente y de paso le pinchó uno de sus glúteos. Él le gritó entonces–¡detente ya, estúpida chica, qué no tienes la edad suficiente para salir conmigo!

La jovencita pronto se entristeció mucho por su fuerte rechazo y en venganza le mordió la mano izquierda. Zack la asió del brazo antes de que pudiera escaparse y le reclamó–¿qué rayos te pasa, chica loca? ¿Qué te pasaba por la mente como para morder mi mano de esa manera?

Ambos fueron interrumpidos por el hermano menor de ella que les gritó–¡ja, ja, los dos ya parecen un matrimonio de verdad que se pelea por todo!

Esos gritos llamaron la atención del padre de la chica, quien en poco tiempo entró en busca de su huésped, pensaba que él podría estar irrespetando a su adorable hija. La columna de Zack se congeló porque ya sospechaba que el padre de la joven estaba de pie justo detrás de él. Este le advirtió–¡no permitiré que ningún hombre duerma con mi dulce hija sin que se hayan casado!

Desesperadamente nuestro héroe intentó explicarle lo que ella le había hecho y cómo él jamás se atrevería a irrespetar a quienes lo ayudaron tanto. Su anfitrión no estaba muy convencido y todavía sostenía su rastrillo con firmeza. Zack realmente esperaba entonces que él no hubiera accedido a casarse con esa entrometida y gritona chica la noche anterior, pero definitivamente ella no quería separarse de él.
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Re: Reparación de Conjuros

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