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THW - Corazón Oscuro 1.0

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THW - Corazón Oscuro 1.0

Mensaje por darkzero1000 el 2017-06-18, 08:13

Primer capitulo sobre sucesos que ocuren muchas antes de la historia de mi juego


Portada del capitulo


Protagonista


Princesa


“The Holy War”

En un principio el universo se partió en dos, un gran destello atravesó todos sus confines y de ella emergieron dos fuentes de innegable belleza “luz” y “oscuridad” cada una de ellas era parte de si misma, rotaban en un hermoso baile sin fin por todo el cosmo bañando con sus esencia todo lo que tocaban.

Los siglos pasaron en un abrir y cerrar de ojos entonces un día las cosas cambiaron esa misma fuerza que los unió logro también separarlos, de su separación dos bandos surgieron los Claros (Light) y los Oscuros (Darks) y aunque la paz permaneció por un tiempo, la inevitable guerra estallo, los años han pasado y todavía no se sabe quien fue la que ataco primero… mas allá aun  se olvido el por que de su lucha… los siglos corrieron y solo la sangre menguaba sus ansias de un camino destructivo… una batalla sin sentido pues ninguna se dieron cuenta de lo necesitada que son una de la otra, para terminar de rematar el tremendo conflicto que se había armado, de las fuentes de sus orígenes dos extraordinarias espadas gemelas fueron forjadas. En cada una de ellas toda su esencia interior fue bañada y pensando que poseyéndolas sus triunfo era previsible, ¡la gran batalla dio inicio otra vez!

Tanto lucharon que sin mas remedio sus sublime grandeza se desvanecieron hasta que las dos grandiosas espadas se partieron en pedazos condenadas al olvido de muchos siglos, pero aunque las cosas  continuaron donde no se veía fin, la supremacía de la Luz segó con mano de hierro  a su otra mitad ganando así la primera de Las Guerra Santas por venir.

Con toda la oscuridad postrada ante la inexistencia la Luz nutrió con su semilla todo el universo distante y de ellas brotaron sus descendiente, pero fue tanto el tiempo que trascurrió desde estos relatos hasta la época actual que sin mas remedios aquellos nuevo seres vivos olvidaron su origen en pro de construirse un propio destino.

La razón de por que conozco esta singular leyenda todavía no lo sabia… tal vez debí mirar mas las estrellas y dejar de soñar tanto… incluso podría haber prevenido el desastroso desenlace que os contares… ¡por que! Todavía me preguntaba segundo antes de morir cubierto de la sangre de mi amada… Acaso esto que siento es el causante de tanto sufrimiento… un corazón que hiere mil veces mas fuerte que el filo de la mejor espada… Mi Corazón Oscuro… por que en verdad yo hace tiempo que había dejado de ser Chrix un simple humano desdichado desde sus inicios el cual cometió el absurdo error de amar a un ser prohibido… y aunque en estos tristes momento antes de mi desenlace final por lo menos ya se quien en realidad soy… el Gran Dark Xeros unos de los Tres Poderos Gemelos Oscuros, en mi vida pasada conquiste el infinito y sembré la tinieblas eternas en todo lo que estuvo a mi alcance, de mi sangre pura nacería el elegido… aquel que portaría mi espada maldita para doblegar a todas las constelaciones del universo… pero eso ya no tiene importancia, aquí en mi lecho de pena vuelvo a morir miserablemente por las manos de un humano…            


Corazón Oscuro 1.0


Desde el cielo un ángel a caído… en mis manos una grandiosa espada portare para protegerla… Nuestros destinos han sido sellados desde el inicio de los tiempos… El  eterno amor de un ser humano, la sublime belleza de un Claro y la terrible ambición de nuestros lados Oscuros... Este es el comienzo de mi perpetuo viaje hacia el fin…

Todo comenzó en unas de las cinco grandes edificaciones Claras que resguardan nuestras esperanzas de que todavía los Dioses nos protegían… se trataba de la  imponentes reino de Rivas la cual para esos tiempo había permaneció en un invierno eterno por siete largos años continuos envuelta en nieve, mi propia edad de entonces… La buena Reina de esa tierra había muerto años posteriores. Estando como esta la muerte ligada a la vida, al final de sus días dio la Reina a luz a su única hija, La Princesa Roxy… nombre que iluminaría mi vida dotándola de la más grande felicidad concebida pero a cambio también se llevaría mi destino en sus manos…  

Como portando las noticias de su muerte, vino al reino entonces una gran peste… la maldición Oscura como se le conocería miles de años después… Mis padres estaban entre los caídos los cuales ya se contaban por millares. Sin embargo he olvidado sus rostros entre penosas fiebres y abrumadores delirios…

Sin un lugar a donde ir, y nada que comer; Decidí viajar a el norte hacia Rivender y hallar un oficio que me permitiera alargar mi efímera existencia. Enferme aun mas durante el viaje, apenas podía murmurar un suspiro…  

- ¿A dónde podría ir? – me preguntaba constantemente a mi mismo - ¿Cuanto mas lograría sobrevivir?

El bosque era espeso y tenebroso, los pocos rayos de luz que penetraban sus frondosas ramas eran demasiado débiles para alumbrarme notoriamente un camino al que seguir. Con hambre y frió mi cuerpo no lograría sostenerse por mucho tiempo.    

- ¿Voy a morir? – El pesimismo abrumaba mi mente al tiempo que la pocas fuerza que poseía se desvanecían rápidamente - Quizás no seria tan malo… -

Termine por darme por vencido, mis piernas flanquearon como ultima advertencia de mi ya triste desenlace. Caí y la oscurecida nieve me recibió con sus helados brazos. Aquí terminaría todo…

- Vivir entre tanta miseria… - mis últimos suspiro invocaron mi miserable pasado, Todavía podía ver los cuerpos putrefactos totalmente consumido por horrorosas machas negras tirado por toda la calle de mi aldea, los gritos de aquellos que pierden inevitablemente a su seres queridos delante de sus ojos sin poder hacer absolutamente nada para poder evitarlo retumbaba mis oídos. Cuando la Guardia Real vino y quemo todos los cimientos de lo que un día llame hogar era poco lo que se podía salvar. Mi querida pequeña hermana… con solo cuatro años sostuvo en carne propia aquella gran peste oscura por muchos meses, yo la vi sufrir a mi lado, postrada todo el día en cama gimiendo de dolor, mientras aquellas grotescas marcas oscuras deformaban su suave piel blanca hasta cubrirla por completo y robarle de golpe la vida… mis padres, ni siquiera recuerdo como eran, me fuerzo en recodar, pero nada consigo… solo veo personas sin rostros que me hablan, Acaso existe un Dios en los cielos que nos castigaba por nuestros pecados… - sin duda elegiría el descanso de la muerte a tener que cargar el pesos de todos ellos…-

Poco a poco todo se enfrió en mí… mis divagaciones pedieron sentido de un momento a otro, Vi la nieve teñirse de negro por todos lados, o será que voluntariamente mis ojos pedían su último descanso, Solo quería dejar de sentir… quería ser libre… quería morir… no me culpen, tanto dolor te hace desear hasta lo imperdonable, - Lo siento… perdóneme… - todo el sacrificios que tuvieron que haber hechos mis padres para sacarme con vida del gran incendio que terminaría por desaparecer a todo aquellos que pudieran extender aquella enfermedad me supo a poco en aquellos momentos, aun así varias lagrimas bañaban mis pesados parpados. No sabía cuanto mas duraría… pero deseaba con toda mi alma que fuera pronto…

Entonces fue cuando las puertas de cielo se me abrieron, algo me toco, sentí vida por primera vez desde hace mucho tiempo, lo que fuera anhelaba tenerlo para siempre conmigo.

- ¿Puedes hablar? – una angelical voz murmullaba desde lo lejos. Quería alcanzarla… tenia que alcanzarla… - ¡Madre! ¡Esta vivo! – aquella gentil vos me confortaba… sacudía todo mi interior y le daba esperanza a mi existencia… - ¡Aun esta vivo! – una pequeña niña me hablaba…

Fue entonces cuando la vi…un alma libre de pecado…
Te entrego mi vida, Dulce princesa…
Nuestros destinos estarán juntos hasta la eternidad…

-0-0-0-

-¿Princesa? – Gritaba a la vez que recorría lo mas rápidamente posible el largo camino que separaba el grandioso palacio de torres gemelas de Rivender hasta la cercanía de un frondoso gran árbol que se encontraba hacia los limites inferiores de este - ¡Princesa! – grite otra vez deteniendo debajo de árbol al cual me extendí un poco agobiado por el transcurso, tome aire rápidamente a la vez que levantaba la vista hacia las ramas altas llenas de frutos - ¡Oh he buscado por todas partes! – proclame ahora con serenidad y calma en mi voz.
- ¡Oh! ¡Bueno días, Chrix! – Resonó una tenue y sutil vos desde dentro de la implacables ramas que cubrían todo el árbol imposibilitando la vista de su contenido - ¿Haz probado ya unos de estos frutos? – Una angelical jovencita de hermosa piel clara, largos cabellos de un esplendido color negro como la noche, con bellísimos ojos azulados vistiendo un elegante vestido de una pieza puramente blanco adornado por todos los lados con encajes del sello real de estas tierras salio de la espesura sentándose tranquilamente el la rama mas baja del árbol -  ¡Están realmente deliciosa! – me dijo mirándome tiernamente cosa que dejaba mi corazón muy abatido mientras le echaba una fugaz mordida a fruto que se encontraba en sus manos.    

- Eso ahora no importa, - le dije bajando la mirada intentando controlar mi necio corazón el cual palpitaba constantemente en una furia incontrolable – Ya casi es medio día… - luego de minúsculo silencio recupere fuerzas y volví a dirigirle la palabra mirándola de frente y con un sutil tono de autoridad – Vuestro tutor requiere de vuestra presencia en estos momentos, Princesa Roxy! – al terminar la frese me incline un poco en signo de reverencia ante ella la futura dueña de todo este inmenso Reino y lógicamente señora de mi corazón.
- Oh, vaya no me había dado cuenta de que era tan tarde – proclamo un poco desentendida para luego balancearse suavemente entre la resistente rama y mirar el cielo – No es hermoso Chrix! Ese vasto cielo rodeado por multitud de esponjosas nubes que surca lentamente de un lugar a otro… todas son libres Chrix! – suspiro luego de un rato
- … - no sabia como responde aquellos comentarios, pero daba por sentado que ella no me haría caso hasta que yo dejara de estar inclinado hacia ella, así que eso hice. Me levante, la mire a los ojos eh intente poner la cara mas severa que pude imaginar - ¡Por favor apresúrese, su alteza! – le suplique.  
- Mmm… - ella se quedo un rato confrontándome de frente, luego giro la cabeza en signo de negación y se voltio dándome la espalda.
    - ¡Vamos Princesa! ¡Se esta haciendo muy tarde ya! – la reprendí pero ningunas de mis palabras eran escuchada hasta que por fin dije las palabras mágicas – ¡Por lo que mas quiera! Haré lo que usted me pida… pero por favor baje de hay y regrese al castillo!
-  ¿Eso, acaso será una promesa? – proclamo dulcemente todavía dándome la espalda, yo no conteste. – ¡Entonces allá voy! Bruscamente giro 180 grados, sonrió y…
- ¡NO, PRINCESA! ¡NO SALT…! – grite pero todas mi advertencia fueron en vano, ella inexplicablemente salto hacia mi, yo naturalmente expandí mi brazos y la atrape sujetándola con todas mis fuerza para impedir con mi cuerpo que resultara lastimada con la caída. Había pasado mucho tiempo desde la ultima vez que nuestras piel se tocaban, pero para mi sorpresa nada había cambiado, su solo contacto contra mi, ¡me elevaba a las nubes! era una sensación inexplicable para mis palabras solo sabia que si de verdad los Ángeles existieran ella para mi era el mas divino de todos. Cada partícula de mi ser quería atraparla eternamente entre mis brazos pero yo sabia con anticipación que esto no era posible así que me mordí la lengua y resistí a todas las tentaciones que embriagaban mi mente.  

Ella se levanto de de forma sutil, penetrando mi pecho con esa mirada inquisitiva como deseando desarmar en pedazo todo lo que sentía por dentro, yo me levante después y nos quedamos viendo.

- No permitiré tal formalidad cuando estamos solos, Chrix. – había algo en esa forma de verme y háblame que siempre me desconcertaban. No sabiendo cuanto mas podía resistir ella no me lo pondría fácil.

- Pero… - dude en querer saber realmente lo que ella quería decirme, medite varios segundo, cerré los ojos y baje la cabeza para luego proseguir -  Soy solo un miembro mas, de la Guardia Real, Princesa… - termine con ese siempre aire de melancolía que ella tanto detestaba, pero que podía hacer… los dos proveníamos de dos mundos muy diferentes, ella era la Princesa heredera de toda Rivas, con el solo dictamen de una palabra suya todo el reino tendría que obedecerle, yo solo un humilde soldado que juro protegerla de todo peligro… pero sin embargo la amaba con toda mi alma, y aunque el destino no nos daba señales de favorecerme mis sentimientos nunca cambiarían… yo la amaría en secreto por toda la eternidad.

  - Tienes que hacer algo con esa cabezonería tuya… - con estas dulces palabra ella se acerco a mi, elevo su delicadas manos hasta mi rostros intentando elevarme la mirada – Vamos… ¿dime que es lo ocultas? – aquel toque de ángel que producía ella con su piel tocando la mía, eran tan sublimes pero al mismo tiempo tan desoladores ya que se me estaba prohibido mas que a solo obedecerla, gire bruscamente la cabeza, di un paso atrás y me aleje pudiendo contemplar a lo lejos algo no de mi agrado.

- La Reina, nos esta observando, mi señora. – termine de susurra como quien esconde las palabras lleno de vergüenzas.
- Mi señora La Reina -  dijo ella un poco airada dando la vuelta para comprobar la veracidad de mis susurros. Y si definitivamente yo estaba en lo correcto, a lo lejos en la más alta torre el reflejo detrás del cristal el reflejo de su gran majestad me era visible, no se si ella podía verla tan claramente como yo lo hacia pero giro rápidamente otra vez hacia mi y pude notar un poco de preocupación en su gentil vos – Vaya… debo darme prisa o mis tutores se molestaran. – levanto un poco la parte inferior de su vestido dejando de forma mas corta su larga extensión y procedió a camina apresuradamente hacia la entrada del castillo.

- Si Princesa… eso es lo mejor… - le proclame viéndola partí mientras me inclinaba nuevamente al suelo en signo de mis altos respecto hacia su persona, en esos momentos había una división en mi, si la alegría que ella le dio a mi corazón con solo este breve encuentro o la angustia que afloraba mi mente de las posibles reprimendas que ocasionaría por todo este asunto, sin poderme decidir a cual mostrar mayor prioridad solo termine por confundirme.
- ¡Oh, si! ¿Chrix? – ella repentinamente se detuvo y me observo no muy conforme al verme postrado a su pies – Deseo que me acompañes después para probar esas manzanas de la que te hable… ¡sabes ya lo prometiste! - yo me puse de pie momentáneamente y pude percibir como su rostro cambiaba y volvía a tener esa sonrisa tan encantadora la cual era gozo de mi alma - ¡Y otra cosa! – entendí absolutamente que lo siguiente era casi una orden por el tono de voz que aplico a continuación pero nunca espere aquellas palabras… tal vez solo fueron parte de unos de los recurrente sueños en los cuales ella siempre estaba en mi memoria - ¡Quiero que sepas que digo en serio lo de la formalidad! – sus ojos se podía incluso abrir mas y sucumbir a tanta belleza cuando se le veía tan decidida como en estos momentos- Quiero ser para ti ni mas ni menos que una plebeya, como nos tratábamos cuando éramos niños. Recuerdas…
- … - Como dije antes no me encontraba preparado para tales comentarios, así que no pude articular una sola silaba mas, solo sonreí intentando concebir esa fantástica idea ella también me acompaño pero no por mucho tiempo pues luego siguió su transcurso apresurado hacia el castillo.

Diez años han pasado en un abrir y serrar de ojos…  Esa pequeña niña que conocí en esa mañana fría de invierno donde perdí todas las esperanzas se ha convertido en la más hermosa doncella que el mundo había designado para nacer…  Fue ella quien me libero de las garras de la muerte… - incluso puedo sentir aquella calidez que aun conserva hoy todavía – susurre tocándome las mejillas donde ella había colocado sus manos -  ¡No! Libración apenas significa nada comparado con todo lo que me ha dado… -ratifique -  Cuando en mis anteriores momentos había deseado morir y salvarme de las desdicha de un mundo tan cruel que conocí todo había cambiando…  En esta nueva vida que ella me obsequio había encontrado una hermosa monotonía… He visto a lo largo de mis diez años a su servicio la verdadera gloria, su sonrisa es para mí la luz del cielo…      
     


Dedicado a mi querida Master quien una vez fue la luz de mis ojos!

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