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Era del ocaso: El viejo caminante

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Era del ocaso: El viejo caminante

Mensaje por El fénix de fuego azul el 2017-03-15, 21:12

Despertar (parte 1)

— ¿Cuánto tiempo he estado aquí?—solo veía un oscuro panorama— ¿Por qué, esto aquí?, ha cierto por ese idiota.

En una oficina gubernamental, un sujeto de piel blanca, cuerpo joven, ojos azules oscuros, de pelo rubio y corto, mentón puntiagudo, rostro fino y vestido con un uniforme azul, condecorado con mucha medalla, estaba sentado, revisando unos informe. En el techo se había un ventilador que giraba y giraba, El piso de la oficina era de un blanco reluciente, la mesa era de metal, la silla donde se encontraba sentado el uniformado era verde y atrás del sujeto, paredes verdes y había varios documentos que demostraba lo bueno que había sido para llegar donde está ahora. Mientras el uniformado hacía su labor, se escuchó afuera de la oficina un tremendo ajetreo.

—Ahora, quien padre idiota será—el sujeto, ya estaba acostumbrado a esa situación.
—Malnacido—exclamo la voz que parecía provenir de un fuerte y rudo sujeto, que con una patada derribo la puerta y camino hacía la mesa del condecorado, con un montón de agente de seguridad que trataba de detenerlo.
—Vaya, vaya esto es un poco nuevo—el condecorado dejo de hacer su trabajo y observo a su visitante no planeado.

El visitante, era más alto que el promedio de los sujetos, unos 1,80 metros aproximadamente, su cara envejecida, demostraba que el hombre era mucho mayor que el uniformado, además su rostro mostraba varias cicatrices, el color de su piel era claro un poco boceada, no tenía cabello en su cabeza, sus ojos era de color avellano, aunque llevaba ropa de oficinista, pantalones azules, zapatos negros, camisa blanca, una corbata amarilla y una chaqueta americana, esta no ocultaba su cuerpo musculoso.

—Desgraciado, que le hiciste a mi hijo—en la cara del oficinista se veía una gran furia y enojo.
—Ya veo, así que tú eres el padre del ejecutado-432—el oficial, se paró de su silla y se acercó al hombre—jajaja, no puedo creer que ese chico fuese su hijo, tal vez sea que su esposa ya sabes.
—Bastardo, malnacido—el musculoso, le dio un fuerte golpe con su gran mano derecha y con mucha furia al oficial, por su comentario y por cómo se nombre el militar a su hijo—Escúchame enclenque, mi hijo se llamaba Evan Armstrong, como su abuelo.  

El azulado, se levantó con un hilo de sangre corriendo en su boca, saco un pañuelo de su bolsillo y se limpió. Observo al hombre que lo había golpeado, jamás en su vida lo había humillado tanto.

—Veo que es cierto, lo que dicen los informe—el azulado, se mantuvo tranquilo a pesar del golpe, aunque se podía notar en sus ojos el fuego de la ira y de la venganza—Erik Armstrong Saint, un hombre que en su juventud estuvo en varias cárceles, además de que cometió varios robot y estuvo implicado en varios hechos violentos, un pandillero con un tatuaje en la espalda y en los brazos, los ocultas también con esa ropa de oficinista, es interesante ver que cuando te hiciste mayor, cambiaste de rubro y te convertiste en un simple oficinista y lector apasionado, con ese cuerpo, lastima, de tal padre tal hijo, creo que voy a arrestar por ofender a agredir a un miembro de primer grado del gobierno, pero tranquilo tu sentencia no será como la de tu hijo.    
 
En ese instante se hicieron presentes, en el lugar varios androides, estos tenía formas humanoides, su cuerpo eran de metal blanco y delgados, su cara solo tenían unos ojos rojos y vestía con una gabardina y un sombrero negro.

—Rayos, sí que eres un maldito bastardo—la aparición de estos androides hizo que Erik, se enojase aún más por el comportamiento cobarde del oficial—envía a unas hojalatas contra mí.
—Arrestar a esa persona—ordeno el militar a los androides.

Los androides, empezaron a cumplir la orden dada por el oficial.

—Ciudadano, está bajo arresto—los androides, empezaron a caminar hacía el musculoso.
—No me atraparan—Erik, tomo la cabeza de unos de los androides y la estampo con fuerza en el suelo.

La acción de Erik, hizo que los androides activase la directriz- 322, esto hacía que los androides ocupasen balas con tranquilizantes para inmovilizar al criminal, la mayoría de las veces los criminales, caían al suelo al primer disparo, pero en el caso de Erik, tuvieron que disparar 8 veces y perder 6 androides, antes de que este cayese al suelo. Erik, al caer al suelo, fue sujetado por los seres mecánicos y fue llevado a una capsula para criogenización, ese era el nuevo método para castigar a los infractores menores que iban contra los deseos del gobierno.

El vidrio de la criogenizadora, se había roto y en el suelo delante de la capsula congeladora, se encontraba arrodillado un cansado Erik, que tenía puesto unos pantalones grises y una camisa blanca, que le ponían antes de entrar a la capsula. El musculoso, miro el lugar, se dio cuenta que el lugar parecía abandonado.

— ¿Dónde estoy?—Erik, se recuperó del cansancio y se paró, luego miro la capsula y vio un número que estaba escrito en gorma digital, 414 años.

El número dejo de ser verde y torno gris, entones el musculoso se dio cuenta que se había cumplido su condena, camino por la cárcel-laboratorio, todo estaba oscuro y no había nadie a los alrededores, acaso hubo un tipo de apocalipsis que extermino a casi toda la humanidad, como en la películas que él veía cuando era un niño y más adulto juntos con sus hijos, como no había luz, Erik, tuvo que utilizar todo su cuerpo para romper cada pared que se encontraba, lo bueno era que había pasado mucho tiempo y las puertas, estaban descuidada y débiles, mientras más caminaba más se daba cuenta de que no  había nadie en esa cárcel, ninguna alma, todos los prisioneros de ese lugar ya había cumplido su condenada hacía siglos.

Mientras caminaba, Erik, que estaba cansado por sus músculos que se había atrofiado por los años que había pasado y el congelamiento, se tenía que apoyar de la pared con su mano.

La luz del sol alumbro la cara de Erik, que ya había salido de la cárcel, miro donde se encontraba, era un paraje desértico, con dunas y todo lo que había en un desierto, se sorprendió al ver el cambio del lugar, luego quedo cayo de rodilla y vio con estupor que la ciudad que había vivido durante varios años, se había convertido en ruinas que estaba siendo cubierta con las arenas del desierto.

—Entonces, esto si es un apocalipsis—Erik, ya se había recuperado de su sorpresa—No es momento de quedarme aquí, debo buscar un refugio.

El viejo musculoso, empezó a caminar por aquel desierto, entonces se encontró con un cadáver esquelético que llevaba una gabardina de color negro y un sombrero de vaquero café claro.

—No sé si es higiénico, utilizar la ropa de un muerto, pero permiso amigo—El sujeto musculoso, tomo la gabardina y el sombrero del esqueleto y agrego poniéndose las dos prendas—Estas ropas, ahora me sirve mejor a mí que a ti.

El viejo, miro un edificio sin ventanas y deteriorado, entonces la mente de Erik, fue invadida por recuerdos de su familia, esto hizo que el viejo, se arrodillase, triste por lo sucedido y preguntándose qué fue de su familia, ¿cuál fue su destino?, unas lágrimas salieron de los ojos de Erik.

—No es el momento de llorar, ya soy un viejo de más de 414—Erik, dio unas cuantas carcajadas por su propio comentario y se paró, se limpió saco sus lágrimas de hombre viejo—Espero que ellos hayan vivido bien.  

Se escucharon varios pasos que hicieron que el viejo, tuviese que ocultarse atrás de una pared que tenía un pequeño orificio, aunque lo suficientemente grande para que un ojo pueda visualizar que lo que pasaba delante de aquella pared, con curiosidad uso esa pequeña abertura, para ver de quien era esos pasos, su sorpresa fue mayúscula cuando vio a un grupo de pequeños, de piel verde, regordetes, sin orejas, con unas narices puntiagudas y vestidos solo un taparrabo, nunca había visto a esos seres, pero le recordaba a algún grupo de criatura que salían mucho en las televisiones y juegos y casi siempre salían como antagonistas, también se dio cuenta que esas criaturas jalaban algo con una cadena de cobre.

—Rápido, que el ama quiere ya a una esclava—el líder del grupo de la criatura, hacía señales con las manos a sus compañeros, para que hiciese más fuerza.

De pronto Erik, se fijó, que lo que jalaba esas criaturas era a una pobre chica, de cuerpo delgado, de tez morena, ojos  verdes oscuros, pelo lizo que le llegaba hasta la mitad de su espalda y hombros, mentón en forma de corazón, su cara estaba sucia de tanta arena que había chocado contra la chica, durante el largo y obligatorio viaje a pie que tuvo que hacer, su vestimenta solo consistía en un harapo que cubría su cuerpo y en un cinturón hecho de una cuerda, esa modesta ropa revelaba que el brazo derecho era de metal, y tenía quemado una pequeña sección del derecho y que sus piernas también estaban hecha de metal, una pequeña marca de quemadura debajo de su ojo izquierdo y un tatuaje con el número 32 en el brazo izquierdo.

—Esa chica, está sufriendo—Erik, apretó su mano con furia—La está llevando como a una esclava en los tiempos antiguos, ¿qué clase de tiempo es este? y ¿qué clase de criatura sin almas son esas cosas verdes?

Le molestaba la situación, el en lo personal odiaba la personas que trataban mal a las chica y chico, cuando era muy joven, él había hablado con muchas personas, que había estado cautivo y esclavizados por gente de los bajos fondos. Aquella chiquilla, parecía tener la misma edad que la hija de Erik, eso hizo que el viejo, se enfadase más con esas criaturas, su furia fue tanta que dejo la idea de esconderse y esperar que esas criaturas se alejase, ya no importaba que era esos pequeños bastados y gordos.

La chica cayó al suelo y unos de los hombrecillo, se acercó y obligo por medio de patada en el costado de la chica, que se parase, la chica, algo molesta tuvo que cumplir esa orden, pero entonces ella, escucho una llamada de atención que parecía provenir de una voz anciana, pero furiosa y brava.

—Oigan, gordinflones—Erik, salió de su escondite y llamo la atención de los hombrecillos verdes—Si, les hablo a ustedes bastardos, dejen a esa chica en paz, la esclavitud se abolió hace miles de años.
— ¿Quién eres?—el líder, estaba molesto por la interrupción del viejo
— Erik Armstrong Saint—se notaba en los ojos del viejo, la determinación de acabar con esos seres.
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Re: Era del ocaso: El viejo caminante

Mensaje por El fénix de fuego azul el 2017-03-27, 19:32

Despertar (parte 2): La fuerte ciborg y el recolector de las antiguas memorias.

Hace algunos días encontrarse en esa situación era impensable para ella.
Había encontrado un trabajo como asistente de un mercader, en una de las ciudades libres, mantuvo su empleo durante unos seis meses, hasta que su jefe decidió trasladarse a una ciudad al otro lado del gran desierto de la ruina, un sitio donde habitaban ladrones, asaltantes, además de otros peligros, como los habitantes de la ciudad de Luxu, un asentamiento de los gobernantes de los humanos, los infernalis. La que gobernaba la ciudad de Luxu, es una infernali llamada Lilith, la cual gustaba de tener esclavos, los cuales conseguía gracias a sus sirvientes que asaltaban a los viajeros incautos. Trato de persuadir a su empleador que buscase otra ciudad u otra ruta, pero su jefe estaba decidido en ir por esa ruta, ya que era la más corta y quería ver las ruinas de una de las ciudades de los tiempos antiguos, así que a su pesar la chica, tuvo que acompañar a su jefe, los dos partieron en una caravana que cruzaba el desierto. Durante algunos días el tiempo y la tranquilidad, fueron buenas compañías, pero pronto fueron atacados por unos asaltantes de caravanas, que redujo a la caravana, luego el tiempo se volvió hostil, haciendo más calor de lo acostumbrado, esto hizo que varios viajeros, desistiesen del viaje y volviese al punto de partida, una gran tormenta de arena dividió a los pocos que quedaban, hasta que en la caravana, solo quedaron algunas pocas carretas, las cuales fueron emboscadas por un grupo de infernalis, que atacaron al grupo y los viajeros fueron esclavizados y obligados a caminar por el gran desierto, en el camino muchos murieron y otros fueron vendidos a otros señores infernali, pero se guardaron a la joven, ya que parecía ser la más adecuada para ciertas labores que se requerían en el palacio de Lilith, después de otros días caminando, llegaron a unas ruinas. Ella cayó cansada de tanto caminar y sus captores, se enojaron mucho, en ese momento apareció un hombre, alto y de cara envejecida.

— Erik Armstrong Saint—En sus ojos se notaba furia.
—Así que un humano—el líder del grupo de infernalis, miro al sujeto—Hasta un lado inferior-humano, nosotros llevamos a esta esclava a nuestra señora.
—inferior-humano, que extraña frase— Erik, observo al líder y empezó a correr hacía el líder —siento decírtelo, pero la palabra inferior en estos casos, debería haberse omitido.

El viejo, le dio una patada al infernali, a causa de su tamaño, ese ataque fue muy crítico, ya que fue lanzado lejos como una pelota de fútbol y llego a estrellarse en una de las ruinas. Lo que le paso después fue que los infernalis restantes, dieron un gran salto para atacar con furia al causante de la muerte de su líder, ellos se pusieron encima de Erik, el cual dio a cada uno de estos seres un golpe que hacía que las criaturas volasen y cayesen muertas en el suelo, pero parecían que se multiplicaba en cientos ya que nunca terminaba de saltar.

—Ha este paso, ese anciano morirá—la joven, pensaba mientras veía lo que sucedía y miro sus esposas—Iba a ser esto esta noche, pero lo conveniente que lo haga ahora.

La chica, saco de su boca una llave que había robado del líder en la mañana, y utilizando su boca en remplazo de sus manos, abrió la cerradura que la mantenía atada.

—Esa vez, no pudo hacer nada, ya que era de noche y me encontraba muy cansada, el viento del desierto afecta mucho a mis partes mecánicas—las ojos verdes, pensó mientras se levantaba, apunto su mano derecha hacía las criaturas, pero al ver que el hombre que la había salvado estaba en el medio, bajo su brazo—No, eso no servirá, ya que lo puede matar.

La chica, suspiro, en realidad quería que esos seres murieran todo en ese mismo instante, pero arriesgo de un humano, era mejor utilizar la otra forma.
—Bien, hagamos esto—En la mano de la joven, sé reunión una gran cantidad de algo como una luz azul con blanco—creo que con esto es suficiente.

La ojos verdes, corrió hacía el grupo de infernalis, le dio un gancho derecho a unos de los infernalis, el cual fue pulverizado al instante por esa luz que emanaba de sus brazos mecanos, también murieron varios de los enemigos que estaban a algunos centímetros de la luz.

—Vaya, veo que eres sorpresiva, muchacha— Erik, se había desecho del último de los infernalis, que había estado encima de él, lanzándole igual que una bolsa de béisbol.
—Al igual que usted, mire que se ve viejo, pero tiene una gran fuerza—La ojos azul, dio otro golpe a unos de esos seres—Me llamo Ébano Ivory Roseta.
—bonito nombre, muchacha—Erik, empezó a pelear con otro grupo de oponente.

Ébano, agradeció al hombre por el cumplido, mientras estrangulaba con su mano mecánica a uno de los pequeños bastardos y luego lo lanzo utilizando la luz de su brazo, lo electrocuto y lo dejo carbonizado.

—Tanta ira acumulada, no es bueno jovencita— Erik, había terminado con el último de sus oponentes.
—Varios días caminando por un arrido desierto, amarrada y tratada como un animal, hace enfurecer a cualquiera—La morena, golpeo a unos de los pequeños diablillos con un gancho hacía arriba y este se pulverizó mientras iba bajando—Este fue el último.
—Espero que te hayas tranquilizado, muchacha—El señor Armstrong, observo bien a la chica de las prótesis mecánicas, por un momento pensó ver en aquella chica a su hija menor, pero luego negó con su cabeza y pensó—Espero que haya vivido bien.

La joven Ébano, escucho la respiración de alguien cerca de ese sitio. La ojos verdes, levanto su palma y apunto hacía el lugar done escucho la respiración.

—Descúbrete, extraño—La mirada de la chica se posó en una pared rayadas con grafitis.
—Veo que aparte de tus manos mecánicas, tiene tus orejas de metal—Un sujeto de cuerpo delgado, de cuerpo algo frágil, ojos azules oscuros, tez blanca, pelo corto, de estatura mediana, su cara presentaba a un joven de unos 24 años de edad, mentón cuadrado, traía puesto unos lentes negros y redondo, vestía con un pantalón largo de color blanco, zapatos negros, una camisa de color verde clara y de mangas cortas, una bufanda que utilizaba para café claro y unos lentes de aviador que llevaba sobre su amplia frente—¿respondí a tu pregunta?
— ¿Eres carroñero o un simple viajero?—volvió a preguntar la chica, sin bajar su brazo.

El aparecido, se puso más nervioso al ver que la chica no bajaba su brazo, ya había visto lo poderoso que puede ser eso. Erik, se puso al lado de Ébano y toco por el hombro, haciendo que la joven morena, observase al hombre.

—Baja tus palmas, amiga, por su cara, este chico no demuestra ser hostil—Erik, tomo tocó el brazo de la morena.
—Si usted lo dice—Ébano, bajo su brazo y observo con desconfianza al sujeto—Solo bajo el brazo, ya que un mayor me lo ha pedido, pero aun te estoy vigilando.
—Vaya, gracias—el recién aparecido, sonrío rascándose la nuca y se presentó, mientras iba dirección al dúo—Mi nombre es Kevin O' connell.

Kevin, llego al frente del dúo y levanto su mano.

—Soy Erik Armstrong—el hombre mayor, respondió el saludo estrechando su mano con la de Kevin.
—Ébano Ivori—La morena, cruzando sus brazo y su suspiro— ¿Qué andas haciendo en este sitio?
—Vaya, veo que eres muy preguntona, chiquilla—le sonrío Kevin a la morena y respondió—Bueno soy un recolector de memorias antiguas, así que lo más obvio es que este en este lugar para recoger objetos de los antiguos.

Después de esa explicación, los tres se mantuvieron en silencio, eran simples desconocido, parados en lo que fuese una vez una calle transitada, el instante silencioso, fue interrumpido por Kevin.

—Oigan, se está siendo de noche, la noche en estos lugares son peligrosas, conseguí un refugio temporal, si no tienen donde quedarse, le ofrezco mi refugio— El recolector, le ofreció al dúo un refugio.
—No sería mala idea—acepto Erik la proposición del recolector.
—Con lo vivido en estos días, aceptare tu ofrecimiento—La chica morena, observo al recolector Kevin, mientras tenía sus brazos cruzados.

El recolector, hizo una señal a los presentes, para que le siguiese a su refugio temporal. Mientras los tres iban caminando hacía el refugio, la joven morena, se acercó a Kevin.

— ¿Por qué, nos ofreciste tu refugio?, nadie en esta era es muy amable—Ébano, miro de reojo al recolector.
— Bueno, considéralo un intercambio— Kevin, miro a la morena con una sonrisa—Como no soy muy fuerte, ustedes pueden cuidar de que no entre nadie mientras pasamos la noche en el refugio y yo le doy un lugar donde puedan quedarse esta noche.
—viéndolo así, esta mejor—La morena, cerro sus ojos, suspiro y luego volvió a mirar al recolector—El viejo, confía en ti, pero si hace algo indebido como traicionarnos, te estrangulare o pulverizare.

El recolector, sonriendo se rasco su cabeza y afirmo con su cabeza.

—Esta chiquilla es algo ruda, desconfiado y apresurada—Kevin, pensó mientras sonría.
— Bueno, bueno, mientras lo comprendas, estaremos bien— La chica morena, volvió al lado del viejo ex–prisionero.

Después de caminar durante una media hora, llegaron a una casa grande, la cual alguna vez fue una majestuosa mansión, pero ahora estaba llena de hongos, con una reja oxidada, varios vidrios de ventanas.

—Ya veo, fue una gran mansión en su tiempo—El viejo Armstrong, miro la mansión y silbo al ver aquella gran mansión, ya que a él le hubiese gustado tener una mansión, como a cualquier persona de su tiempo.
—Entremos—Kevin, abrió la reja, la cual emitió un sonido molesto.
—Rayos, mis orejas—La chica morena, se tapó sus sensibles orejas al escuchar el sonido de la reja abriéndose.

Al entrar a la mansión por una puerta de madera, algo desgastada por el tiempo, el viejo Armstrong, se sorprendió de cómo estaba aquella mansión por dentro, sillones de alta calidad hecho jirones, el piso partido y con hierva saliendo de la cerámica, paredes roídas y húmeda, grafitis por todos lados.

—Para mí que este lugar tuvo tiempos mejores—Ébano, toco la pared de la mansión y suspiro—Debió de ser majestuoso, este lugar.














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Re: Era del ocaso: El viejo caminante

Mensaje por El fénix de fuego azul el 2017-05-30, 04:11

El enamoramiento de Lilith/Los elegidos de Dios

La ciudad de Luxu, una ciudad en medio de un arrido desierto, el lugar estaba encima de la cima de una montaña, sin vegetación, rodeada por una muralla de hierro color rojo, su gran puerta que se deslizaba hacía arriba, tenía el símbolo de una media luna negra, con una cruz negra debajo de la representación del satélite natural, la puerta era vigilada por dos esfinges de 4 metros, con cara de mujer, cuerpo de león y alas, las cuales abrían sus ojos, los cuales disparaban rayos a las personas que no eran invitada a la ciudad. Luxu no tenía un camino pavimentado, ya que no necesitaba de autos, solo de carrozas movidas por camellos, dromedarios y caballo, aunque estos tres tipos de animales eran robóticos, ya que los verdaderos se había extinguido hacía tiempo atrás, en esa ciudad vivía humanos y infernalis, los primeros eran tratado como ciudadanos de segunda y tercera clases, los cuales vivían en casa hecho de ladrillo de barro, hechos de pedazo de tierra la cual era amasada y cocida, techo del mismo material y una ventana sin cristales y con cortinas rasgdas, mientras que los infernalis, vivían bien, en grandes y lujosas casa construidas con cemento y maderas, techos hechos de tejas y ventanas con cristales, al final de la ciudad, se encontraba el palacio de la gobernante de esos dominios, era una majestuosa estructura parecido a un zigurat, el cual era una torre o pirámide escalonada, con una base ovalada, adentro del palacio y en un cuarto grande, el cual estaba tapado con unas finas cortinas, se encontraba la gobernante, la cual estaba durmiendo en una cama, ella dormía, tapada con una sábana que le llegaba hasta la mitad de su cuerpo, mostrando la mitad desnuda de la mujer.

—Ensi Lilith, despierte por favor—una de la sirvienta de la gobernante, entro al cuarto, la sirvienta, que vestía con una largas túnicas que le llegaba a los pies, con ribeteadas con flecos y pasamanería, las cuales estaban bordadas y en tejidas de lana, tenía diseñada unas fajas que cruzan el pecho y que estaban teñidas de colores púrpura . Tenía un rasgo muy distintivo de los infernalis de ese lugar, unos cuernos que se curvaba y unas alas que parecía de murciélago.
—No quiero despertarme, hoy quiero quedarme y ser engullida por el pecado de la pereza—Lilith, mantuvo sus ojos cerrados.
—No sea tan infantil, hoy es el día que traen nuevos esclavos y esclavas—la sirvienta, cerro sus ojos frustrada.

Lilith, al escuchar eso, se levantó de un salto, la mujer, la cual era un poco más alta que las mayorías de la mujeres humanas, tenia piel tersa, blanca y hermosa, cuerpo esbelto y curvilíneo, ojos rojos como la sangre, pelo largo rojizo y algo despeinado, sus piernas era atléticas y tersas, su cara estaba limpia.

—Prepárame el baño, hoy quiero que ponga en el agua flores de color carmesís, y prepárame una infusión de hierbas—la sirvienta, le puso una bata a Lilith.

Lilith, entro a la sala del baño, el cual tenía una gran piscina, que era llenada con flores por unas esclavas humanas, que vestían con una túnica que le llegaba hasta las rodillas y unos bracetes de cobre, que indicaba su condición como esclavas humanas. La mujer, se quitó su bata y se metió en la piscina, una esclava, se zabullo en la piscina y empezó a jabonar y limpiar a Lilith, la cual estaba arrodillada, mientras la gobernante se bañaba, la sirvienta real, le dictaba las tareas que debía hacer ese día, la mujer, suspiro al escuchaba sus deberes como gobernante.

—Hay varias cosas que hacer hoy, ¿Cómo está mi hijo?—Lilith, estaba fastidiada con las tareas que le tocaba.
—Se encuentra bien, ¿Por qué, pregunta, Ensi?—la sirvienta mayor, observo a su jefa.
—Darle la mitad de mis tareas a mi hijo, ya que él está ansioso de gobernar, que aprenda lo duro que es— Lilith, le sonrio maliciosamente a su sirvienta.

La sirvienta, suspiro y le dio la mitad de las tarea al sucesor de la gobernante.

Cuando Lilith, se terminó de bañar, salió de la piscina, las esclavas la vistieron con una túnica bien lujosa, después le pusieron un manto que estaba dispuesto en forma de espiral a lo largo del cuerpo, el vestido tenía adornado una franja bordada con detalles de figuras geométricas o de flores, el manto fue pasado por encima del hombro izquierdo y pasando por un cinturón, después le peinaron su larga cabellera y le hicieron varias trenzas, luego la sirvienta mayor, le puso una diadema dorada, que representaba su corona.

La mujer, se dirigió al cuarto donde se iba encontrar con los esclavistas, para conseguir sus esclavas mensuales. Cuando la gobernante de Luxus, llego al cuarto, el cual era alfombrado y estaba rodeados de cortinas con bordes dorados, se encontró frente a unos de los pequeños infernalis, el cual estaba nervioso, no llevaba nada, para su gobernante, al darse cuenta de eso la mujer, entre enojada y frustrada, se sentó en un cojín y pidió una pipa a su sirviente mayor.

— ¿Puedes explicarme, porque no traes al menos un esclavo?—la sirvienta mayor, llego con una pipa para su señora.
—Bueno vera, mi señora…—El infernali, estaba nervioso, había sido el único sobreviviente de su grupo, y eso era porque ese día tenía cierto problemas de estómago, que ahora estaba más grave que en la mañana.
— ¿Y bien?, ahora que observo, ¿Dónde está tu jefe y tu gente?—la infernali, estaba fumando de su pipa.

Con mucho nervio, el pequeño infernalis, empezó a contar lo que había visto, sobre la lucha que sostuvieron los infernalis, contra un anciano que estaba peleando y con la que iba ser la esclava de ese mes, después de terminar la explicación, Lilith, con furia quebró su pipa, acto que asusto al infernali

—No sé si creerte, arráncate tus ojos y pásaselo a mi sirvienta mayor, que quiero visualizar lo que realmente sucedió—ordeno la infernali a su siervo.
—Se…señora—el infernali, estaba asustado y ya no aguataba más las ganas, así que tuvo que apretar su parte posterior para no manchar el tapis de Lilith.
— ¿Tengo que hacerlo yo?—pregunto una molesta gobernante.

El inferí, negó con su cabeza, sabía que eso era mucho más doloroso que quitarse el mismo sus ojos, así que tomo un pequeño cuchillo que tenía guardado y se cortó el ojo izquierdo y se lo paso a la sirvienta mayor.

—Bien hecho duendecillo—Lilith, miro a su sirviente y agrego—Ahora vete de mí vista y que— te revisen en cuidado intensivos.
—Si señora—el duendecillo, hizo una reverencia y se marchó de la habitación

La sirvienta mayor, elevo el ojo y de eso salió la imagen que describió el duende, se vio a una chica de brazos metálicos combatir contra los infernalis y junto a la ella, se encontraba un hombre ya entrado en edad, pero que se conservaba muy bien, el cual era fuerte y musculoso, además de la figura muy atractiva para la infernali, el anciano parecía tener mucha más energía y vigor que un hombre adulto, esto hizo que el corazón de Lilith, palpitase y un pequeño enrojecimiento apareciese en las mejilla de Lilith.

—Ese tipo, es guapo—la mujer, quedó prendada por el viejo.
—Pero…es un humano y mato a sus sirvientes—la sirvienta mayor, miro con sorpresa a su señora.
—Lo sirviente no importa mucho, puedo conseguirme otro, pero ese hombre, se ve uno en miles, y no me importa que sea un humano, quiero que me lo traigan—Lilith, ordeno a su sirvienta mayor.
La ayudante de la ensi de Luxu, afirmo con una reverencia y fue a dar la orden a los rastreadores reales.

Mientras tantos en la mansión, se encontraban Erick, el cual estaba revisando la mansión con calma, Ébano, que reparaba su brazo mecánico, sentada en una silla del living, con unas herramientas que había encontrado en la mansión, la cuales había lavado y arreglado para no tener problemas y Kevin, el cual sentados en un sillón, observaba a los que recién conoció en el desierto. Hubo un momento de silencio entre los tres, hasta que Kevin, interrumpió.

—Vaya, este día ha sido genial, no esperaba encontrarme con alguien de la época de resplandor humano—Erick, que estaba revisando una pintura que estaba en el living, Kevin, sonrío al ver la reacción de Erick.
— ¿Cómo supiste?—Erick, estaba asombrado por el comentario de Kevin, el cual sonrío.

Ébano, al escuchar lo que dijo Kevin, sobre Erick, el cual se encontraba bien sorprendido por el comentario que había hecho Kevin.

—Tengo la habilidad de ver el pasado de la persona y de la cosas, ayuda mucho en mi trabajo—Kevin, le contesto al viejo Erick.
—Espera, ¿eres un elegido de Dios?—Ébano, estaba sorprendida por lo que había dicho Kevin

Kevin, miro a la morena, con una sonrisa de afirmación.

— ¿Elegido de Dios?—Erick, miro con interrogante al viajero.
—Nos llaman elegido de Dios a las personas que tenemos poderes, que los infernalis tienen—Kevin, le contesto a Erick.
—El mundo ha cambiado, ya me estoy volviendo viejo—Erick, respiro hondo y se acostó en un sillón—seres parecidos a diablillos, una chica con prótesis mecánicas muy avanzada, mi ciudad destruida, y habilidades parecida a la de Dios, además mi familia ha muerto, necesito un descanso, dormiré unas horas, después voy a empezar con mi parte de la vigilancia.

Erick, deseo buenas noches a sus compañeros y se durmió. Unas cuantas horas después Erick, ya había empezado su horario de vigilancia.

Erick, estaba afuera de la mansión vigilando, tenía apoyada su espalda en la pared exterior de la mansión, estaba observando el cielo nocturno, hasta que se escuchó unos pasos de alguien acercándose a él.

—Vaya, parece que estas nostálgico—Erick, observo que Ébano, se acercaba a él.
—Solo recordaba—El viejo, volvió a mirar las estrellas—Sabes a mi hija le gustaba la cruz del sur, le parecía graciosa y le recordaba a una avestruz a pleno vuelo, mi hijo gustaba de la constelación del cazador, lo encontraba genial y fuerte.
— ¿Constelaciones?, suena genial—Ébano, miro el cielo junto con Erick y luego pregunto a su compañero, sobre su vida pasada.

El viejo, miro a la chica, por alguna razón, aunque solo la conoció ese día, se sentía muy cercano a ella, como si fuese otra de sus hijas.

—Es una larga historia—Erick, le contesto a la pregunta de la morena.
—La noche es larga, hay mucho tiempo—sonrío la morena.
— ¿Cómo comenzar mi historia?— se preguntó el anciano y miro de nuevo el cielo, tratando de recordar su vida—Bueno, es bueno comenzar cuando era un joven.
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