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1º Capitulo de mi "libro"

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1º Capitulo de mi "libro"

Mensaje por Shiro_himura el 2010-01-14, 17:27

He visto un par de historias bastante buenas posteadas y puesto que ya termine de revisar aqui les presento el 1º Capitulo "El principio de todo". Siempre me ha gustado escribir y mi sueño entre otras cosas es escribir un libro algun dia, por eso hace mucho empeze este proyecto.

Estuvo aparcado durante un tiempo pero volvi a retomarlo y empezado a remasterizar todo. Aqui os dejo lo que es el capitulo 1, se que es bastante largo y el tiempo es oro, pero echarle un vistazo a ver que os parece.

Spoiler:


Tras las altas montañas que seguían majestuosas a pesar de las incontables batallas contra los vientos y el tiempo comienza esta pequeña historia. En sus laderas se podían observar grandes y magníficas cascadas, extensiones de hierba verde sobre las que los animales danzaban y un sin fin de cosas pequeñas que fortalecían la armonia que en aquel lugar reinaba. En una de ellas se encontraba un pequeño pueblo llamado Letbet formado por algunas casas bajas situadas alrededor de una gran torre que se asentaba sobre la tierra como un enorme centinela.

Una joven elfa de pelo y ojos marrones como el de los troncos de los árboles que se extendían por la ladera se hallaba sentada junto a sus compañeros de juegos, estaba escuchando atentamente la historia sucedida años atrás que les estaba narrando su tío y rey del pueblo élfico Oinise. La historia es la guerra, la destrucción de la armonía, el nacimiento del caos, el teñido de la hierba con la sangre de la vida…, pero Sty que así se llamaba la joven elfa no necesitaba escucharla pues la había vivido y la recordaba como si de hoy mismo se tratara.

Hace unos años…

Se enfrentaban los elfos contra los nafvis y aunque estos primeros contaban con el apoyo de los humanos la guerra no estaba siendo facil que se diga, ya habian perecido muchos humanos y tambien elfos pues pese a su legendaria inmortalidad este don solo puede vencer al paso del tiempo y no a las hojas afiladas de una espada. Los nafvis son una raza muy parecida a los elfos pero a diferencia de estos sus ojos tienen la pupila rasgada, aunque la gran diferencia es la de que la armonia de sus corazones se haya destruida por el caos al que aman.
Sty nunca olvidara cuando lo vio llegar, se trataba de un joven nafvi de pelo castaño y liso que le colgaba por los hombros, cuyo rostro se hayaba cubierto por un pañuelo rojo, el cual solo dejaba ver sus ojos rojizos. Montaba un gran corcel negro cuyo pelo se confundia con la capa negra que llevaba encima de su traje rojo. Sty tenia apenas solo siete años y estaba escondida tras un pequeña roca junto a su primo mayor que ella. En ese momento quiso salir pero su primo la sujeto, Kormot que asi se llamaba el joven nafvi estaba situado en frente de Tagismero rey elfo de Zalot y por encima de todo su padre. Los soldados de ambos bandos los rodeaban formando detras de ellos medios circulos perfectos.

–Quiero que no dudes en ningún momento de quien soy –le dijo el nafvi a su contrincante, quitándose el pañuelo rojo que le cubría–, quiero que veas mi cara en tus últimos segundos.

–Veré como pides clemencia –le contestó altivamente Tagismero.

El nafvi esbozó una cruel sonrisa mientras desenvainaba su gran espada y apuntuba a su contrincante, éste a lomos de un blanco corcel, desenvainó también su espada. Durante unos segundos se miraron a los ojos, mientras sus soldados esperaban expectantes el cielo comenzo a cubrise. Sty no queria mirar intentaba taparse los ojos con las manos pero estas involuntariamente se abrian poco a poco. Ella creia al igual que todos los alli presentes que su padre luchaba para no ceder sus tierras, pero solo dos elfos y un unico nafvi sabian que la realidad era que luchaban por algo mucho mas elementan que ser contrincartes, luchaban por orgullo, por honor, por venganza... Un trueno retumbo en el cielo y este comenzo a llorar mientras los caballos galopaban directos al adversario, las espadas de ambos en alto, espadas forjadas por las mismas manos y la batalla comenzó. Cada vez que ambas chocaban se iluminaban por el resplador de las chispas, recibian el golpeo de la otra cada carga, una y otra vez los caballos obedecian a sus amos mientras estos lanzaban golpes que hubieran acabado con el contrario de haber impactado. En una de ellas junto con las gotas de agua se fundieron gotas de sangre tras oirse un ruido sordo, Sty se quito la manos para ver que haba sucedido y vio a Kormot de rodillas en el suelo. Se tapaba el torso con ambas manos, aunque luego llevo una de ellas a su boca sin poder evitar arrojar un chorro de sangre que se deslizo entre los huecos de sus dedos. Sty habia agachado su rostro segundos antes para no ver aquella imagen y ahora escuchaba los vitores de elfos y humanos, por lo que rapidamente volvio a levantar la cabeza para ver a su padre, para ver al vencedor. Este seguia montado en su caballo y se acerco lentamente para acabar lo que habia empezado. Kormot consiguio levantarse y intento recoger su espada tirada en el suelo, pero antes de que pudiera llegar Tagismero arremetió contra él, clavándole la espada en el abdomen. Kormort dio un aullido de dolor, agudo y desgarrador, que infundio el temor, incluso en sus tropas. A continuacion comenzó a escupir más sangre, el nafvi miró al elfo con rabia, antes de cerrar sus rojos ojos y quedarse tendido en el suelo, mientras la lluvia caía sobre él. Los nafvis miraron con horror a su jefe abatido, mientras Tagismero bajaba de su caballo acercándose

–Siento lo sucedido –susurró para que nadie le oyese al tiempo que recuperaba su espada, después se acercó a sus tropas–. ¡Hemos logrado la victoria –celebró este–, como os prometí!

–¡Bien hecho nuestro rey! –le felicitaron sus tropas.

Todos lo celebraban, todos menos un elfo de pelo trigueño que observaba el cuerpo de Kormort con una expresión seria en su rostro, tras las rocas Sty observaba un nafvi, de ojos grises, que guardaba la calma al contrario que el resto del ejercito. Luego dirigio su mirada hacia el cuerpo de Kormort, vio como fluía la sangre de sus heridas, lo pálido que estaba
-No parece tan temible con los ojos cerrados-dijo para si misma.

Pero aun asi incluso le parecio atractivo y de repente aparto la vista inmediatamente de aquel cuerpo.

–¿Qué te ocurre? –le preguntó su primo.

–Nada –mintió Sty.

Le había parecido ver que el nafvi movía la mano, volvió a mirarle, se tranquilizó, no movía la mano, contempló de nuevo su joven rostro, por su boca fluía un hilillo de sangre, sus ojos continuaban cerrados, se quedó mirándole absorta, hasta que su cabeza se giró hacia ellos aunque seguía teniendo los ojos cerrados, Sty casi no podia ni respirar no podia ser pero si estaba sin vida, algo mas calmada continuo mirandole. Abrio de nuevo sus rojizos ojos, al tiempo que esbozaba una gran sonrisa, comenzó a reírse a carcajadas, al tiempo que seguía escupiendo sangre, como si de un loco se tratase, estaba fuera de sí.

–Hermano, esto aún no ha terminado –le dijo Oinise al rey elfo.

Cuando este se giro para mirar, vio frente a él a Kormort, Tenía la espada en las sangrientas manos y casi no se tenía en pie, pero alli estaba. Tagismero le observó asombrado, e incluso sintió miedo, el nafvi seguía riendo pese a su lamentable estado, Sus ropas estaban manchadas de su propia sangre, la cual le manaba de la boca cada vez que se reia y de las heridas del torso y el abdomen que seguian sangrando.

–¡No lo celebres tan pronto! –gritó este, había cesado de reír, ahora apuntaba con su espada a Tagismero–¿estás preparado?, por cierto ¿qué es lo qué sentiste antes?.

El rey elfo desenvainó de nuevo su espada y se dispuso a atacar.

–¡Por ti ni piedad, nada! – gritó volviendo a atacar de forma mortal.

Pese a que esquivó buena parte del golpe, el nafvi pudo observar la espada de su contrincante de nuevo hundida en su carne, pareció no inmutarse simplemente rió, el rey elfo le miró con los ojos desorbitados y volvió a atacar pero esta vez si consigio esquivarlo. Entonces atacó Kormort y Tagismero cayó al suelo con un gran corte en la espalda. Los elfos y humanos, esta vez, miraron aterrorizados a su jefe en el barro rodeado de su propia sangre. Oinise bajaba de su caballo e iba hacia su hermano mientras los nafvis aplaudían a su jefe, pero Kormort, fuera de sí, se acercó al moribundo rey, quien le miraba intentando producirle algo de misericordia, pero se dio cuenta de que no lo iba a conseguir, dijo algo al nafvi, algo que nadie oyó, el nafvi negó con la cabeza, se agachó y le quitó lo que parecía un pergamino doblado, guardándoselo él. Mientras le miraba con sus fríos ojos rojos, levantó la espada sobre el pecho del rey abatido, dispuesto a darle el golpe final, pero entonces Sty liberandose de su primo salio de detras de la roca y comenzo a esquivar a los soldados, no dejaria morir a su padre su madre ya no estaba y él era lo unico que le quedaba. Kormort estaba listo para dar el golpe final, los nafvis reían, y en el otro bando miraban asombrados, Oinise observaba con la boca abierta, mientras sus ojos comenzaban a ponerse vidriosos al tiempo que el elfo de pelo trigueño descabalgaba de su caballo como ya había hecho él antes, pero de repente Kormot dejo de bajar su espada, entre él y su víctima se encontraba una pequeña niña, que le miraba con sus castaños ojos inundados en la ira, el nafvi pareció tranquilizarse y bajó la espada.

–¿Qué estás haciendo? –le preguntó con potente voz, aunque esto lo dijo como si la conociese – ¿por qué le proteges? –preguntó al ver que la niña no contestaba– nunca será un buen padre.

–Eso nunca lo sabrás –le contestó la niña de forma arrogante.

El nafvi iba a contestarla, pero no le escuchó, pues su padre la llamaba.

–Hija, siento mucho tener que dejarte ahora –le dijo.

Se estaba desatando un fino pañuelo azul de seda de la muñeca izquierda al mismo tiempo que su cara se llenaba de lágrimas.

–No vas a morir, no aún –le dijo la niña–, te necesito, no puedes dejarme ahora.

–Admítelo es mi final, no quiero que llores –le susurró acariciándola–, ten –le ofreció el pañuelo–, siempre lo he llevado conmigo, así no me olvidarás, tú serás la próxima reina de Zalot, te proclamo como única heredera al trono –dicho esto, el elfo murió.

–¡Márchate! –le gritó la niña levantándose y mirando a Kormort, por su cara corría el agua de la lluvia, pero ni una sola lágrima, no quería que su enemigo la viese llorar–, ¡ya no tienes nada que hacer aquí!

–¡Cállate! –le gritó el nafvi furioso–, no eres quién para darme ordenes.

–¡Mátala y apodérate también de las tierras de Zalot! –dijo el nafvi subido a lomos de un caballo gris.
–Aún eres muy joven, no debes morir aún –le dijo Kormort a la niña.

–No temo a la muerte –contestó esta desafiante.

Aunque la realidad era otra pues Sty estaba atemorizada, tenía miedo de aquel ser, de aquel ser que había matado a su padre, de aquel ser que aún seguía vivo pese a estar desangrándose, de aquel ser que la miraba cubierto de su propia sangre, pálido y que pese a todo aún seguía riendo.

–Veo que eres muy valiente, pequeña Sty –rió el nafvi, la había llamado por su nombre.

Oinise entonces se adelantó hasta donde se encontraba su joven sobrina, espada en mano, la agarró, y miró el cuerpo de su hermano que yacía muerto.

–¡Déjala! –le gritó a Kormort–, ¡sólo es una niña!

–Me marcho –dijo este, dirigiéndose a su negro corcel, tocándose el torso de nuevo, casi no podía mantenerse en pie–, ya he cumplido mi cometido, te dejo tus tierras, no las quiero.

Entonces todos los nafvis montaron en sus respectivos caballos y se dispusieron en dos filas, dejando un amplio espacio entre medias, para que su jefe pasase. Cuando eso estaba haciendo, sin mirar a los derrotados, se vio obligado a parar.

–¡No me des la espalda! –le gritó Sty–, ¡no puedes irte así!

Oinise la sujetó, pues ella intentaba soltarse, y este sabia que aquel demonio de allí era capaz de todo.

–Es normal que me guardes rencor, pero ahora no es el momento de enojarse –rió el nafvi sin mirarla–, cuando crezcas podrás venir a luchar conmigo si así lo deseas, aunque no te lo recomiendo si quieres seguir con vida.

Sty no sin dificultad consiguió soltarse de los brazos de su tío y colocandose los erguida posible grito:

–¡Allí estaré!

Kormort se giró y antes de que Oinise y la pequeña se diesen cuenta, la espada de este apuntaba su cuello.
–Quizás no he de esperar a que crezcas –dijo esta vez sin reír.

–¡Mátela! –gritó de nuevo el nafvi del caballo gris.

–Cierto, quizás no tengas que esperar –le espetó la joven elfa.

Mirando a los rojos ojos del nafvi, y a sus heridas, entonces le arrebató una daga a su tío que tenia en la cintura y con ella hizo un corte a Kormort en el dorso de la mano, aunque sabía que eso no era mucho comparado con las heridas que ya tenía.
El nafvi la miró furioso, Oinise le arrebató la daga la pequeña y se puso delante de ella, pues Kormort tenía su espada ya en alto pero la envainó, perdonándoles la vida. Cuando se subió en su caballo negro, se echo mano a la cabeza como si esta le doliese y antes de marcharse se dirigió de nuevo a la pequeña Sty, quién salió de detrás de su tío.

–Está bien –le dijo mirando el corte de su mano, mientras los relámpagos iluminaban su empalidecido rostro–, cuando tengas veinte años, ven a mis tierras, ven a Mortvol, allí me encontrarás, y entonces será cuando luchemos, entonces podrás vengarte, ahora no quiero matar a una niña.

–Allí estaré –dijo la pequeña por segunda vez.

–Como habrás comprobado, esto es un reto –continuó hablando el nafvi–, si no vas a cumplirlo, me apropiaré de este pueblo, y de aquel en el que vas a ser reina, tu decides si aceptas o no, yo allí te esperaré.

Dicho esto escupió de nuevo, su palidez había tomado ahora un extraño tono amarillento, se desplomó sobre el caballo, aún consciente, hizo una señal a sus tropas y todos se alejaron al galope, cuando ya sólo se veía la humareda levantada por los caballos, Oinise abrazó a su sobrina bajo la intensa lluvia, y con lágrimas en los ojos, mientras sus tropas de elfos y humanos se movían entre ellos, le habló.

–Has sido muy valiente pequeña –te felicitó–, pero he estado a punto de perderte.

La pequeña no contestaba, ahora había empezado a pensar en lo sucedido, su padre había muerto, ahora tendría que vivir con su tío y su primo, quien acababa de acercarse en ese momento, pues había estado paralizado por el miedo tras la roca, Oinise también abrazó a su hijo Senho, así se llamaba el pequeño, se puso en pie y los cogió de la mano, mientras miraba sus tropas.
Los elfos de Zalot miraban el cadáver de su jefe. Un elfo de pelo trigueño, y ojos fríos, que no tenían un color determinado, sino destellos azulados, verdes y grisáceos, tomó el mando en ese momento, dispuso a todos los guerreros para volver a su pueblo y luego se acercó hacia Oinise y su sobrina.

–Hemos de volver a nuestro pueblo, pues ya ha acabado todo –informó el elfo–, siento lo ocurrido.

–Gracias Gerard, gracias por vuestra ayuda –le agradeció Oinise, al elfo, llamándole por su nombre.

Sty aún miraba en el suelo el cuerpo inerte de su padre, los dos elfos la miraron con pena.

–No debe de ser fácil perder a un hermano –dijo el elfo mirando a Oinise–, pero tampoco un padre, nadie sabía por qué luchaban, todos pensaban que era por conseguir más tierras, pero ambos sabemos que no ha sido por eso, ella lo sabrá cuando crezca.

–Creo que será mejor que su cuerpo descanse en Letbet, podréis venir a velarle cuando queráis –aconsejó su hermano.

–De acuerdo –asintió el elfo.

Oinise silbó y se acercó un caballo blanco, en él subió el cadáver del que había sido su hermano y ambos volvieron a mirar a la niña.

–Respecto a Sty –comenzó a decir Oinise–, será mejor que se quede aquí, yo la cuidaré, soy lo único que le queda.

–Lo que tu prefieras, sabes que en Zalot siempre os ayudaremos, ahora como ya he dicho he de marchar.

El elfo se despidió de Oinise y Senho y por ultimo se acerco a Sty que seguia mirando a la nada quieta como si el tiempo se hubiera detenido.

–Has sido muy valiente –dijo arrodillándose y abrazándola–, todos estamos muy orgullosos de ti, te quedarás aquí y tu tío te cuidará, ¿de acuerdo? –le informó el elfo–, espero verte en Zalot, al fin y al cabo es tu tierra, espero que volvamos a vernos algún día.

Cuando todos los elfos salieron a galope siguiendo a Gerard camino de Zalot, Sty no pudo contener la lagrimas mientras se ataba el pañuelo azul en la muñeca derecha...

Sus compañeros la miraban confusos y entonces su primo le dio unos golpes en el hombro, llamándola, su tío había parado de contar su historia, pues no era la primera vez que su sobrina, a la cual quería como una hija, parecía escuchar, pero en realidad estaba recordando otras cosas.

–¿Otra vez Sty? –le preguntó el elfo sonriéndole–, últimamente parece que estás pensando en otras cosas.

–Estoy recordando algunas cosas –respondió la elfa que ahora rondaba los quince años.

–No deberías de seguir pensando en eso –le aconsejó su tío–, disfruta de tu juventud.

–Prefiero retirarme, si me lo permites –le dijo Sty levantándose.

–De acuerdo –contestó Oinise–puedes marcharte, mi reina.

–No seré reina –contestó ella antes de marcharse.

Se dirigió a la orilla de un río, y allí se sentó en la verde y fresca hierba, se sentía molesta con su tío, pues este había decidido proclamarla heredera al trono de Letbet, arrebatándole ese derecho a su hijo Senho, pues este no era elfo, sino humano, ya que su madre pertenecía a esta condición y él había elegido serlo, por eso su padre no le tenía mucho afecto, aunque eso Senho no lo sabía. Su primo últimamente la hablaba muy poco, pues se sentía celoso y enojado con ella. Sty no sabía que hacer para reconciliarse con él, ¿es qué no veía qué ella no quería ser reina?, ni siquiera quería reinar dónde tenía la obligación, en Zalot su pueblo, y aún menos en otro pueblo, no quería que su tío la confundiese como si ella fuese su verdadera hija, dejando de lado a su primo, en ese momento se acercaron sus amigos.

–¿Qué te ha pasado? –le preguntó un humano de resplandecientes ojos azules.

Se trataba del hijo de Loa, la elfa que ahora gobernaba en Zalot hasta que ella accediese al trono. Era humano, pues asi lo quiso su padre cuando le trajo a Letbet y cuando este murio Oinise lo crió. Lij que asi se llamaba era el más mayor de todos, y siempre había congeniado con Sty,

–Nada importante –le contestó ésta.

–Debes contárnoslo –le recomendó una de sus camaradas.
–Somos tus amigos, puedes confiar en nosotros –le recordó otra de sus compañeras.

Era una elfa, un año mayor que ella, de pelo y ojos oscuros, su nombre era Nek, La otra compañera que había hablado antes era también una elfa de pelo no muy largo y oscuro, llamada Pam. Ambas se encontraban allí por qué sus padres habían perecido en la guerra al igual que el padre de Sty.

–¿Es por lo de tu padre? –le preguntó de nuevo el humano.

Pues eso es lo único que sabían, Sty no había querido decirles lo del reto, pues temía que la abandonasen por ello.

–No, no es por eso –indicó Sty e inmediatamente intentó cambiar de tema–, ¿Dónde está Senho?.

–Oinise se ha quedado hablando con él –le informó Nek.

Como se dieron cuenta de que Sty no les iba a decir lo que le sucedía, decidieron desistir y fueron en busca de Senho. Cuando llegaron junto a él, tenía los ojos llorosos y no quiso ir con ellos, no sabían que le habría dicho su padre, pero parecía haberle desagradado bastante. Más tarde Sty se enteró de que Oinise le había dicho que le quitaba el derecho al trono y por qué, por ello entre todos intentaron y consiguieron animarle un poco y al final accedió a acompañarles. Después se dirigieron a la torre de Letbet, donde cenaron y tras irse cada uno a su habitación,se durmieron.

Sty despertó sobresaltada, por un ruido que provenía de las afueras, se asomó a la ventana y vio a varios hombres que estaban trasportando mesas y sillas. Supo que estaban preparando todo para esa noche y fue entonces cuando se dio cuenta de que aún era temprano, estaba amaneciendo. Era el gran día, el día que Sty había deseado que no llegase nunca, habían pasado ya cinco años, los cuales habían pasado demasiado rápido para su gusto. Era su cumpleaños y ella sabia que al día siguiente debía partir a Mortvol, por ello durante estos cinco años se había entrenado duramente para conseguir manejar distintas armas. Le costó bastante decidirse a salir de la habitación, pues no quería que todo el mundo empezase a felicitarla y admirarla, pero no le quedó más remedio que salir de ella, pues no podía pasarse todo el día encerrada, y además era preferible salir en ese momento y no ha entradas horas de la mañana cuando todo el mundo estuviese despierto. Cogió su capa gris perla que tenía sobre los pies de la cama, pues parecía que fuera no hacía mucho calor y sabia por experiencia que el clima estaría húmedo por el rocío.
Cuando hubo bajado las escaleras, se encontró en el gran salón de la torre con unos cuantos hombres preparaban todo, vio que su tío estaba indicándole a un hombre como colocar las mesas y decidió salir rápidamente, no quería que desde tan temprano su tío comenzase a seguirla, pero los hombres se pusieron en su camino felicitándola y alabándola. Sty se lo agradeció y cuando iba a salir por la puerta, pensando que ya lo había conseguido, Oinise la agarró por el hombro, ella se giró y al ver a su tío sonriente también sonrió.

–¡Feliz día, mi querida sobrina! –le felicitó–, qué rápido has crecido –demasiado, pensó Sty –, esta noche se celebrará una gran cena en tu honor –le informó su tío.

–No es necesario –le dijo la elfa.

–Sí, sí lo es –le contradijo Oinise –quédate y nos dices si así te gusta o no.

–No gracias, –le dijo Sty–he de salir un momento, por cierto deberías explicarme, la pregunta que llevo haciéndote varios años, ¿por qué no sobrevivió mi padre?.

–De acuerdo, pero luego pásate por aquí –le pidió su tío–, entonces responderé a tu pregunta –dijo esperando que no se acordase.

–Está bien –suspiró ella–, volveré dentro de un momento.

Dicho esto se marchó, no volvería hasta la media tarde. Se dirigió al riachuelo donde le gustaba sentarse a pensar tranquilamente y allí se quedó sobre la fresca hierba, comenzó a pensar en como había cambiado su vida desde que Kormort mató a su padre, si él no le hubiese matado, viviría con Tagismero, en Zalot y no en Letbet, la relación con su primo sería mejor y no tendría que estar todo el día oyendo a su tío decir que reinase en aquel lugar, tampoco sabía por qué Kormort había matado a su padre, todos decían que por tierras, pero ella pensaba que era por otra cosa, pues en los ojos de Kormort se podía apreciar la ira cuando le mató, pero no alcanzaba a comprender el qué, sintió como comenzaba a enojarse consigo misma, por no saber lo que quería, cuando luchase contra él le obligaría a que le explicase por qué luchó, tampoco podía olvidarse de la imagen de Kormort pálido y sangrando frente a ella, toda la vida había querido vengarse y ahora lo lograría. Se miró en la superficie de la cristalina agua del río y vio su reflejo, vio también en sus ojos una expresión extraña, de ira, de deseos de venganza, como la que había en los ojos de su enemigo, se apartó asombrada y se tumbó mirando al cielo, por eso Kormort mató a Tagismero, por deseo de venganza, sabía que aunque le preguntase a su tío por qué fue así, este no la respondería. En esos momentos se sentía indecisa, aunque se dio cuenta de qué no le quedaba más remedio que aceptar el reto, pues si no, como el nafvi le había dicho, arrasaría Zalot y Letbet, y eso es lo que ella no quería bajo ningún precepto, pensando en esto se quedó dormida.

El cielo comenzó a tornarse anaranjado, cuando se despertó, se dio cuenta de que era tarde y de que debía volver a la torre. Rápidamente se levanto y salio corriendo. Antes de llegar se encontró con sus compañeros.

–Mi padre nos ha dicho que te buscásemos –le informó Senho–, dice que le habías dicho que estarías allí por la tarde.

–Lo siento, necesitaba pensar –se excusó Sty.

–Además debes preparar tus cosas –le aconsejó Pam–, mañana has de partir.
–Nosotros ya las hemos preparado –le dijo Nek.
–¿Qué? –preguntó la elfa extrañada, como sabian ellos eso.

–Te vamos a acompañar –le aclaró Lij.

Y es entonces cuando con solo mirar a los ojos de su primo supo que este les había contado todo.

–No, no me acompañareis –dijo Sty.

Era su reto, era su camino y debia caminar sola hasta fuera cual fuera su final.

–Hemos de ir a la torre, nos están esperando –le interrumpió Senho.

Y tras mirar a todos Sty comprendió que hiciera lo que hiciera la acompañarían asique comenzó a andar y todos juntos volvieron a la torre, para que comenzase el banquete que allí habían preparado. Estaba anocheciendo y una gran luna comenzaba a alzarse en el cielo, reflejándose en las aguas del río, mientras ellos caminaban hablaban y reían por las tonterías que iba haciendo Pam ajenos a lo que en esos mismo momento sucedía en otro lugar, muy lejos de allí.
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Re: 1º Capitulo de mi "libro"

Mensaje por orochii el 2010-01-14, 20:20

Ya terminé xD.
Me gusta mucho la historia, al menos la forma en que la relatas está excelente, no esperaba que el Kormort se levantara (pensaba que Sty empezaría a buscar el porqué de la guerra al ver su cara, pero dudando de la maldad de él).
Vi algunas faltas de ortografía, pero eran pocas considerando "la extensión" x).

Me espero lo siguiente con ansias xDD, suerte Shiro,
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Re: 1º Capitulo de mi "libro"

Mensaje por elmiguelon el 2010-01-16, 16:45

Me encanta, este tipo de historias tan descriptivas me encantan, pero estás tardando mucho en poner el siguiente capítulo, sino quieres, mándamelo por mensaje privado que quier seguir leyendo
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Re: 1º Capitulo de mi "libro"

Mensaje por Shiro_himura el 2010-01-17, 15:26

@elmiguelon escribió:Me encanta, este tipo de historias tan descriptivas me encantan, pero estás tardando mucho en poner el siguiente capítulo, sino quieres, mándamelo por mensaje privado que quier seguir leyendo

Ahora estoy de examenes y todavia lo tengo que revisar, asique tardare un tiempo todavia
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Re: 1º Capitulo de mi "libro"

Mensaje por elmiguelon el 2010-01-17, 15:41

Ok, solo era para que no l dejaras, porque está realmente bien, en serio.


Saludos
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Re: 1º Capitulo de mi "libro"

Mensaje por 4ngel el 2010-01-17, 15:42

¿ un tiempo ? eso puede variar entre 5 mins y 3 meses.... xD

hmm La niña con un par de Ovarios jajaja

Yo tambien espero el siguiente ^^
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Re: 1º Capitulo de mi "libro"

Mensaje por Shiro_himura el 2010-01-19, 15:24

La verdad es que para algunos meses si va, porque en dos meses tengo los examenes finales para conseguir el titulo y me va ocupar practicamente todo el tiempo.

Me alegro de que os guste ^^
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Re: 1º Capitulo de mi "libro"

Mensaje por 4ngel el 2010-01-19, 15:36

2 meses? No es en Febrero? (queda 1 mes y poco :S xD)

nfin.. espero que cuando tengas tiempo subas mas :P
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Re: 1º Capitulo de mi "libro"

Mensaje por elmiguelon el 2010-01-19, 16:32

Ok esperaré entonces porque realmente me gusta
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Re: 1º Capitulo de mi "libro"

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